Desde hace unas semanas el gobierno venía dando partes de victoria: en cualquier momento podría caer Iván Mordisco. Su cerco se iba estrechando. Incluso, según la Fiscalía, en enero de este año habrían sido asesinados 26 hombres de la más alta confianza del jefe de la disidencia más sanguinaria del país. Además, el gobierno, después de la visita de Gustavo Petro a la Casa Blanca, empezó a disparar las extradiciones a los Estados Unidos. Se esperaba una retaliación por parte de este grupo armado, pero nadie estaba preparado para lo que sobrevino. Es que este fin de semana fueron asesinados 21 colombianos en el suroccidente del país. Si bien se activaron más de 20 atentados en 48 horas, lo peor ocurrió en el sector llamado El Túnel, en Cajibío, donde un cilindro lleno de explosivos cayó sobre un bus. La explosión fue tan fuerte que se abrió un cráter en el piso y, además, destruyó a otros 14 vehículos.
Hay que recordar que, por su posición geográfica, el Cauca siempre ha estado en disputa de los grupos armados. Es un paso perfecto para llevar droga desde la cordillera hasta el Pacífico. Por eso, la disputa por este territorio lleva décadas. Pero pocas veces la guerra ha entrado en una fase tan nefasta como esto. El ministro de Defensa dijo en el espacio radial de 6AM que una de las dificultades que se ha tenido para combatir a este frente es el grado de infiltración que tienen las disidencias con la población civil. En una declaración que invita a ser rebatida, afirmó sobre las acciones que han emprendido la fuerza pública en zonas como el Cañon del Micay: “Uno ve ahí a unos criminales que se integran o se esconden en la población civil y eso afecta enormemente un principio básico que es la distinción. En el atentado que ocurrió sobre la Panamericana (…) seguramente alguien observó que estaban colocando eso. No podría decir en este momento si era cómplice o no, pero una persona seguramente observó y se dio cuenta”.
El ministro Pedro Sánchez afirmó, además, que estas acciones no son más que la retaliación de estos grupos por los golpes que les ha dado el ejército en las últimas semanas. El pasado 12 de abril, por ejemplo, se reportó la caída de un cabecilla de la Jaime Martínez, alguien conocido con el alias de El sargento Díaz. Sin embargo, este gobierno está detrás de Alexis Quisoboni Caicedo, conocido como el oso Yogui, señalado de ser uno de los líderes más representativos de la Jaime Martínez. Por él se están ofreciendo recompensas de hasta 200 millones de pesos, al igual del que dé información sobre Max Max. Por alias Marlon se están pagando hasta 5000 millones de pesos por recompensa.
Para el coordinador de la línea de Paz de la Fundación Pares, Francisco Daza, “estos atentados los realiza el Estado Mayor Central que, desde que comenzó y previo a la puesta en marcha del gobierno Petro, consolidó su posición territorial en el Cauca y el suroccidente, que está representado en el bloque occidental Jacobo Arenas, que concentra diversas columnas móviles que operan en el departamento y que están en plena expansión. Uno de los frentes más fuertes es la Jaime Martínez, que ya su influencia llega hasta el sur del Chocó”.



