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«El caso Santrich demuestra que volvimos al uribismo»

Por: Carlos Castelblanco Pinedo – Redacción Pares


«El presidente Duque y el partido de gobierno que es el Centro Democrático, están generando una desinstitucionalización del país con todos los discursos de odio, los discursos incendiarios, los señalamientos que se traducen en asesinatos de líderes sociales y de defensores de derechos humanos. Yo espero que después de lo ocurrido con Santrich y la JEP, haya un llamado a la razón.»


Pares habló con Alirio Uribe Muñoz, abogado, exrepresentante a la Cámara del Polo Democrático Alternativo, quien lleva más de tres décadas trabajando como defensor de derechos humanos. Alirio Uribe llevó el caso de la defensa de la curul de ante el Consejo de Estado para conservar la investidura de Zeuxis Pausias Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, Representante a la Cámara por el Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, quien no se pudo posesionar el 20 de julio pasado por la detención administrativa de la que fue objeto como resultado de un pedido de extradición por parte del gobierno de Estados Unidos. .


Alirio Uribe ha hecho su carrera en el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo – Cajar, una ONG que litiga casos de derechos humanos; en dicha organización comenzó como abogado y fue su director durante tres años hasta el 2013.


Lideró procesos como las denuncias por las «chuzadas» del DAS, los asesinatos del humorista Jaime Garzón, del profesor Alfredo Correa de Andreis, de Manuel Cepeda Vargas y de sindicalistas como los de la empresa carbonera Drummond.


Pares: ¿Cómo analiza los acontecimientos de las últimas horas: la decisión de la JEP de no extraditar a Jesús Santrich, la renuncia del Fiscal General y la posterior recaptura de Santrich este viernes en un ambiente nacional tan crispado?


Alirio Uribe Muñoz: Pienso que el gobierno es un mal perdedor y que el fiscal hizo trampa. Era evidente que por más de 13 meses se venía dando una captura ilegal de Jesús Santrich. Esta semana pasada salieron tres decisiones judiciales: una de la JEP, que es una sentencia; salió una boleta de libertad emitida por la fiscalía y un fallo del Tribunal Superior de Bogotá ordenando la libertad inmediata de Jesús Santrich.


Sin embargo, el gobierno y el fiscal hicieron toda la dilación para no hacer efectiva la libertad, y entre tanto volver a hacer un segundo montaje contra Santrich con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos y de la DEA para finalmente hacer un show que es una trampa.


Pares: ¿Qué sigue ahora para Jesús Santrich en manos de la Fiscalía General?


A.U.M: Con la fiscalía lo que sigue va a ser la legalización de la captura y la formulación de cargos. Lo que queda en evidencia, insisto, es que el Estado es un mal perdedor y que le hace fraude a la ley con un grave perjuicio para el Proceso de Paz. Con estas actuaciones pretenden seguir desacreditando la Jurisdicción Especial para la Paz y obviamente estimulando que muchos exguerrilleros que no aparecen, que están escondidos, potencialmente pueden optar por volver a tomar las armas.


Es un ataque muy fuerte, muy agresivo al Proceso de Paz; y a pesar de que se cae el fiscal Martínez y de que la Ministra de Justicia renunció, se genera todo un ambiente de crisis institucional. Lo que yo siento es que el Centro Democrático presionó a Duque para que decretara la conmoción interior, pero también tenían un plan B. Ese fue el que le aplicaron a Santrich: abrirle un nuevo expediente en Colombia.


Pares: ¿Fue legal la recaptura de Santrich en la misma puerta de la cárcel La Picota de Bogotá cuando iba a salir en libertad?


A.U.M: La recaptura es legal porque hay un nuevo proceso y tiene que haber una imputación. Lo que pasa es que todo se da en 48 horas en el contexto en que se vivió, es decir, las reuniones que hubo toda la semana en Casa de Nariño, la renuncia de la ministra de justicia y del fiscal general, todo fue un montaje para diseñar ese nuevo expediente y de esa manera también dilatar las decisiones judiciales que ordenaban la libertad de Santrich.


Lo que siento es que no hay juego limpio y que obviamente esto es un nuevo capítulo de ese ataque contra Santrich. Yo lo defendí en el Consejo de Estado bajo la lógica de que la médula ósea del Proceso de Paz era «dejar de echar bala para echar lengua». Por eso logramos que el Consejo de Estado mantuviera la investidura de Santrich y decretara la fuerza mayor respecto de su detención.

Pero quienes quieren hacer trizas el acuerdo y descalificar el proceso no querían que él se posesionara como congresista. Esto pone de presente, muestra que volvimos al uribismo, a las épocas en las que no había problema para pasar por encima de la ley con tal de imponer una supuesta razón de Estado.


Pares: ¿Cuál ha sido el papel de Estados Unidos en esta historia?


A.U.M: Es un poco paradójico porque el gobierno de Estados Unidos estuvo cuando se pactó el tema de la no extradición y la cláusula de no extradición en la mesa de negociaciones de La Habana. Estuvo durante todo el tiempo.


Para nadie es un secreto que la suerte de Colombia, sea la paz o sea la guerra, pasa de alguna manera por la voluntad del gobierno de los Estados Unidos; se consideró que era importante que estuviera con un vocero y un delegado de Washington en la negociación.


Hoy lo que yo siento es que hay temas que Estados Unidos no quiere. Por ejemplo ellos quieren seguir extraditando a todas las personas que a su entender deben extraditar, quieren volver a las fumigaciones aéreas, quieren que pare la sustitución voluntaria de cultivos y que se imponga la erradicación forzada. Eses es el papel de Estados Unidos en este proceso y eso produce una herida a la soberanía nacional.


En este caso específico de Santrich hay una injerencia; esta semana cuando Martínez se retiró de la fiscalía dejó claro que Estados Unidos hace operaciones encubiertas en Colombia sin ningún problema, aquí tenemos los aeropuertos abiertos, aquí no hay ningún control sobre el ingreso de tropas militares.


Seguimos en este momento sufriendo esa injerencia indebida cuando permitimos que se extorsionen a los magistrados de las Cortes con las visas. Eso evidencia que sí hay una intencionalidad de los Estados Unidos de sabotear, de alguna manera, la paz en el país.


Pares: ¿Cuál es el mensaje hacia el gobierno nacional para que recomponga el camino que se le está extraviando?


A.U.M: Hay un movimiento de sectores, no solamente de la oposición, sino sectores de partidos tradicionales como del partido de la U, como Cambio Radical, como el Partido Liberal, pero también muchísimos sectores de la sociedad civil, que están diciéndole a este gobierno que no puede hacer trizas el Acuerdo de Paz, que es importante cumplir lo pactado.


Aquí el tema no es decirle a Duque que tenga una política de paz, no, esa política ya está en la Constitución Nacional y está en la ley; hay más de 140 normas estatutarias, ordinarias, decretos con fuerza de ley. El primer llamado es a que el gobierno cumpla con toda esa normatividad. Y a medida que se acercan las elecciones de octubre veo con preocupación que puede haber una gran desestabilización ya que no tengo ninguna duda de que la la extrema derecha saca ganancias electorales generando miedo al interior de la sociedad.


Pares: ¿Qué sigue de aquí en adelante con el caso Santrich y todo lo que conlleva?


A.U.M: Yo sigo confiando en las Cortes. Veo en el caso de Santrich fallos del Consejo de Estado, del Tribunal Superior de Bogotá, de la JEP y sigo creyendo en el control político judicial, y también en el control político en el Congreso.


También está la supervisión internacional. Creo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde paradójicamente está Estados Unidos, y que da un apoyo a la paz pleno a través de la misión en Colombia; está también la Unión Europea. La Corte Penal Internacional ha dicho que la JEP es un mecanismo importante para alcanzar la verdad y buscar mecanismos de justicia transicional y penas restaurativas.


En cambio creo que este es un gobierno perdido; estos cuatro años de Duque son un gobierno perdido para la paz, perdido para los derechos humanos. El Plan Nacional de Desarrollo es un plan de negocios que desconoce normas ambientales. Yo creo que ante esa realidad tenemos que seguir movilizándonos, seguir cerrando filas, ejecutando acciones legales, llamados a la comunidad internacional, haciendo incidencia nacional e internacional.


Pienso que al gobierno no le va bien, y esta desinstitucionalización que genera tampoco le conviene al gobierno mismo, no le conviene a los empresarios, al aparato productivo. Yo espero un nivel de razonabilidad, que se tomen correctivos a tiempo.