Ante la desaprobación ciudadana, es urgente una reforma policial

Por: Laura Cano. Periodista Pares.


El 09 de septiembre, en Bogotá se cometió una masacre luego que en la capital del país y Soacha se realizaran varias jornadas de manifestación tras el asesinato de Javier Ordoñez cometido por miembros de la Policía un día antes. Las calles de zonas como Villa Luz, en Engativá; La Gaitana, en Suba; El Tintal, en Kennedy y el Verbenal, en Usaquén, fueron el escenario para mostrar la rabia que no solo produjo el asesinato de Javier, sino también de una serie de ataques por parte de la Fuerza Pública en distintas zonas del país y abusos de fuerza que, hasta ese momento, y solo durante el 2020, les había costado la vida a 10 personas.


Lo que vino pasadas las primeras horas del 09 de septiembre fue rememorar la angustia que se había vivido en distintos puntos de la ciudad, esto a través de videos donde la constante eran los abusos por parte de los uniformados; detenciones arbitrarias, abusos físicos, represión, e incluso, uso indiscriminado de armas de fuego, que, además, como se denunció posteriormente, estaban siendo entregadas a civiles para que fueran ellos quienes dispararan contra la gente.

https://twitter.com/TembloresOng/status/1304263532079386624

Este panorama, que parecía una radiografía de los abusos de la Policía contra la sociedad, llevó a varias conclusiones: por un lado, a ratificar cuál es la posición del Gobierno Nacional y los medios para asumir e informar sobre estas arbitrariedades, pues de nuevo el daño a la propiedad pública y privada, y los calificados “actos vandálicos”, fueron los que resaltaron.