El miedo es la apuesta de Abelardo y ¿cuál la de Cepeda?

El cierre de campaña de la primera vuelta fue una verdadera explosión de emociones por cuenta de la variación en las encuestas, las enormes y vistosas concentraciones públicas y las duras confrontaciones políticas entre los candidatos. El resultado fue una mayor polarización política, el agrupamiento definitivo de la izquierda en torno a Iván Cepeda, el ascenso de Abelardo de la Espriella al segundo lugar de las preferencias electorales y el dramático desdibujamiento del centro. 

Las cuatro encuestas publicadas la semana anterior; especialmente la de AtlasIntel, para la revista Semana; y la del Concejo Nacional de Consultoría CNC, para la revista Cambio; registran un salto en la intención de voto por Abelardo De la Espriella acercándolo a Iván Cepeda y dejando a Paloma Valencia en un lejano tercer lugar. 

El tiempo que se publicaban estas encuestas Cepeda, De la Espriella y Paloma convocaron manifestaciones en las principales ciudades del país. El más audaz fue Iván Cepeda que empezó el viernes en la Plaza de Bolivar de Bogotá, siguió el sábado en Cartagena y remató el domingo en Barranquilla en una enorme concentración. Abelardo de la Espriella se fue a la Plaza de Toros de Medellín el domingo con lleno completo; y lo propio hizo Paloma Valencia en el Movistar Arena de Bogotá.  En estos eventos se explotó a ciencia y paciencia el miedo y la incertidumbre.

El miedo que produjo el ascenso en las encuestas de la nueva derecha, en cabeza de Abelardo de la Espriella, con ese acento populista y radical, empujaron el agrupamiento de toda la izquierda. Este lunes, el candidato presidencial Carlos Caicedo, con influencia importante en la Costa Caribe, anunció su adhesión a Cepeda; y Roy Barreras, en una rueda de prensa, confirmó que acompañaría en segunda vuelta al candidato del Pacto Histórico.

Al tiempo, los duros ataques de la campaña de Abelardo de la Espriella a Paloma Valencia y, en especial, a Juan Daniel Oviedo, su fórmula vicepresidencial, por su acomodo en posiciones de centro; y la explotación del miedo a Petro y a la continuidad de la izquierda; surtieron un gran efecto y los seguidores radicales del uribismo migraron hacia la campaña de Abelardo.

Y en esa polarización tomó vuelo el voto útil y entonces muchos seguidores del centro decidieron marchar hacia el bloque progresista o acompañar a la derecha radical desde la primera vuelta.

Escenarios de segunda vuelta

 Los escenarios de segunda vuelta en Colombia muestran un país partido en tres bloques: el progresismo, una derecha populista y radical en ascenso y una derecha tradicional en decadencia y en trance de arroparse en la nueva derecha.  En el escenario más probable pasan Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella a segunda vuelta.  Un segundo escenario tendría a Iván Cepeda y a Paloma Valencia compitiendo por la presidencia. Es, desde luego, menos probable, pero no se puede descartar. En  todo caso, el petrismo y al antipetrismo, serán los polos de la contradicción en los veinte días que dura esta competencia.

Cepeda representa la continuidad corregida del gobierno de Gustavo Petro, seguramente menos inclinado a la confrontación, más institucional, con énfasis en derechos sociales, paz y reformas, con el emblema de buscar un acuerdo nacional. 

Abelardo de la Espriella encarna una derecha emocional, dura y populista, de la familia de Trump, Bukele y Milei,  que ataca a la viejas élites, que apela al miedo, a la seguridad,  a la autoridad, que  grita a voz en cuello que el gobierno de Petro ha significado una catástrofe y Colombia irá hacia el abismo de la mano de Cepeda.

Paloma insistiría en la seguridad y el libre mercado, en la restauración uribista, en la autoridad y le fuerza estatal. Hablará de desarrollar políticas sociales de la mano con los empresarios. Representa a una coalición  del uribismo, los partidos tradicionales y el mundo empresarial.

El primero es el escenario más dramático para las fuerzas del centro. Juan Manuel Oviedo y los líderes que escoltaron a Paloma Valencia en la gran consulta tendrán muchas dificultades para acompañarla en una adhesión a Abelardo de la Espriella y para Sergio Fajardo y Claudia López esta decisión es un imposible. Tampoco les resultara fácil buscar acuerdos con Iván Cepeda.

En el segundo escenario serán las fuerzas más extremas de la derecha las que estarán en aprietos para ir a un acuerdo con Paloma Valencia por sus vínculos con Oviedo y con líderes de la centro derecha. En ese escenario las fuerzas de la centro izquierda en cabeza de Sergio y Claudia se convertirán en la novia a conquistar tanto por parte de Paloma como parte de Cepeda.

La segunda vuelta es otra campaña

 Voy a contar nuevamente esta historia. En el 2022, el lunes después de primera vuelta, me llamó Gustavo Petro para decirme que le temía a la unión de toda la derecha y del centro en su contra y entonces me pedía que le ayudara a convencer a líderes de la llamada, en ese entonces, coalición por la esperanza, liderada por Sergio Fajardo, para que lo apoyaran. Lo intenté con un éxito muy relativo.

Me dijo también que cambiaría de estrategia y ya no haría grandes movilizaciones y eventos y se concentraría en las redes sociales y en reuniones con grupos pequeños y en algunas regiones, especialmente con jóvenes y mujeres.

Ahora Iván Cepeda está ante retos parecidos. Tendrá que tender puentes con sectores del centro, especialmente con Claudia López y Sergio Fajardo, pero también con Juan Daniel Oviedo, si es que se configura el primer escenario.  Pero después de las grandes y exitosas movilizaciones realizadas, deberá apelar a la compleja labor en redes sociales y escoger sectores y regiones claves para generar consolidar el voto y expandir su influencia.

 

Pero los cambios en la agenda y en los mensajes serán de vital importancia. Hay una disputa clave por la democracia. La izquierda tiene que afinar su discurso de defensa de las instituciones democráticas ante las agresiones abiertas de la nueva derecha a los fundamentos de la democracia. Esta es la principal disputa cultural y al lado de la democracia está la lucha por el feminismo, por la diversidad étnica y sexual, contra la homofobia, la misantropía y el machismo.

Abelardo de la Espriella está obligado a insistir en el miedo, en el odio, a  agitar los fantasmas del comunismo, a decir que Colombia se convertirá en otra Venezuela, a señalar que el caos es el destino del país en manos de Cepeda. Ese discurso, es, además fácil de vender, apela a las emociones más oscuras y profundas del ser humano y ha tenido un éxito reciente en otras latitudes. Aun así, Cepeda está obligado a proclamar la esperanza, a tranquilizar a las clases medias y a los empresarios, a interpelar la racionalidad de los electores.

En todos caso en solo cuatro días a las seis de la tarde empezaremos a tener los resultados verdaderos de esta apasionante contienda política y sabremos cuanto hemos fallado en los análisis.

Noticias al Minuto

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León Valencia Director

Director de la Fundación Pares, un centro de pensamiento especializado en investigaciones sobre los conflictos sociales y políticos colombianos. Ha sido columnista de la revista Semana y los diarios El Tiempo y El Colombiano. Dirigió la investigación académica sobre la parapolítica que condujo a uno de los mayores escándalos judiciales del país. Ha escrito diversos libros sobre la realidad nacional, entre los cuales están: «La parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; «Adiós a la política, bienvenida la guerra»; «Mis años de guerra»; «Con el pucho de la vida»; El regreso del uribismo; «Los clanes políticos que mandan en Colombia» y su más reciente novela «La sombra del presidente». Recibió el Premio Simón Bolívar de periodismo en 2008 en la modalidad “Mejor columna de opinión”.