Tres libros difíciles que debe leer

Mucha controversia ha generado entre los lectores del último nobel su obra. El libro que más se vende es Tango Satánico. A veces, en la mitad de la lectura, la persona debe detenerse y reconocer que esto es muy difícil, que el mundo nos exige acciones más urgentes. Entonces vemos la adaptación hecha de esta supuesta obra maestra por el cineasta húngaro Bela Tarr y quedamos igual de perdidos. Algunos lectores se obligan a leer completo el último nobel. No los entiendo. Uno lee lo que necesita. Además, la vida es muy corta para andar desperdiciándola así. Hay libros que son densos y que son maravillosos, imprescindibles. Uno de ellos es Soliloide de Mircea Certarescu. Es la historia de un profesor de literatura que se siente absolutamente frustrado dando clases a muchachos que no le creen. Entonces se encierra en su casa, que tiene forma de barco, en Bucarest, una de las ciudades más raras de Europa, a llenar sus diarios. Allí aparecen relatos inconclusos, algunos de ellos potentes, donde te hablan de naves espaciales, de otras dimensiones, de Kafka y de Borges. Es el libro de un hombre que es un genio, pero que es estéril. Jamás podrá terminar de escribir la novela con la que sueña. Jamás dejará de ser un profesor frustrado. En Colombia se consigue a través de una estupenda versión de editorial Impedimenta.

En Colombia, Walter Broderick es el principal lector de James Joyce. Hace unos años realizaba charlas sobre el Ulises en su casa en La Macarena. Las realizaba en los Bloom’s Day que vienen a ser como el día en el que se celebra esta hazaña literaria. El Ulises es reseñado por muchos críticos como la gran novela jamás escrita, es un viaje interior guiado por tres de sus protagonistas, Leopoldo Bloom, un publicista más inteligente de lo que parece que debe recorrer un día de verano de Dublín y el escritor, es decir Joyce, hace varias metáforas sobre la Odisea de Homero, incluso inventándose una Penélope que de fiel tiene poco. Ella también es uno de los focos narrativos, Molly Bloom, uno de sus monólogos cierra el libro. No tiene ningún signo de puntuación.

En español se consiguen dos traducciones hermosas, una de 1946, hecha por José Salas Zubirat, y la otra hecha treinta años después por José María Valverde. Por el Ulises no hay que dejarse intimidar, hay que comprender la inmensa vulgaridad que existe en la prosa de Joyce. A pesar de su complejidad Joyce era un gentil como nosotros así que tiene una belleza hipnótica que te atrapa. Es aconsejable tener cerca a un lector tan avispado como Broderick.

Y el otro gran libro es Ferdidurke, hecho por su autor, el polaco Wiltor Gomrbowicz, mientras estaba en Buenos Aires. La redacción de ese libro se hizo entre varias manos en un bar de la avenida Corrientes. Lo compré hace unos años en Cuba y nunca pasé de la página 10. Es tal vez la historia de un hombre que está soñando.

Borges dijo una vez que el gran secreto del lector es aprender cuándo es el momento de dejar de leer un libro para empezar otro. Borges era infalible, pero aquí se equivoca, estos libros exigen del lector otro nivel de comprensión y de paciencia. Intenten con alguno.

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Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.