Bullying, una radiografía de la convivencia en las instituciones educativas de Colombia

Laura Prieto, Investigadora Nacional

Karen Lozano, Asistente de Investigación

Línea Convivencia y Seguridad Ciudadana


La convivencia ciudadana tiene como primer escenario las instituciones educativas. Allí se realizan las primeras interacciones entre ciudadanos/as, sin embargo, estos no siempre son espacios seguros. El bullying en los colegios es un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años, genera un impacto en la vida de quienes lo sufren y es un indicador de los problemas de convivencia ciudadana que existen en Colombia.


El acoso, la intimidación, las agresiones y las riñas son prácticas comunes y normalizadas en las instituciones educativas del país. Estas generan un maltrato físico y psicológico en niños, niñas y adolescentes (NNA), deteriorando la sana convivencia y promoviendo la violencia. Los principales impactos en las víctimas de estas prácticas son: sentimientos de miedo, depresión, baja autoestima e inseguridades, que se han derivado en lesiones personales, amenazas, violencia sexual e incluso el suicidio.


Son pocas las acciones que se han implementado al respecto para poder disminuir los casos de bullying en la población infantil y juvenil. Según un informe realizado por la ONG Bullying sin Fronteras, entre enero de 2020 y diciembre de 2021 en Colombia se reportaron 8.981 casos de acoso escolar, ocupando la segunda posición en Latinoamérica frente a la exposición del bullying de NNA.

Las ciudades que registran la mayor cantidad en 2020 son: Bogotá con 21%, seguida de Medellín con 13%, Barranquilla con 12% y Cartagena con 10% del total nacional (ver Gráfico No. 1).

Gráfico No. 1


Elaboración: Fundación Paz & Reconciliación (Pares): Fuente: Red+

Algunos de los casos más graves ocurrieron en lo que va del año y dan una idea de la complicada situación del matoneo en los colegios. El primero fue el que se presentó en el mes de mayo en el Colegio Granadino, en la ciudad de Manizales, en el cual un estudiante de séptimo grado fue empalado por sus compañeros durante el receso escolar. Según las autoridades locales quienes cometieron el hecho habrían planeado la agresión con anterioridad, después de acosar a este adolescente durante semanas.


El segundo caso fue el reportado en mayo en el colegio La Salle, del municipio de Envigado, Antioquia. Un grupo de estudiantes roció con alcohol y prendió fuego al cabello de un joven en medio de un salón de clases, el hecho quedó registrado en un vídeo que fue compartido en redes sociales y se hizo viral horas más tarde. Este hecho que fue catalogado como una broma, es en realidad un caso de lesiones personales en medio del matoneo.


El tercer caso se dio en el mes de julio en colegio los Tibabuyes en la localidad de Suba en Bogotá, en el cual un grupo de estudiantes golpearon hasta desfigurarle el rostro a una compañera de clases. Según las declaraciones de la madre de la víctima, ella sufría de bullying desde hace tiempo atrás y ya se había hecho el respectivo aviso a las directivas del colegio, pero estas hicieron caso omiso.


Como lo señala elColegio Colombiano de Psicólogos (COLPSIC), además de las afectaciones físicas del matoneo en los colegios, también existen implicaciones en la salud mental de NNA. Con el regreso a clases después de la pandemia por Covid-19, el bullying en las instituciones educativas aumentó significativamente debido al incremento de factores de riesgo asociados a las dificultades que muchos NNA pueden enfrentar en la readaptación al entorno educativo, luego del aislamiento por 2 años.


Adicional a esto, el ciberbullying o troleo es una modalidad de matoneo por redes sociales que también constituye un factor de riesgo para NNA. Según la Guía “Cuida tu identidad digital y protege tus datos personales: riesgos sobre el tratamiento de datos” de la Superintendencia de Industria y Comercio, con la popularidad de las redes sociales y el consumo masivo que NNA hacen de las mismas, se han incrementado exponencialmente los riesgos del matoneo por plataformas digitales. Los principales focos de riesgo son: juegos virtuales y redes sociales.


Considerando este panorama, se observa que la convivencia ciudadana está fuertemente deteriorada en los escenarios escolares, en los que se han presentado casos de agresiones físicas y psicológicas graves que se derivaron en hechos victimizantes en los que los mismos menores de edad son los victimarios. Además, estas prácticas trascienden a espacios digitales provocando afectaciones más profundas a la salud mental de las víctimas de ciberbullying.


Esto es un indicador del grave déficit en materia de prevención de la violencia y promoción de la convivencia en los entornos escolares, la cual debe ser abordada de manera urgente por parte de las entidades responsables de la gestión del sector educación y sobre todo de la seguridad y convivencia ciudadana. Pero también, hace parte de una discusión social, política y cultural que como sociedad debemos plantear, para que se erradiquen de manera definitiva estas prácticas violentas que afectan, principalmente, a NNA del país.