PDET para las grandes ciudades

Por: Germán Valencia. Columnista Pares.


El Acuerdo Final firmado con las Farc-ep en 2016 es un tratado de paz comprensivo. Es decir, su contenido beneficia tanto a los firmantes de la paz como a los cerca de 50 millones de habitantes que tiene el territorio nacional. Temas tan importantes como la Reforma Rural Integral, la Solución al Problema de Drogas Ilícitas o la Verdad, la Justicia y la No Repetición para las víctimas son de universal aplicación y ayudan a todos los colombianos.


Así lo ha reconocido el Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz, de la Universidad de Notre Dame en EEUU, encargado de hacer seguimiento al Acuerdo Final; y también, los diversos analistas y centros de investigación que hacen estudios comparado de procesos de paz en el mundo. Todos ellos coinciden en afirmar que este Acuerdo es único en el mundo y que contiene reformas estructurales que le apuntan a ponerle fin al conflicto y a beneficiar a toda la población.


Debido a este carácter comprensivo, el Acuerdo Final alberga un amplio conjunto de metas e indicadores, y tiene como horizonte de implementación un plazo de 15 años. Es decir, las tareas que se pactaron en La Habana deben realizarse en el corto, mediano y largo plazo. Así, en el balance que hace el Instituto Kroc hasta noviembre de 2019 habla de un avance de forma completa de un 25% (un 15% tienen un nivel de avance intermedio, un 36% en estado mínimo y un 24% sin iniciar ejecución).