Buenaventura y Covid-19 ¿es momento de reactivar la economía?

Por: Dennis Arley Huffington. Investigador Regional Oficina Pares Pacífico


En el Distrito de Buenaventura el COVID-19 está fuera de control por tasa de contagio y aumento exponencial de casos positivos, justo en el momento en que el Gobierno nacional ha anunciado que a partir del 1 de junio se suspende el aislamiento preventivo obligatorio y se pasa a lo que se ha denominado como aislamiento inteligente, que consiste en la apertura progresiva de la economía reactivando nuevas actividades.


Para ello, se ha ordenado a alcaldes y gobernadores mediante el Decreto 689 el generar las condiciones requeridas para la reapertura garantizando y controlando los protocolos de bioseguridad para prevención de contagios de COVID-19. Es decir, ahora la responsabilidad se traslada a los mandatarios locales quienes tienen la urgencia de mejorar la economía mientras se atienden las demandas sociales y de servicios de salud conexos con la pandemia.


Sin embargo, vale la pena preguntarse ¿Está Buenaventura preparada para reactivar la economía local haciendo apertura de nuevas actividades? Una decisión que debe tomar el alcalde Víctor Vidal y cuya respuesta debe surgir del análisis del contexto actual de la ciudad que enfrenta dos contrastes: por un lado, en la ciudad, la crisis relacionada con la pandemia recién está comenzando donde lo más traumático está por venir; y por el otro, las condiciones socioeconómicas de la población están llegando al límite para poder seguir resistiendo el estado de aislamiento.


La curva del virus en Buenaventura


Se entró a una fase exponencial en el comportamiento de la tasa acumulada de casos positivos en las que cada semana se están duplicando el número de contagiados. En el más reciente reporte del Instituto Nacional de Salud del 25 de mayo muestra que Buenaventura llegó a un acumulado de 264 casos positivos de COVID-19 y 18 personas fallecidas, panorama que encendió las alarmas en una ciudad que ha registrado un crecimiento acelerado en los contagios, que comenzó mayo con 34 casos y va a terminar el mes con más de 300.


Para la gobernadora del departamento del Valle Clara Luz Roldán Buenaventura es el territorio que más le preocupa. Pero las alertas vienen encendidas desde hace tres semanas pues el 7 de mayo y con apenas 51 casos confirmados, el alcalde de Buenaventura hacía la advertencia, en una entrevista para el diario el País de Cali, que la situación con la pandemia se podría salir de control en la ciudad y otros municipios del Pacífico colombiano, por ello, reiteró el llamado que desde el inicio de la cuarentena le viene haciendo al ejecutivo nacional:


“Se necesita que el Gobierno haga un mayor esfuerzo y atienda de manera prioritaria a Buenaventura y al Pacífico colombiano, entendiendo que nuestra condición de marginalidad, de abandono, de descuido por parte del Estado, nos hace mucho más vulnerables que cualquier otra zona del país”. (Víctor Vidal, Alcalde de Buenaventura)


Debió pasar solo un par de semanas para que sus temores se hicieran realidad: en estos momentos Buenaventura es el municipio del Valle del Cauca con más contagiados por cada 100.000 habitantes. Muy preocupante al igual que Tumaco y Mosquera en Nariño: tres municipios de la costa pacífica cuya incidencia supera al de las capitales departamentales y todo indica que los casos de COVID-19 seguirán en aumento y de manera descontrolada.

Desde que se diagnosticaron los primeros casos positivos en el Valle Buenaventura se mantuvo muy por debajo en la tasa de casos positivos respecto a municipios como Palmira y Cali que rápidamente se convirtieron en los principales focos de infección. Para el 11 de abril Cali ya había entrado a otra escala más alta en la tasa de casos positivos manteniendo un ritmo acelerado que la convierte después de Bogotá y Cartagena como la 3ra ciudad con más casos positivos del país con 1955. Por su parte, Palmira, Cartago y Jamundí parecen tener bajo control la pandemia


Los efectos del comportamiento social y la primera apertura para ciertas actividades decretada el 28 de abril se vieron reflejados para la segunda semana de mayo: Buenaventura se convertía en el municipio del Valle con la tasa de casos positivos por cada cien mil habitantes más alta, alanzando a Cali donde la pandemia ya estaba disparada desde antes.


Hubo un incremento sustancial de los casos confirmados por día: de 5 o 6 se pasó a 17 casos hasta llegar al máximo registrado de 47 contagios confirmados en un solo día. En los últimos siete días el incremento fue de 122 nuevos contagiados y 10 fallecidos, cuando superar la barrera de los 100 contagios había tomado más de dos meses. y se está a la espera que 462 muestras sean analizadas.


Pandemia fuera de control


Otro aspecto que indica que la pandemia está fuera de control y que la situación es mucho más grave de lo que muestran las cifras, es que la proporción de casos positivos por cada muestra tomada es cuatro veces superior al promedio departamental y cinco veces superior al promedio nacional.

Por ejemplo, en Buenaventura por cada 10 pruebas enviadas 4 salen positivas, mientras que en el Valle por cada 10 muestras enviadas sólo una (1) sale positiva. Siendo así, se requiere de un plan de choque con realización de pruebas masivas en el Distrito de Buenaventura, que se obligue a las EPS a prestar ese servicio o que sean otras entidades quienes se encarguen, pues todo parece indicar que la realidad de la pandemia en la ciudad-puerto es delicada.


La rapidez con que está aumentando los contagiados es preocupante, se pasó del 5° al 2° lugar con más casos positivos confirmados del departamento y con tendencia a superar a la ciudad de Cali como el territorio más contaminado por el virus.


Lo anterior representa una tragedia en un municipio que solo cuenta con siete (7) Unidades de Cuidados Intensivos en la clínica privada, cuya atención profesional ha sido bastante cuestionada los últimos años: ninguna se brinda en el hospital distrital; no han podido terminar de adecuar las camas UCI que el alcalde a finales de abril mandó a construir; y Cali, como ciudad receptora de casos de atención, luce colapsada.


Una población que no podrá resistir más aislamiento


Buenaventura es un distrito con una pobreza multidimensional que llega al 41,0%, en el que una cuarta parte de la ciudad no tiene acceso al servicio de acueducto, una tercera parte no tiene un sistema de alcantarillado y el 11,5 % de los hogares viven en hacinamiento crítico según el último censo de población y vivienda Dane (2018).

La mayoría de la población en Buenaventura vive y sobrevive del día a día, sin capacidad de ahorro que va a cumplir ya dos meses sin generar ingresos diarios y, en ocasiones, se han visto en la obligación de violar el aislamiento obligatorio para salir a conseguir el sustento. Foto: Pares.

Por su parte, la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) para ciudades intermedias para el periodo enero a diciembre de 2019 ubicaba la tasa de desempleo de Buenaventura en 20,3 % superior en 1,9 puntos porcentuales respecto al 2018 lo que significan casi 40 mil personas desocupadas previo a la pandemia. Mientras que, dentro de los ocupados, los porcentajes don empleo informal o trabajador por cuenta propia llega al 51,8 %. En tal sentido, el contexto de condiciones de vida, social, laboral y económico no luce favorable en la ciudad.


Por otro lado, las ramas que concentran el 63,0 % de las actividades que generan más ocupación en Buenaventura están ligadas a la informalidad: el comercio, hoteles y restaurantes con el 33,5 %; el sector transporte, almacenamiento y comunicaciones con 21,9 %; y la construcción que representa al 7,6 % de los ocupados en la ciudad.


Quienes se dedican a ellas, en su mayoría no cuentan con contrato legal, ni prestación de servicios y con pagos al destajo; hacen parte de pequeñas empresas con menos de 10 trabajadores, que corresponde al 59,1% de las empresas en el distrito (Propacífico, 2019). A estos se suman los vendedores ambulantes y oficios varios.


En otras palabras, se trata de una población que vive y sobrevive del día a día, sin capacidad de ahorro que va a cumplir ya dos meses sin generar ingresos diarios y, en ocasiones, se han visto en la obligación de violar el aislamiento obligatorio para salir a conseguir el sustento.

Ante esto, la Alcaldía Distrital ha emprendido acciones con la intención de atender y amenorar los efectos del aislamiento preventivo obligatorio:


Hasta la fecha se tiene conocimiento que se han repartido 11.358 mercados en los diferentes barrios y veredas de Buenaventura. También, se entregaron 600 mercados en el corregimiento de Bazán Bocana durante la visita de la Primera Dama, 100 mercados a habitantes de la vereda EL Esfuerzo, 50 mercados a estudiantes de la Universidad del Valle sede pacífico y otros 70 a los estudiantes de la Universidad del Pacífico, finalmente, 1.318 mercados se han repartido en la zona rural carreteable, a los Consejos Comunitarios de Córdoba, San Cipriano, Cisneros y del Esfuerzo.


No obstante, la alcaldía de Buenaventura no tiene condiciones económicas para sostener un número tan elevado de habitantes improductivos durante más tiempo, los mercados entregados en su mayoría fueron producto de campañas como Buenaventura Solidaria, donde se recibieron $4.337.543.753 en donaciones en dinero ($213.647.730), en mercados ($2.360.862.564) y donaciones en insumos médicos ($1.763.033.459).


Además, con el avance acelerado de los contagios, la alcaldía se ve en la obligación de enfocar sus recursos en la atención de pacientes, para ello, es menester mejorar las condiciones de la red hospitalaria que a finales de marzo recibió 1.000 millones de pesos que transfirió la Alcaldía Distrital al hospital Luis Ablanque de la Plata mediante el Decreto 0151 para su adecuación y que a mediados de abril inició la construcción de 12 camas de Unidad de Cuidados Intensivos – UCI –, a cargo de expertos que llegaron desde Bogotá, pero, que aún no culminan.


Según palabras de la gobernadora del Valle Clara Luz Rolda “la adecuación de las UCI no van a alcanzar a estar listas, se está a las espera de 300 UCI que está en proceso de importación entre las gobernación del Valle y el Ministerio de Salud de las cuales las primeras serán enviadas a la Santa Sofía mientras se termina de adecuar el hospital Luis Ablanque de la Plata”.


La semana pasada se tomó la decisión de invertir alrededor de $6.000 millones de recursos de regalías para continuar con la mejora de las condiciones del Hospital Distrital, que con las condiciones en que recibió el hospital es muy poco y se requieren implementar con urgencia.


Entre la espada y la pared


Sobre este panorama planteado, el alcalde de los bonaverenses debe tomar la decisión de acatar las nuevas medidas del gobierno nacional o diseñar nuevas estrategias, incluso algunas propias que le permitan afrontar la actual crisis que está comenzando.


Si bien, a buena hora el Gobierno Nacional atendió llamado del alcalde de Buenaventura y designará gerencia especial de COVID-19 para el Pacífico colombiano, las ayudas y acciones del gobierno nacional sobre el Pacífico colombiano avanzan de manera parsimoniosa y no se corresponde a la velocidad a la que avanzan los contagios.


Sobre todo, cuando fueron medidas tomadas por el presidente Duque las que influyeron como punto de quiebre en el control de los contagios que se venía realizando.


El Decreto 593 de 2020 emitido por la Presidencia, donde, además de prorrogar el aislamiento preventivo, estableció la apertura de un sector de la economía nacional y con ello la exigencia de garantizar su funcionamiento obligó a la alcaldía de Buenaventura a permitir la operatividad del servicio de microbús tipo colectivo en las rutas 1, 4, 5, 9 y 12 en la ciudad.


La medida entró en vigencia desde el 28 de abril regulada a través de la medida de distanciamiento social por la cual se estableció que el cupo máximo es de 7 personas, empero, las calles amanecieron llenas de personas en búsqueda de un medio de transporte que ahora les permitía movilizarse en el marco de alguna de las excepciones de ley.


Se terminó de romper el aislamiento cuya principal dificultad no había sido las condiciones precarias de las personas de Buenaventura, sino, las fiestas y reuniones sociales en las noches que la ciudadanía denunciaba a través de las redes sociales.


Las consecuencias se evidenciaron dos semanas después con el aumento acelerado de casos en la ciudad, lo que representa una preocupación, no solo para el Distrito sino para todo el Pacífico sur y medio, pues Buenaventura, además de sus propios habitantes recibe pacientes de municipios aledaños como Timbiquí, Guapi, López de Micay y el Litoral del San Juan.


Ahora, el nuevo desafío de la administración de Vidal es aplanar la curva de contagios en la ciudad a través del cerco epidemiológico de los casos con la ayuda de la Policía Nacional, adecuar la red Hospitalaria de la ciudad y prevenir se agudice la crisis socio económica que padecen históricamente los habitantes del distrito, en otras palabras: se enfrenta a la crónica de una tragedia que él mismo anunció, exhortando al Gobierno nacional a que le ayude, a estas alturas, por lo menos a atenuar la tragedia social y sanitaria.