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Buriticá y el eterno conflicto por el oro

Por: Fredy Chaverra


Foto tomada del: Colombiano


En la plaza central de Buriticá reposa un monumento que exalta la rebeldía del cacique Buriticá, un cacique legendario investido en oro que hacia el año 1538, en medio de la violenta arremetida de los conquistadores, prefirió arder en la hoguera antes que entregar la ruta de su tesoro a la voracidad de los invasores españoles. La gesta y rebeldía del cacique forman parte de la identidad social y cultural de este tradicional municipio del occidente antioqueño.

Ahora, casi cinco siglos después de la gesta del cacique, la disputa por el oro sigue persistiendo en las montañas de Buriticá, y en los últimos meses, se ha intensificado en una escalada de confrontación que ya se ha cobrado la vida de varios mineros ancestrales.


Desde el 27 de mayo los mineros iniciaron una protesta en contra de la Zijin Mining Group Co Ltd, una multinacional de origen chino que, desde el año 2020 cuando adquirió el título P7495011 tras un multimillonario negocio con la Continental Gold, llegó a la región con la intención de explotar un área de1.893,8 hectáreas entre los municipios de Buriticá, Giraldo, Santa Fé de Antioquia y Cañasgordas. Es la mina de oro más grande del país.


La llegada de Zijin al territorio generó una conflictividad social que no ha parado de acrecentarse con los años. Desde algunas organizaciones mineras, la multinacional es percibida como una “intrusa”, se cuestiona su compromiso social y ambiental, y especialmente, su modelo de extracción masiva y tecnificada que ha tenido un impacto sustancial en la minería tradicional.


Pero lo más delicado es que, según denuncian los mineros, desde hace un año Zijin estaría llenando de lodo los socavones que no le son provechosos en un procedimiento de retrollenado, esto, mientras decenas de mineros ancestrales todavía se encuentran extrayendo el mineral. Algo que ocurre a la par que estructuras armadas integradas al Clan del Golfo -ahora autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia- avanzan en una disputa a sangre y fuego por ejercer un control ilegal en los socavones y limitar las labores de Zijin. 


Y en medio de esta disputa se encuentran miles de mineros ancestrales y sus familias, que, en una situación cada vez más trágica, se ven expuestos, por un lado, a la instrumentalización por parte de un actor armado ilegal, y por el otro, deben padecer las acciones contenciosas de retrollenado por parte de la multinacional. Acciones violentas y deleznables que atentan contra los derechos humanos.


De ahí que la desaparición a principios de mayo de los mineros Edison Jiménez y Danny Humberto Ocampo, quienes operaban en los socavones ilegales y cuyos cuerpos, por motivos técnicos y de seguridad según afirmó Zijin en un comunicado público, no podrán ser rescatados de los socavones, haya detonado el más reciente bloqueo, el quinto desde el año 2020, pero el más intenso desde la llegada de la multinacional a la región.


La única salida a esta crisis se encuentra en un diálogo sostenido. Una ruta para ello podría ser la instalación de mesas con equipos de trabajo diversos y con la presencia de los gobiernos locales, departamental y nacional; estas mesas deberán sesionar de forma pública y llegar a acuerdos vinculantes en torno a un programa de formalización minera, así como de planes sociales y ambientales, y además, hacer un enérgico llamado por el respeto a los derechos humanos. Rechazando el accionar y la instrumentalización de los actores armados.


Tanto los mineros ancestrales como la multinacional china deben poner todo de su parte para encontrar una solución integral que sea verdaderamente sostenible en el tiempo, o si no, esto solo será la antesala a más muertes y a una crisis aún mayor. ¡Se requieren medidas urgentes!

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