Se pueden asumir dos lecturas a la hora de analizar lo que significa la desmovilización del Frente Comuneros del Sur. Una es que el enfoque de territorialización de la paz, que busca desescalar el conflicto a partir del establecimiento de pequeños procesos con Grupos Armados Organizados, podría empezar a dar frutos. La otra es que esta es una victoria pírrica, se consiguió a un costo muy alto, porque, lo que significó la paz con el frente Comuneros Sur fue la ruptura total con el ELN.
Este sabado 5 de abril los miembros de esta guerrilla entregaron 585 unidades de material bélico, como granadas, minas y morteros que fueron destruidos por el grupo de Manejo de Artefactos Explosivos del Ejército. Los últimos acuerdos con el FCS se dio en el barrio San José Obrero de Pasto. Para muchos especialistas la desmovilización de este grupo, que cuenta con más de 100 efectivos, es un paso minúsculo en la búsqueda de la Paz Total. Su máximo comandante es Gabriel Yepes Mejía, que tiene el alias de H.H y se han financiado a través de las siguientes actividades: rentas ilícitas de la minería, la extorsión, el secuestro, el narcotráfico local y transnacional. Yepes Mejía tiene 53 años, afirma haber conocido a Manuel “El Cura” Pérez. Su vida ha sido un trasegar por los frentes elenos. Estuvo en el Magdalena Medio, en el Sur de Bolívar y en el Catatumbo hasta llegar al sur del país.



