Cuando se llevaron para Estados Unidos a Carlos Lehder se especulaba mucho en la Colombia de los años ochenta sobre las condiciones de su detención. Un cuarto oscuro, en donde sólo se podía mirar por una mirilla, sin contacto con otros presos. Unas condiciones deplorables con las que Estados Unidos quería mandar una señal: el peor pecado que se podría cometer contra este país era intentar la fuga de capitales. Colombia entera había sido testigo del esplendor de Lehder. Su isla Cayo Norman, las leyendas que lo cobijaban, entre las que se contaba el secuestro a Ringo Starr y a Ron Wood, guitarrista de los Rolling Stones.
A esa fiesta de inauguración fueron personalidades de todo tipo, incluso poderosos de la iglesia como el cardenal Darío Castrillon, quien murió en el 2018, pero es el prelado colombiano que más cerca estuvo del popular papa Juan Pablo II. Lehder quería expandir el turismo desde el eje cafetero con su Posada Alemana. Entre otras atracciones estaba la de una pista de motocross en donde se realizaron varias competencias internacionales.



