Vargas Lleras, no siempre estuvo inclinado a la derecha

Me duele la muerte de Germán Vargas Lleras, éramos de mundos y de ideas muy distintas, pero lo consideraba mi amigo y compartimos conversaciones fabulosas y compartimos también, por un tiempo, interesantes propósitos sobre la reparación a las víctimas y la urgencia de la paz para el país.

Tenía ya una amistad con su esposa Luz María Zapata cuando lo conocí. Eran los días en que Álvaro Uribe Vélez iniciaba su carrera a la presidencia y Luz María le organizó una gran reunión social, en la casa de Simón Vélez, en pleno corazón de la Candelaria, con directores de medios y periodistas y con algunos empresarios y líderes políticos de Bogotá.  

Germán y Luz María estaban entusiasmados con el liderazgo y los planteamientos de Uribe y querían abrirle camino entre las élites de la capital del país y a fe que lo lograron. Acompañaron a Uribe hasta bien avanzado su segundo mandato. Germán, desde exitosa labor parlamentaria y Luz María, en sus actividades empresariales y en sus variadas relaciones sociales.

A Uribe se le ocurrió buscar una segunda reelección y ahí empezó la distancia. Germán hacía fila para esta dignidad y le pareció un abuso con la democracia la prolongación del mandato de Uribe. Renunció al Congreso y se fue a España para poner kilómetros de distancia, pero no dejó de liderar su bancada y conoció de primera mano, por Germán Varón Cotrino, presidente de la Cámara, los vicios que había tenido la aprobación de la ley que autorizaba la segunda reelección.

Fue la insistencia en estos vicios lo que llevó al magistrado Mauricio González Cuervo y a otros magistrados a liderar el falló que le negó la segunda reelección de Uribe Vélez, gran aporte a la institucionalidad del país.

Ahí empezó un período muy especial en la vida de Germán. Se metió de lleno en los dos gobiernos de Juan Manuel Santos, primero como ministro del interior, luego como ministro de vivienda y después, en el segundo mandato, como formula vicepresidencial.  Abrazó con entusiasmo la ley de víctimas y el inicio de las negociaciones de paz como ministro del interior.

Con un grupo de organizaciones sociales de Urabá fuimos a proponerle a él y al presidente Santos que lanzara la ley de víctimas en la región de Urabá como mensaje para frenar allí el asesinato de líderes de la restitución de tierras; y él se puso a la cabeza promoviendo un gran evento que reunió a más de treinta mil personas en el municipio de Necoclí. El efecto fui inmediato, la agresión cesó por un largo tiempo.

En los primeros años de las negociaciones de paz tuvimos reiteradas conversaciones sobre la manera de ayudar a que se firmará el acuerdo de paz con las FARC. Se sentía representado en la mesa de conversaciones de la Habana por María Paulina Riveros, una mujer que había ostentado los cargos de vicefiscal y fiscal general encargada de la nación. Su respaldo a la paz duró hasta bien avanzadas las negociaciones y empezó a declinar en parte, porque no compartía algunos puntos de los acuerdos y en parte, porque se sintió excluido por el Partido Liberal que era, sin duda, el principal protagonista de las negociaciones.

Asumir la cartera de vivienda fue otro giro especial en su carrera política. Decidido como estaba a comprometerse con causas sociales le preguntó a Lula Da Silva, de visita en Colombia, cuál era el tema social que más lo había ligado a la gente y Lula le respondió que la vivienda; una vivienda digna les cambia la vida a las personas y se convierte en un recuerdo imperecedero. Esa motivación lo empujó a una cartera que no tenía el gran arrastre del ministerio del interior, pero lo ponía al lado de la población más pobre el país.

Fueron esos compromisos los que por un tiempo lo acercaron a varios líderes de izquierda. Recuerdo almuerzos, reuniones sociales, largas noches de conversación en las que estuvieron presentes Clara López, Antonio Navarro, Iván Cepeda, para sólo mencionar a personas que luego han sido protagonistas de primera línea en la vida pública del país.

Una ocasión especial fueron las elecciones de 2014. En la primera vuelta Oscar Iván Zuluaga, candidato del uribismo, derrotó a Juan Manuel Santos que tenía la bandera de la paz en sus manos; en tercer lugar, quedó Clara López. La izquierda se convirtió así en un factor decisivo para la segunda vuelta.

Con el apoyo de la izquierda Juan Manuel Santos venció a Oscar Iván Zuluaga. Santos y Vargas Lleras quisieron entonces honrar esta alianza ofreciéndole una importante participación a la izquierda, en principio eran tres ministerios. Fui testigo de los esfuerzos que hizo Vargas Lleras para convencer a los progresistas que se vincularan decididamente al gabinete; pero la izquierda prefirió, en ese momento, mantener su apoyo a la paz sin comprometerse directamente con la gestión gubernamental.

Tengo una versión de Germán Vargas Lleras muy distinta a la que se forjaron muchos colombianos por actuaciones en su vida pública. En la intimidad de las reuniones de amigos, era un hombre de conversación divertida, llena de anécdotas, un apasionado del arte, un tipo leal, frentero, que se dejaba decir cosas duras y respondía con la comprensión y el argumento.

Alguna vez, cuando ya era un exitoso vicepresidente, ejecutando obras a lo largo y ancho del país, le dije que quizás había llegado la hora de dar un salto hacia adelante y liberarse de su partido Cambio Radical, tan comprometido con la parapolítica y las malas costumbres. Sin alterarse, me contestó, con una mirada de preocupación, que en su aspiración a la presidencia en las elecciones de 2018 no podía quedarse solo.

Luego, cuando me contó que se le había agotado el espacio entre las fuerzas que acompañaban a Santos y que quizás había llegado la hora de buscar un acuerdo con el uribismo, le dije que ese gallinero tenía su gallo que no aceptaría un canto distinto. Me dijo que no le quedaba otra alternativa. Se fue a buscar esa alianza y no encontró nada, nunca le perdonaron que se atravesara en la reelección y menos que terminara en una alianza decisiva con Santos. Ya el gallo de ese gallinero había optado por Iván Duque para desgracia del país.

Los espacios se le agotaron en los últimos años. La izquierda encontró su propio liderazgo en Gustavo Petro y Uribe y el uribismo le cerraron las puertas de la derecha. Un desenlace que quizás no se merecía mi amigo Germán Vargas Lleras. 

Noticias al Minuto

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León Valencia Director

Director de la Fundación Pares, un centro de pensamiento especializado en investigaciones sobre los conflictos sociales y políticos colombianos. Ha sido columnista de la revista Semana y los diarios El Tiempo y El Colombiano. Dirigió la investigación académica sobre la parapolítica que condujo a uno de los mayores escándalos judiciales del país. Ha escrito diversos libros sobre la realidad nacional, entre los cuales están: «La parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; «Adiós a la política, bienvenida la guerra»; «Mis años de guerra»; «Con el pucho de la vida»; El regreso del uribismo; «Los clanes políticos que mandan en Colombia» y su más reciente novela «La sombra del presidente». Recibió el Premio Simón Bolívar de periodismo en 2008 en la modalidad “Mejor columna de opinión”.