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Especial PRIDE 5: Carta abierta a les anormales

Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista.



Hoy quiero dirigirme a las personas LGBTIQ+ desde el profundo compromiso que he adquirido como mujer feminista.


Recientemente, después de salir del Bogotá Pride Fest, un taxista me preguntó si al evento asistían “personas normales”. Su pregunta, aunque reveló su profunda ignorancia, también puso en evidencia una realidad que enfrentan diariamente quienes aman más allá del género: la etiqueta de “anormales” que esta sociedad impone desde su violenta discriminación. Mi respuesta al conductor fue sencilla: “Si con normal te refieres a heterosexual, sí, al evento también van personas heterosexuales”. En ese momento, entendí que no es suficiente responder a tales preguntas con simple corrección. Debemos confrontar activamente estas mentalidades retrógradas y violentas.

 

No estamos aquí para pedir permiso a nadie para existir.

 

No debemos sentarnos a esperar la aceptación de una sociedad que, claramente, ha fallado en reconocer la dignidad. Existir, exigir, movilizarnos y resistir es un acto revolucionario. La lucha que atraviesa esta discusión no es solo de género, sino también de inclusión, etnia y clase social. La discriminación que se enfrenta por la orientación sexual o la identidad de género está fuertemente ligada con otras formas de opresión, y es fundamental que reconozcamos y abordemos estas intersecciones. Porque sabemos que es insuficiente que las entidades y el capital se vista de arcoíris cada junio.


La exclusión de espacios de representación política, la violencia y la falta de oportunidades son realidades que afectan a todas las personas de nuestra comunidad de manera diferente pero igualmente injusta. Es crucial insistir en la implementación del enfoque de derechos humanos y en el reconocimiento que merece cada una de las demandas expuestas como personas con identidades de género y orientaciones sexuales diversas. No podemos permitir que la discriminación y el odio nos detengan, aun cuando a muchas les ha costado la vida. La movilización es la herramienta más importante. No se trata solo de visibilidad, sino de un cambio real que incluya la diversidad. Que hoy la institucionalidad hable de diversidad sexual ha sido gracias a la osadía de las personas LGBTIQ+, esas que muches ven cómo anormales.

 

Les invito a no rendirnos, aun cuando sabemos lo agotador que es, a seguir adelante con valentía. Nuestra historia está llena de ejemplos de resistencia. Desde los disturbios de Stonewall hasta las actuales marchas del orgullo en todo el mundo, se ha demostrado que esta discusión es imparable, y el silencio no puede ser una opción.  

 

Siempre es momento para continuar exigiendo un lugar en la mesa donde se toman las decisiones que afectan las vidas de la comunidad LGBTIQ+. Es el momento de que el mundo entienda que la diversidad debe ser celebrada. Y más aún ahora en Colombia que se está discutiendo la eliminación de las absurdas torturas, llamadas terapias de conversión.

 

Les envío un abrazo solidario y toda mi admiración. Que cada paso esté marcado por el orgullo, la dignidad y el amor.

 

Es en este contexto quiero extender mi apoyo incondicional y también quiero poner a disposición mis letras con el firme compromiso de seguir visibilizando e insistiendo en la movilización por los derechos de la comunidad LGBTIQ+.

 

Justamente la revolución está en ser anormales. Porque ¡más mar!ca el que no ama!

 

Con todo mi compromiso,

Ghi.

 

* Con esta carta cierro el Especial PRIDE de cinco columnas de opinión que escribí en el marco del mes del Orgullo LGBTIQ+ para visibilizar algunas de las problemáticas que vive esta comunidad.

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