El general y sus delitos

Por: Carlos Montoya Cely, coordinador de la Línea Conflicto, Paz y Postconflicto

El 4 de noviembre de 2008, el General (r) Mario Montoya dejaba la comandancia de las Fuerzas Militares luego de que el país conociera sobre la trágica desaparición de jóvenes en Soacha que, posteriormente, fueron asesinados y presentados por el Ejército Nacional como guerrilleros muertos en combate en Ocaña, Norte de Santander. Más tarde, se sabría que esta práctica, denominada bajo el eufemismo de ‘falsos positivos’, fue recurrente entre el 2002 y 2008, y que fueron más de cuatro mil los jóvenes asesinados por la fuerza pública.

Al General (r) lo señalan de ser el verdugo que ordenó miles de muertes. Se estima que, entre febrero de 2006 y noviembre de 2008, tiempo en que el Montoya comandó las fuerzas militares, una de cada tres muertes en combate fue una ejecución extrajudicial. Según la Fiscalía, el 59% del total de los casos se presentó en este periodo. Además, hay evidencias de que el General (r) tuvo conocimiento sobre las denuncias que, desde entonces, presentaron los familiares de las víctimas.

El pasado jueves, después de diez años, el General (r) Montoya compareció ante la justicia. Como era de esperarse, no reconoció los hechos y alegó que no es posible determinar conexión entre la comandancia militar y las unidades tácticas menores. De esta forma, aplicó una visión restrictiva de la responsabilidad de mando y desconoció a las víctimas.

Sin embargo, este hecho abrió la puerta para que por fin la justicia, que ha sido servil con el General (r), reconozca las demandas de cientos de víctimas que en 2009 gritaron que no querían ver al verdugo de embajador, último reconocimiento que recibió de Álvaro Uribe Vélez. Ya antes Montoya había recibido, en seis ocasiones, la máxima distinción que se entrega en la República de Colombia a los militares: la Orden de los Libertadores ‘Cruz de Boyacá’. Seis condecoraciones para el mismo que pudiera considerarse traidor de estos principios al ascender sobre el crimen.

Detrás del General Montoya no sólo reposan las investigaciones sobre los homicidios extrajudiciales. Fue mencionado en las versiones libres del exjefe paramilitar Diego Fernando Muri