Cerca de unas cuatrocientas personas participaron en Cali de la II cumbre energética promovida por la Fundación Pares. A sabiendas de la importancia que tiene para el país y el mundo dar pasos que nos acerquen a la transición energética y que nos alejen del consumo de la energía tradicional con los riesgos que carga encima la explotación de recursos, la fundación dirigida por León Valencia lleva desde 2020 intentando ser una herramienta que le permita a comunidades en todo el país dar este salto. Uno de los logros es consolidar comunidades energéticas en lugares tan inhóspitos y con alta carga simbólica como, por ejemplo, la Sierra Nevada de Santa Marta y las tribus originarias que la habitan.
- En esta cumbre, que se hizo de la mano del Ministerio de Minas, se llegó a acuerdos históricos. Estos son: Federación Nacional de Mujeres Mineras:creada para organizar y fortalecer el rol de la mujer en la minería de los territorios.
- Federación Nacional de Comunidades Energéticas:una iniciativa para articular y organizar a las comunidades en la generación y gestión de sus propios recursos energéticos.
- Plataforma Nacional Minera:una red destinada a mejorar la organización y los procesos del sector minero a nivel territorial.
Aunque el gobierno entrante ha mostrado un interés marcado de alejarse, lo más que pueda, de las políticas del gobierno que termina este 7 de agosto, la transición energética es un hecho, y no puede cesar en su empeño de conseguir que el país se mueva a través de energías limpias. Incluso se ha visto un cambio en el discurso, pues al inicio de la campaña se hablaba, por ejemplo, de que habría fracking donde se tuviera que hacerlo. Esto ha cambiado. Sin embargo, hay lugares en donde se podría dar un escenario de explotación minera que sería devastador para ciudades como Bucaramanga, como es el Páramo de Santurbán, repleto de oro y acosado por el ansia milenaria de los hombres por explotarlo.
La transición energética es vital para que sigamos habitando este planeta y más allá de la raza, la ideología o el credo religioso, estamos en una misma nave. Si esta llega a fallar, no quedará ninguno de nosotros. Una manera de conservarla es empezar a dar el salto, a veces ese salto está en nosotros mismos.



