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  • Laura Natali Cano Murillo

«El Gobierno está creando un clima para justificar la violencia»

Por: Laura Cano. Periodista Pares.


En la noche de este domingo se conoció una nueva masacre en Colombia, exactamente en el barrio Los Álamos del municipio de Venecia al suroeste de Antioquia. En este hecho fueron tres (3) las personas asesinadas: un joven de 19 años, otro de 18 años y un adolescente de 15 años. Esta se convirtió en la cuarta masacre reportada en las últimas horas. ¿Qué está pasando?


Ante esta crítica situación León Valencia, director de Pares, estuvo en la emisora universitaria LAUD Estéreo, donde analizó el contexto que antecede la actual coyuntura, que solo en este mes ha dejado a 36 personas asesinadas en medio de masacres.


Esto se me parece mucho a lo que ocurrió en el 2002, 2003. Cuando los paramilitares en ese momento desataron una ola de terror en el norte de Colombia, cuya principal forma eran las masacres. Ahora esta ola de masacres es también impresionante, especialmente, en el sur del país. Que además está ligada al creciente asesinato selectivo de líderes sociales y de excombatientes”, indicó León Valencia en la entrevista.


Vale la pena mencionar que, según definiciones de organizaciones nacionales e internacionales, las masacres se producen cuando se cometen homicidios contra tres (3) o más personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), en estado de indefensión y en iguales circunstancias de tiempo, modo y lugar.


De esta forma Indepaz identifica que durante el 2020 se han cometido 45 masacres en las que se han asesinado 182 personas, siendo Antioquia, Cauca, Nariño, Norte de Santander, Putumayo y Chocó los departamentos con más registros. Asimismo, poniendo al mes en curso como uno de los periodos más violentos en relación con estos crímenes, pues a la fecha y desde el 1 de agosto se informa sobre ocho (8) masacres.


A esto, hay que agregar, que, siguiendo las palabras de León, en este panorama se resalta la situación del Pacífico del país, por donde, entre otras cosas, sale cerca del 75% de droga. Lo que ha puesto en el mapa de disputa este territorio, en el que según el informe Más Sombras que Luces de Pares, hay presencia de estructuras ilegales como: el Clan del Golfo, los Contadores, ELN, La Local, el GAPF frente Oliver Sinisterra, frente Gente de Orden y Frente 30, además, de los Marihuanos, las Guerrillas Unidas de Pacífico y la EAI Mario Lata.


Adicionalmente, siguiendo el documento hay una “conformación y activación bélica de grupos armados contratados y financiados por narcotraficantes colombianos y por carteles mexicanos, que participan de la disputa por el control territorial de los cultivos de coca, los cristalizaderos y las rutas para la comercialización en Tumaco, el Pacífico Nariñense y el Caucano”.


A lo anterior Valencia suma que “hay una guerra por los territorios de las comunidades negras. Donde hay una disputa política impresionante porque en toda esa zona están ganando las elecciones muchos de los gobiernos más alternativos. Entonces ahí hay una preocupación enorme por lo que ocurre”.


Iván Duque, ¿la sombra del pasado?


Haciendo un repaso de la información que sale respecto a las masacres cometidas en los últimos días, hay que resaltar que éstas mediáticamente y desde dirigentes políticos del país han sido enunciadas desde la posible vinculación de estas personas asesinadas, en su mayoría jóvenes, con bandas criminales dedicadas al narcotráfico, por lo que en sus “hipótesis” resaltan las posibles retaliaciones.

Este es otro punto en común entre los hechos cometidos iniciando el siglo con lo sucedido ahora. Pues quienes eran asesinados luego eran presentados como colaboradores de la guerrilla, potencializando el imaginario del enemigo y en virtud de esto legitimando los hechos de violencia, que, en ese entonces como ahora, enlutan diariamente al país.


Se crea un ambiente justificante de la violencia, lo que ha hecho que ésta no pare, por ejemplo, en el Cauca. Esa estigmatización crea un aval público para matar. A eso se suma un ambiente político e ideológico donde se dan todas estas acciones. Sumando la incapacidad para hacer justicia y parar el desangre”, aseveró Valencia para LAUD Stéreo.


Con esto el principal cuestionamiento que sale es sobre las acciones que ha tomado Duque frente a este panorama, quien solo hasta este fin de semana llegó a Samaniego, donde ocurrió el 15 de agosto la masacre de los ocho (8) jóvenes. Como se esperaba el ambiente que recibió al dirigente fue de rechazo, pues además de su falta de acción, también ha brillado por el eufemismo con el que se refiere a la realidad del país.


Otro periodo presidencial del uribismo ¿es el error?


De nuevo, otra mirada al pasado, y esta vez en estrecha relación con Duque, pues como lo expuso Valencia, esta crisis de gobernabilidad tiene que ver “con lo segundos momentos de los gobiernos. Siempre las segundas partes de gobiernos que se basan en el miedo han sido nefastas”.


Con estas palabras hay que señalar dos puntos. Por una parte, en los ejercicios de miedo que se ensañan en los territorios, que como lo señala León Valencia, siempre tienen un interés especial, en este caso tomar el dominio de las zonas con fines económicos, políticos y sociales. Escenario equiparable con lo que se vivió durante los primeros años de los 2000, tiempo en el que “toda la ola de violencia se desató para conquistar el poder local, influenciar en el Congreso y decidir la elección presidencial. Al mismo tiempo para apoderarse de tierras, especialmente en la Costa, donde además la pelea era por controlar rentas locales”.


Por otro lado, mirando hacia atrás, el director de Pares trae a colación la crisis de violencia que estaba agudizada terminando el primer decenio de este siglo, que luego sería apaciguada con los diálogos que se darían para el Acuerdo de Paz, pero donde ese “incendio” violento dejó unos leños prendidos, leños que no fueron apagados por el ahora presidente y que hoy son una de las aristas que permiten explicar el escenario actual.


Quedó el leño ELN, el del Clan del Golfo y herederos de los paramilitares. Luego quedó el leño de las disidencias de las Farc, también el del narcotráfico en territorios precisos, quedó el de las economías ilegales, y, además, el de la grave situación en la frontera con Venezuela. Así, el gobierno de Duque tenía dos alternativas: echarle agua a esos leños o echarle gasolina. La visión nuestra es que le ha estado echando gasolina y los incendios se están activando otra vez”, preciso Valencia.

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