Basta ver la geopolítica para entender cómo funcionan las políticas de los países. Hoy en día, Macri, quien hasta hace unos años estaba completamente catalogado como un político de derecha, se enfrenta a Javier Milei y los libertarios, todo porque, si no lo hace, su partido desaparecerá. George W. Bush, en este momento, tiene más puntos en común con Obama que con lo que queda de su partido: Donald Trump ha entrado con todo a acabar con los Republicanos y convertirlos a su credo. Esto es lo que está pasando en Colombia. A una semana de la presidencia de Abelardo y ya vemos una alianza inesperada, Petro y Uribe están llegando a acuerdos.
El Senado, el pasado miércoles 12 de agosto, autorizó que Gustavo Petro realizara viajes internacionales durante su primer año como expresidente. La decisión fue adoptada por la plenaria con 73 votos a favor y 11 en contra, luego de que los senadores analizaran la solicitud presentada por el exmandatario.
Esto generó un resquemor en una parte del Congreso, que anhelaba cortar para siempre con Gustavo Petro. Uno de ellos fue el senador del partido Verde Jota Pe Hernández, quien acusó al Centro Democrático de volver a hacer una alianza con sus tradicionales rivales de izquierda, lo que sugirió con su discurso Hernández fue que el CD y el Pacto se habían unido para designar como presidente del senado a Honorio Henríquez, candidato del uribismo, por encima de la ficha del Congreso que era el cuestionado Alfredo Deluque.
Jota Pe Hernández será uno de los protagonistas más virulentos de este cuatrienio, ya que es el senador más votado del país, y su voz, a veces demasiado estridente, es una de las que más se va a escuchar en el Congreso. Lo que queda claro es que la famosa leyenda del petrouribismo cada vez es menos cuento y se consolida como una verdad.



