El Clan del Golfo y sus posibles destinos

Por: Línea de Conflicto, Paz y Posconflicto - Pares


¿Qué es y qué hace el Clan del Golfo?


El Clan del Golfo es la estructura armada ilegal más grande del país y tiene presencia en alrededor de 210 municipios. Este grupo sucesor del paramilitarismo ha mantenido el control de las zonas históricas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y, en la actualidad, opera mediante presencia de hombres fuertemente armados que pueden ser entendidos como una especie de fuerzas de élite: las denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia, cuya base de operaciones son los departamentos de Córdoba, Antioquia y Chocó (especialmente en el Urabá). A su vez, desarrollan su accionar a través de la modalidad de subcontratación de grupos criminales locales, lo cual les ha permitido diversificar su portafolio de actividades ilegales y extenderse, de manera “indirecta”, en varios municipios ofreciendo franquicias que evidencian el respaldo de este grupo criminal. Esta situación ha sucedido, principalmente, en Nariño, Valle del Cauca, Meta y, de manera reciente, en Norte de Santander, en donde este grupo ha intentado apoyar a ‘Los Rastrojos’ en su disputa con el ELN.


Fuente: Sistema de Información de la Fundación Paz & Reconciliación (SIPARES).


Tras la salida de las FARC-EP de la ecuación de la guerra, el Clan del Golfo viene disputando el control territorial y las rentas ilegales, principalmente, con el ELN y ‘Los Caparros’. En el departamento de Chocó, el Clan del Golfo ha confrontado fuertemente al Frente de Guerra Occidental del ELN, situación que ha dejado un saldo preocupante de desplazamientos, masacres, asesinatos selectivos, víctimas de minas antipersonales y confinamientos. En el Bajo Cauca antioqueño, la disputa ha sido entre el Clan del Golfo y una facción que se separó de la estructura denominada ‘Los Caparros’. Esta confrontación ha mantenido a la población civil en constante zozobra y, también, ha generado múltiples violaciones a los derechos humanos. Recientemente, en Magdalena, el Clan del Golfo ha tenido disputas con los ‘Pachenca’, organización con la que han establecido alianzas en algunos momentos.


Aunque el Clan del Golfo tiene un amplio portafolio criminal y altamente sofisticado, mantiene gran influencia en las principales economías que sirvieron de combustible para la guerra: participación en toda la cadena de producción y distribución de clorhidrato de cocaína, tala ilegal de madera, minería criminal a gran escala y extorsiones. En razón de su amplia participación en el narcotráfico, ha generado dinámicas de articulación con el Cartel de Sinaloa, alianza que ha tenido como resultado, en algunas zonas, la regulación del precio de la cocaína y la reconfiguración de las dinámicas de crimen transnacional.


Según el Centro de Análisis Criminal de la Policía Nacional, el Clan del Golfo estaría compuesto por cuatro estructuras, 22 subestructuras y dos comisiones, conformadas por aproximadamente 3.260 integrantes (1.461 armados y 1.799 Componente Criminal Focalizado) y una presencia en 11 departamentos. Fuentes de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) han informado que en el departamento de Antioquia habría 1.600 hombres de este grupo armado organizado (GAO), teniendo alrededor de 250 integrantes armados en Bajo Cauca y 150 en el componente criminal organizado.


En diálogos sostenidos entre Pares y el comandante de la Fuerza de Tarea Aquiles para Bajo Cauca y Sur de Córdoba, en junio del 2020, se conoció que el Clan del Golfo contaba con alrededor de 750 hombres entre las regiones del Bajo Cauca y el sur de Córdoba, con aproximadamente 340 hombres en armas y 405 hombres en el componente criminal organizado (que es el componente que, según la fuerza pública, en la mayoría de casos no está armado y se establece en los cascos urbanos de los municipios para informar al grupo sobre la presencia del Ejército y otros grupos armados, realizar el cobro de extorsiones a los sectores del comercio y a ganaderos, venta de estupefacientes y microtráfico, reclutamiento de menores de edad y sicariato).


Posibles destinos


La captura de Otoniel, aunque importante, no representa necesariamente el fin del Clan del Golfo debido a su amplio espectro de actividades ilegales, sus nexos con múltiples estructuras armadas y los diferentes mandos que tiene el grupo criminal a nivel regional. De hecho, en gran parte de las regiones en las que este grupo es hegemónico, personas entrevistadas han denunciado que, presuntamente, el Clan del Golfo tendría en su nómina a políticos locales, miembros de fuerza pública e incluso a funcionarios de la rama Judicial. Escenario que implicaría un complejo entramado de corrupción que continúa permeando y cooptando espacios legales, lo que facilita su reproducción.


Ahora bien, a través de Whatsapp está circulando un supuesto comunicado del Comando Central de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, cuya veracidad debe ser comprobada, en donde se afirma que mantienen su accionar en los distintos territorios del país dada su composición organizacional, es decir, en razón de su estructura de mando descentralizada:


Según información territorial que ha sido difundida en medios de comunicación, el posible sucesor de ‘Otoniel’ sería Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo”. No obstante, cabe recordar que al interior del Clan del Golfo se han presentado rupturas que, tras esta captura, podrían agudizarse. Respecto al futuro de esta agrupación armada, desde Pares planteamos los siguientes escenarios posibles:

1. Disputas violentas entre subestructuras de la organización criminal para hacerse con el control del Clan del Golfo. Este escenario se prevé entre la facción de ‘Chiquito Malo’ y ‘Chirimoyo’, lo que podría derivar en su fragmentación.


2. Rápida adaptación con la posible comandancia de ‘Chiquito Malo’ que logre la cohesión de la estructura criminal y genere acciones, a nivel nacional, como retaliación por la captura de ‘Otoniel’. En todo caso, la información existente en el momento indica que ya se están planteando acciones a nivel local por la captura del principal cabecilla del grupo armado.

En todos los escenarios posibles, puede identificarse un aumento significativo de la violencia en el país por cuenta de disputas armadas tanto entre facciones de la misma organización como por la ventana de oportunidad que constituye la captura de ‘Otoniel’ para los grupos que han tenido disputas con el Clan del Golfo, como el caso del ELN, ‘Los Caparros’ (a punto de extinguirse) y algunos grupos armados Posfarc (GAPF). Incluso, podrían consolidarse alianzas entre distintos grupos para combatir al Clan del Golfo. Esta situación impactaría, especialmente, a las poblaciones del Urabá, el Bajo Cauca antioqueño, el sur de Córdoba y el sur del Chocó.


Por otra parte, ya han venido circulando panfletos por Whatsapp sobre un posible paro armado en Urabá, el sur de Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño. Dicha acción iniciaría hoy, 25 de octubre. A su vez, como en otras ocasiones, podría venir el desarrollo de un Plan Pistola en contra del Ejército y la Policía Nacional.


Finalmente, la captura de ‘Otoniel’ llega a oxigenar al Gobierno y a la fuerza pública por sus deficientes resultados en materia de seguridad y defensa, además de por su poca favorabilidad, especialmente en esta etapa preelectoral. Los próximos meses serán cruciales para identificar los destinos del grupo criminal más grande del país. No obstante, como ya lo hemos visto, a pesar de capturas de alto valor, si no se plantea una solución estructural como una ley de sometimiento a la justicia, con un necesario esfuerzo en materia judicial, económica y política, no tendremos el desmantelamiento del crimen organizado.