El círculo de los afectos

Por: María Victoria Ramírez. Columnista Pares.


Sé que estoy vivo en este bello día

acostado contigo. Es el verano.

Acaloradas frutas en tu mano

vierten su espeso olor al mediodía.

Antes de aquí tendernos, no existía

este mundo radiante. ¡Nunca en vano

al deseo arrancamos el humano

amor que a las estrellas desafía!

Hacia el azul del mar corro desnudo.

Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,

nazco en el esplendor de conocerte.

Siento el sudor ligero de la siesta.