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Somos herman@s: desde la Costa Pacífica Nariñense una apuesta por la paz de las comunidades

Por: Laura Cano

Periodista Pares


La costa pacífica nariñense es una de las zonas más ricas en diversidad, en paisajes, en calidad humana. No obstante, por años el panorama de violencia ha querido sobrepasar esto, y concentrar la historia y la noticia en una constante sobre hechos victimizantes. Sin embargo, hay personas que creen en su comunidad, creen en la fuerza de quienes defienden los derechos de las personas que habitan esta subregión del país, y le han apostado a construir otro relato acerca de esta zona.


Allí nace Somos Herman@s, un espacio de diálogo que se basa en el encuentro diverso y la unión de capacidades para incidir en la protección, autoprotección y el buen vivir de los territorios de la Costa Pacífica Nariñense y Pie de Monte Costero. Allí viven y ejercen liderazgos las y los integrantes del espacio, lo hacen trabajando por la protección y defensa de las comunidades de la subregión, a través de la visibilización, comprensión e intervención propositiva y constructiva de sus problemáticas en materia de Derechos Humanos, así como a través de la interlocución con actores institucionales, no gubernamentales y de la población civil.


El nombre Somos Herman@s hace alusión al carácter de solidaridad y visión compartida del territorio de la Costa Pacífica Nariñense y el Pie de Monte Costero, así como a la hermandad de líderes y lideresas afros, indígenas y campesinos que, a través de metodologías participativas, buscan fortalecer las capacidades de autoprotección colectiva tanto de la gente, como de los territorios, aportando desde el diálogo de saberes y prácticas que apuestan por la paz.


Con el apoyo y acompañamiento de Pares y la Embajada de Noruega, Somos Herman@s se conformó en el 2019 a partir de la convergencia de distintas organizaciones sociales de la subregión, tales como: Organización Camawari del Pueblo Awá, Organización Unidad del Pueblo Awá (UNIPA), Secretariado diocesano de la Pastoral Social, Comisión Pastoral Indígena, Consejo Comunitario “El recuerdo de nuestros ancestros”, Movimiento Étnico y Popular del Pacifico -MOEP- , y AFRIMUCPAZ.


Desde entonces, han venido dialogando sobre problemáticas de seguridad en el territorio, preocupaciones frente a la débil implementación de los Acuerdos de Paz y las necesidades de fortalecimiento organizativo de las comunidades. Igualmente, han avanzado en los diálogos respecto a formas de construcción de paz territorial y mecanismos de protección y autoprotección para líderes y lideresas sociales, así como de niñas, niños y adolescentes; población sobre la cual han concentrado distintas reflexiones y acciones en el territorio.


Todo el proceso de Somos Herman@s ha girado alrededor de las agendas de trabajo en el territorio y los intereses de cada una de las organizaciones que conforman el espacio de diálogo, priorizando la protección de la vida y la integridad de los y las líderes, tema de común interés y preocupación entre quienes confluyen y apuestan por la paz en la Costa Pacífica Nariñense. En este sentido, desde el 2019 han adelantando una serie de procesos sociales y acciones que buscan evidenciar la importancia de fortalecer las capacidades de protección y autoprotección a través de la formación en mecanismos de Observación Sistemática del Riesgo; la visibilización de problemáticas derivadas de la débil implementación de los Acuerdos de Paz y el recrudecimiento de la violencia en los territorios, tales como la carente implementación del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS); la violencia contra el pueblo Awá; el reclutamiento forzado de menores en la subregión, entre otros.


Y es que justamente, ante una implementación que ha estado estancada, muchos han sido los escenarios de violencia que se han exacerbado, fortaleciendo la presencia de nuevos y viejos actores armados que han generado cambios en las dinámicas de conflictividad y crisis humanitaria en la costa pacífica nariñense.


En esta zona están activos por lo menos siete Grupos Armados PostFarc (GAPF), agrupados en tres grandes líneas : i) por un lado están los alineados a “Gentil Duarte”, principal estructura disidente del país; por el otro ii) los alineados a la “Segunda Marquetalia”, proyecto de Iván Márquez y otros mandos altos y medios de las extintas FARC-EP y finalmente iii) los grupos dispersos, es decir, aquellos que no cuentan con articulación o coordinación con alguna de las líneas anteriormente mencionadas. En este último grupo se encuentran por ejemplo Los Contadores, el Frente Oliver Sinisterra y las Guerrillas Unidas del Pacifico (Fundación Paz & Reconciliación, 2021). A estos GAPF se suma la presencia del Clan del Golfo y el ELN.


Toda la región está marcada por la variedad de estos grupos con aspiraciones, intereses y diversas formas de actuar en el marco de sus disputas territoriales. Entre estos grupos se encuentran la Columna Móvil Franco Benavides, Bloque Suroccidental Alfonso Cano o Frente 30, el Comando Coordinador de Occidente (CCO), que dirige operaciones a través de las columnas Carlos Patiño y Jaime Martínez, el Clan del Golfo, el Frente 30 Rafael Aguilera o Estructura 30, así como otras estructuras plenamente identificadas como narcotraficantes como Los Contadores, las Guerrillas Unidas del Pacífico y el Frente Oliver Sinisterra. Asimismo, se encuentran pequeños grupos delincuenciales asociados al Clan del Golfo que se caracterizan por controlar puntos precisos de la vía al mar siendo su control territorial limitado y focalizado.


Así las cosas, y ante respuestas del Gobierno que se han quedado cortas, han sido las acciones de la población las que intentan garantizar la seguridad de las y los líderes sociales, aún cuando son muchas las amenazas que se corren por ejercer este tipo de labores. No obstante, se convierten en fundamentales los actos que desde el conocimiento de las dinámicas de la subregión surgen, y justamente desde allí, desde el reconocimiento del contexto que se vive día a día, es que continúan su trabajo quienes conforman Somos Herman@s.


Por todo lo anterior, y por lo necesario de los liderazgos y la protección de estos en el país, es que hoy resaltamos esta labor, que desde la costa pacífica nariñense envía un mensaje para que se sigan fortaleciendo las organizaciones que devuelven la esperanza de que en Colombia se puede construir la paz desde la gente, y lo cotidiano.