Cumplió dos años el plan tortuga para la paz

Por: Germán Valencia. Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia


El pasado 7 de agosto cumplió sus primeros dos años el plan tortuga para la paz. Esta es una estrategia utilizada por el Gobierno Duque contra los que impulsan y apoyan la paz en el país. El Gobierno nacional no quiere avanzar con celeridad en las obras que exige la construcción de este importante bien público. De allí que haya adoptado, como forma de llamar la atención, la ralentización de la implementación del Acuerdo Final.


Los planes tortuga, con los que se quiere recordar el caminar de los quelonios, los adoptan, por lo general, los trabajadores que operan servicios de utilidad pública. Son medidas de inacción o cuasi parálisis que toman aquellas personas que prestan servicios públicos o de interés social. Estos servicios se caracterizan por ser necesarios para toda la población, de allí que sea improcedente una parálisis de la actividad.


Entre las estrategias más utilizadas por los servidores públicos para levantar su voz de protesta esta: hacer las cosas de forma lenta. Con esta actuación buscan defender sus derechos o ampliarlos. Actúen como chicos rebeldes, haciendo las cosas de mala gana, pues, a pesar de que no desean hacerlas las cosas, debido a la importancia de su trabajo están obligados a hacerlas. El plan tortuga significa no poner todo su empeño en ejecutar las acciones.


En Colombia la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Los ciudadanos han establecido la paz como derecho fundamental en el artículo 22 de la Constitución Política, y, en el artículo 95, como deber obligatorio del jefe de Estado. De allí que todo el que llegue al poder de