No he visto que Federico Gutiérrez salga en algún medio reconviniendo el lenguaje violento de Andrés Rodríguez. Este señor viene siendo noticia en Colombia desde el pasado 7 de octubre de 2025. Ese día se llevó a cabo una marcha en apoyo a Palestina en todo el país. Medellín no fue la excepción. Por el sector del poblado apareció el concejal bate en mano. El bate lleva una palabra que es una ironía: “Diálogo” Para el Gury, nombre con el que se identifica, el bate significa la autoridad.
Él pertenece al Centro Democrático y, en Medellín, ya era ampliamente conocido por este tipo de episodios. En los alrededores del estadio hinchas de DIM y del Nacional se la tienen jurada. Es, orgullosamente, un derechoso radical. En los videos que quedaron registrados en redes sociales se ve cómo un manifestante se le acerca al Gury y le grita: “¿Por qué tiene el bate?”, a lo que él contesta: “Por qué me da la gana y porque puedo, así como ustedes rayan paredes. Yo voy a defender a Medellín”. La actitud violenta levantó críticas entre senadoras como Isabel Cristina Zuleta y el propio presidente Petro. Es que la actitud del Gury no pudo ser más ofensiva cuando levantó la voz en octubre y les juró la guerra a los manifestantes a favor de Palestina: “Y para que sepan, yo les declaro la guerra”.
Petro escribió un trino directamente contra el Gury: “A estos grupos les llamaban en la Alemania Nazi y en la de Italia de Mussolini: grupos de acción directa: son Nazis, pero la justicia no los persigue”, escribió el mandatario. En otra publicación, en su cuenta de X, subió una fotografía en la que aparece Rodríguez junto a Andrés Escobar, concejal de Cali y María Fernanda Cabal, senadora por el Centro Democrático con el siguiente texto: “Les decían en Italia a los grupos de acción directa: camisas negras, en Alemania eran las camisas pardas y en la España de Franco: las camisas azules. Simbólicamente trataban de contrarrestar las ideas libertarias y democráticas de las camisas rojas de Garibaldi”.
En ese momento, Fico Gutiérrez lanzó un trino en donde queda claro que apoya al concejal “A Medellín se le cuida, se le proteje”.
Cinco meses después, la Minga indígena aterrizó en La Alpujarra, el centro administrativo del poder en Medellín. Se levantó una polvareda de improperios contra los líderes indígenas. Hubo manifestaciones de racismo. Y salió, por supuesto, el Gury con su movimiento del bate, porque existen personas que le comen cuento al Gury. Confrontó a la Minga, y además advirtió, en medio de la desinformación que cundió debido a la mala interpretación del discurso del 12 de febrero de Iván Cepeda, que el que no le gustara Medellín mejor se fuera.
El Gury es de esos personajes que permite la democracia colombiana. Un suceso mediático con unos ribetes de violencia que podría prefigurar la nueva derecha colombiana.



