Arauca merece vivir en paz

Por: Luis Eduardo Celis Analista de conflictos armados y de sus perspectivas de superación – Asesor de Pares  


En Arauca hay un profundo conflicto, no solamente armado (que es grande y grave), sino también relacionado al hecho de que parte de la sociedad araucana no cree ni confía en el poder central: por el contrario, en muchos casos, lo ven como enemigo.


Ahora volvemos a presenciar la hipocresía y la retórica de siempre: que van a enviar más militares, policías y agentes de la Fiscalía. En esas llevamos más de cuatro décadas. El ritual se repite: consejos de seguridad, declaraciones del presidente, del ministro de Defensa, del comandante de las Fuerzas Armadas, del comandante del Ejército… pura retórica que nada soluciona.


Arauca es el territorio con más militares y policías por kilómetro cuadrado. Sin embargo, esto no soluciona nada. Los grupos guerrilleros felices con que envíen más militares. Al respecto, cuando le hablaban de grandes contingentes militares, Manuel Marulanda, excomandante en Jefe y fundador de las FARC-EP, decía : «Que sea bien grande porque así más blanco dan». Se pueden enviar mil, dos mil o veinte mil militares más y nada se va a resolver de forma integral.


La sociedad araucana debe levantar su voz y decir no solo que quieren vivir en paz, sino cómo lograrlo, y para eso hay que resolver una pregunta central: ¿qué se va hacer con el ELN y las disidencias de las antiguas FARC-EP? Si la fórmula es echarles bala, en esas llevamos más de cuatro décadas y ahí siguen los grupos armados. Un 14 de septiembre de 1980, 14 combatientes del ELN asaltaron el puesto de Policía de Betoyes, en Tame, Arauca, y anunciaron la aparición del Frente ‘Domingo Laín’. Desde entonces, 41 años han pasado y este grupo sigue siendo responsable de hechos violentos en el departamento.