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Darlo todo, hasta la vida: el duro camino de ser Lideresa en el Bajo Cauca

Por: Redacción Pares


Foto tomada de: Colombia Reports


El 16 de agosto de 1987 a Yadis Dominguez se le acabó el mundo que conocía. Esa noche ella tuvo consciencia de que el mundo, a veces, podía ser un infierno. El Frente 36 de las extintas FARC atacó con todo lo que tenía al corregimiento de Colorado, zona rural del municipio de Nechí, pleno Bajo Cauca antioqueño. En la toma la guerrilla mató a cinco personas, entre ellas a una mujer embarazada. Además de vivir el terror de la guerra esa noche Yadis fue víctima de violencia sexual.. Tenía apenas 13 años.


El Bajo Cauca antioqueño es uno de los lugares en donde más se ha sentido la violencia en el país. Según la Unidad de Víctimas hasta octubre del 2020 los seis municipios que conforman el Bajo Cauca sumaron 203.318 casos de personas afectadas por el conflicto. Lo terrorífico es que el total de habitantes de esta zona es de 260.681. Esto quiere decir que el 80% de las personas le vieron los dientes al monstruo de la guerra.


Después de ese ataque ni Yadis ni su familia pudieron vivir más en Colorado. Se fueron con lo que les alcanzó a caber en las manos hasta Caucasia. Fue durísimo adaptarse. En el colegio la matoneaban porque ella no era de allí, porque los grupos armados le habían quitado todo. No era ni digna de pesar. Pero ella se recompuso. Sus dotes de líder le ayudaron a cerrar las heridas.


Con su familia ayudó a fundar, en el año 1994, el barrio El Paraíso. Ella fue presidente de la Junta de Acción Comunal pero su camino está sembrado de piedras. Yadis vio como en el barrio que ella misma ayudó fundar le mataron a su hermana y, unos años después, al papá de sus tres hijos. Y nada le hizo bajar la frente a esta guerrera.


Ser líder social en Colombia es un oficio de alto riesgo. Ser líder en el Bajo Cauca puede ser de las vocaciones más peligrosas del mundo. El Bajo Cauca tiene un gran potencial agrícola sin embargo, desde la década del setenta, grupos armados como el EPL, el ELN, las FARC, los paramilitares, sobre todo los Bloques Mineros y el Bloque Central Bolívar, se cebaron contra esta población. La coca y la extracción ilegal de oro se convirtieron en los bastiones de la economía. Ni siquiera la desmovilización de las FARC o de los grupos de Autodefensa han hecho que la violencia cese. Acá la violencia nunca termina, sólo se transforma.


En el Bajo Cauca delinquen los Caparros, el Clan del Golfo, y las disidencias de las FARC. Además está el perenne olvido del Estado. El papel de Yadis ha sido meter el dedo en la llaga y recordar que ellos también son Colombia. Ella fue la creadora de la Asociación de Víctimas Constructoras de Paz (ASOVICPAZ).


Según se lo dijo a los investigadores de la línea de Paz Territorial y Derechos Humanos de la Fundación Paz y Reconciliación, está cansada de la falta de inversión en su territorio de que, a pesar de todas sus limitaciones, el Estado sólo les envíe fuerza pública, soldados, policías, represión, cuando lo que necesitan son escuelas, carretera, infraestructura.


Yadis Dominguez es una de las protagonistas de Nadar contra la corriente, el informe de la Fundación Paz y Reconciliación que recorre el duro camino de ser líder en los lugares de Colombia que el mismo Estado ha apartado.


Este es el informe:



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