Cuando se hizo oficial que el cardenal Prevost sería elegido el nuevo papa, se recordó su apostolado en Perú hace unos veinte años. El norteamericano habla perfecto el español y las fotos de él en Trujillo y Arequipa lo muestran como un misionero más, lejos de los oropeles del poder. Por eso, su sueño era que uno de los primeros viajes continentales que iba a realizar sería precisamente por estos lares. Pero la salud se complica y con ella la agenda.
El cardenal Pietro Parolin, quien es uno de los altavoces que tiene el Vaticano, afirmó sentirse “preocupado” por la salud del pontífice. Esta semana le fue extirpado un tumor presuntamente cancerígeno en el pulmón, lo que ha despertado muchos rumores. La operación se realizó en el hospital Gemelli de Roma. León XIV tiene 71 años y su elección resultó siendo una continuidad a las políticas sociales que venía haciendo el papa Francisco, que despertó todo tipo de comentarios y también de críticas por el futuro de la iglesia.
El pasado jueves 15 de octubre el médico personal del papa, Luigi Carbone, y el doctor Stefano Margaritora, jefe de cirugía del Gemelli mostraron una radiografía toráxica del papa en donde se evidenció una mejoría en su pulmón. Sin embargo, hay que ser precavido, aunque, en palabras de los médicos “la recuperación avanza mejor de lo presupuestado”.
La enfermedad se dio en medio de un posible viaje que el pontífice haría a América Latina, algo que sería muy difícil de recuperar según portavoces oficiales del Vaticano como el propio cardenal Parolin. Se necesitan otros exámenes, otros resultados para que León XIV pueda saber el estado real de la salud. A pesar de la operación, el papa ha podido realizar dos misas esta semana. Se conoce que, desde que era cardenal en los Estados Unidos, mostró una independencia de poder con el actual presidente de los Estados Unidos Donald Trump sobre quien ha criticado sin aspaviento sus políticas migratorias tan contrarias a la doctrina cristiana de aceptar al otro, de darle de beber al sediento.
Desde la Casa Blanca se ha mantenido un estricto silencio sobre la salud del papa. El pedido de los católicos y progresistas del mundo es que regrese pronto a sus actividades diarias y que pueda venir a Latinoamérica.



