Del Naya al Mataje: pacífico caucano

Por: Alejandro Restrepo, Naryi Vargas, Carlos Montoya Cely y Ariel Ávila – Pares


Pacífico caucano 

Se trata de una zona de alto valor estratégico para la ilegalidad: además de la riqueza aurífera, se ha constituido como una ruta de salida hacia el pacífico, especialmente Timbiquí y López de Micay. Estos municipios han sufrido el mismo fenómeno que el sur del Chocó y Buenaventura, pues después de la desmovilización de las FARC, el ELN, comandado por José María Becerra, alias ‘Marcos’, y el Clan del Golfo han querido expandirse en el territorio y en los negocios. Sin embargo, la expansión de estos dos grupos ha sido menos violenta que en otras regiones. En Guapi, por ejemplo, ambas estructuras ya tenían su presencia consolidada; de tal manera que la expansión se ha hecho bajo los roles pactados: el Clan del Golfo es el dueño de maquinaria y controla la cadena del narcotráfico, mientras que el ELN cobra un impuesto por estas actividades y se encarga de los cultivos de uso ilícito.

Debido a los excesivos cobros de “vacunas” o extorsiones, la relación del ELN con la población civil es hostil. Según un habitante del municipio, “desde que el ELN está en la cabecera comenzó a pedir pagos exagerados». Además, la guerrilla llegó con la promesa de pagar entre $1.800.000 y $2.500.000 a quienes se unieran, sin embargo, “esto sólo se cumplía por un período de dos o tres meses. Después, el pago que recibían bajaba entre $200.000 y $300.000, además de recibir amenazas contra su vida y la de su familia en caso de abandonar el grupo».

En Timbiquí y López el control era de las FARC y el vacío de poder que implicó su traslado hacia las ZVTN ha sido copado con más dificultad. El ELN no cuenta con l