Buenaventura necesita de todos

El presidente Abelardo de la Espriella aterrizó este lunes en Buenaventura. Llegó prometiendo un subsidio de 1.050.000 pesos para los damnificados del terremoto. Nuestro enlace en territorio nos afirmó a comienzos de esta semana que el riesgo para los sobrevivientes sigue siendo alto. “Acá hay barrios en donde la gente ha preferido quedarse en una casa que está a punto de colapsar con tal de no tener que salir a mendigar a la calle”.  La devastación en Buenaventura todavía se nota. Uno de los sectores donde más se nota el nivel de daños es en los palafitos. La mayoría de ellos se han caído.

Hasta hace muy pocos días, barrios como La Ruñidera no habían recibido una atención inmediata y eso que la necesitaban con urgencia. Allí la mayoría de las casas son de madera y viven el sofoco constante de vivir pegados al mar en condiciones de salubridad que desde hace décadas son lamentables, rozando lo inhumano. Desde antes del terremoto, La Ruñidera tenía un problema y era la ausencia de acueducto: acá no hay agua potable. Para acceder a ella hay que caminar casi un kilómetro y conectarse a un tubo para sacar el preciado líquido, este está siempre entre una sopa de aguas negras y basura.

Esto es una vergüenza si se tiene en cuenta que este puerto, uno de los más importantes del Pacífico, le deja a Colombia más de 12 billones de pesos anuales en materia de exportación y, aun así, ha sido sistemáticamente dañado, excluido, borrado del mapa.

Acá se movilizan más de 20 millones de toneladas de mercancía al año y es por eso la urgencia absoluta de que el gobierno no abandone, como han hecho otros, a una población que sigue necesitando de la mano de todos los colombianos. ADLE, en discurso dado en un coliseo de la ciudad, afirmó: “Hoy vengo a Buenaventura a decirles que esa tarea ya comenzó. Durante los últimos 15 días nos hemos concentrado en atender la emergencia, acompañar a las familias afectadas, llevar ayudas, garantizar la atención en salud y desplegar todas las capacidades del Estado para responder, como debe ser, ante esta terrible tragedia. Todo esto, queridos compatriotas, continuará”.

Junto con la Gobernación del Valle del Cauca, el Gobierno nacional busca encontrar salidas inmediatas ante la emergencia. Pero ellos van más allá de lo que dejó el temblor, lo que buscan es una reconstrucción absoluta de una ciudad que ha sido maltratada por el racismo y la desigualdad. Para hacerle un control a las ayudas del gobierno, están lideresas tan representativas como Linda Posso, quien, desde el pasado 10 de agosto, no ha parado un día de salir a la calle a buscar cómo se le puede dar la mano al que más lo necesita.

Noticias al Minuto

* Las opiniones, análisis, interpretaciones y posturas expresadas en los informes, artículos y contenidos publicados en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores e investigadores.

La Fundación Paz y Reconciliación (PARES) no necesariamente comparte, adopta ni se compromete institucionalmente con dichas posiciones.

Estos contenidos se presentan en el marco del ejercicio de investigación, reflexión académica y debate público, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades sociales y políticas del país.

Picture of Redacción Pares

Redacción Pares