Solo el pueblo salva al pueblo: sobre la humanidad de los colombianos durante el terremoto

Le decían la Nigua y tenía una tienda en Pereira. A las 7:45 de la mañana del pasado lunes 10 de junio perdió todo lo que tenía en unos cuantos segundos. El edificio donde tenía su tienda y donde vivía, se derrumbó. La Nigua no tuvo tiempo de lamentos, apenas se tocó y se sintió vivo, se sacudió el polvo, se levantó y siguió. Alrededor suyo solo se veía caos, escombro y dolor. Así que decidió ponerse la diez y empezar a buscar vida. En una sola noche, ayudado por jóvenes que llegaban de todas partes del país, sacó ocho cuerpos y cinco personas con vida. Él cuenta que, solo veinticuatro horas después, llegó el Estado con sus uniformes.

Historias así abundan en Cali, donde los jóvenes de la maltratada Primera Línea, quienes hacen resistencia social desde el estallido en 2021, están ayudando a quien lo necesita, sin tener en cuenta su estrato social. Los mismos Topos Azteca, quienes fueron cuestionados en vivo por el periodista Néstor Morales, son personas común y corrientes que forman brigadas privadas para rescatar a personas alrededor del mundo, llevan en esto desde 1985.

En México quedó claro, en 1985, que el gobierno de Miguel de la Madrid fue incapaz de poder agrupar voluntarios e incluso no organizó con celeridad las brigadas de rescate. Así que surgió la famosa frase: solo el pueblo salva al pueblo. Si no existe una reacción contundente en las primeras 72 horas, es imposible obtener algún tipo de respuesta inmediata y efectiva para salvar vidas.

Los Topos Azteca han estado en los últimos cuarenta y un años en ochenta países salvado vidas. En Colombia, por un problema burocrático, casi les impiden ayudar. Las cifras que da la UNGRD son preocupantes, la cifra de muertos casi llega a 300 y hay un número indeterminado de heridos. Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Buenaventura son las tres ciudades en su orden con mayor afectación. Aunque ya la gobernadora de Chocó afirmó que no hay más cuerpos sin vida, desde territorio se habla de un probable subregistro.

Lo único esperanzador en esta tragedia es haber visto cómo la gente reaccionó para cuidarse entre ellos mismos. La solidaridad sigue siendo un sentimiento y una cualidad muy colombiana, a pesar de las guerras, de las diferencias políticas.

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