En los cuatro años que duró su presidencia, una de las obsesiones de Gustavo Petro fue la de obtener una paz total en el país. El ideal no podía ser más noble, pero su ejecución no lo fue. Había grandes lagunas en la metodología y se adoleció de un complemento militar que obligara a presionar a los grupos mientras se negociaba. Una de las estrategias fue intentar acercar a las negociaciones a los grandes jefes paramilitares, la gran mayoría de ellos con penas ya cumplidas en los Estados Unidos y ya de regreso al país. Uno de ellos fue Salvatore Mancuso, quien fue nombrado gestor de paz. A pesar de ser uno de los protagonistas de las peores masacres en la primera década de este siglo contra la población civil, fue ampliamente respaldado no solo por el gobierno sino por un amplio sector del progresismo.
Una vez terminó el gobierno Petro y con la victoria de Abelardo de la Espriella, Mancuso, según fuentes cercanas a él, volvió a ser lo que nunca dejó de ser, un hombre de derechas. El pasado lunes estremeció al país cuando afirmó que el gobierno del entonces presidente habría convocado a una reunión con 13 de los líderes máximos de las AUC y les propuso hacer una campaña contra tres de los más encarnizados detractores del proyecto progresista: Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez, y Abelardo de la Espriella. La propuesta la llevó Angie Rodríguez, exdirectora del DAPRE y el internacionalista y experto en conflictos Víctor de Currea. Según la versión de Mancuso, apenas escucharon la propuesta de los delegados del presidente, los paras se levantaron y se fueron. El tono de De Currea habría sido imperante, sin espacio a las contrapreguntas, lo que generó aún más indignación en hombres como Jorge Tovar Puppo, conocido en todo el país por su temible nombre de guerra, Jorge 40.
Ante estas acusaciones, que fueron respaldadas por el abogado de Salvatore Mancuso, Juan Carlos Villamizar, el presidente Abelardo de la Espriella señaló también a Armando Benedetti como uno de los grandes artífices de la reunión y de la propuesta. En tonos muy duros advirtió que la justicia iría por él y que sentiría de frente la presión de lo que se denomina como “La Patria Milagro”. El presidente llamó al exministro del interior “criminal”. Si bien Benedetti enfrenta múltiples investigaciones, jamás se le ha podido comprobar absolutamente nada de lo que se le acusa.
En un tono parecido fue la respuesta de Armando Benedetti, quien se defendió bordeando la violencia. También el expresidente Gustavo Petro negó rotundamente haber ordenado presiones o montajes. Sostuvo que las reuniones correspondían a un espacio de diálogo oficial amparado bajo la Resolución 327 del 21 de septiembre de 2025, con veeduría de entes de control, y pidió que se hagan públicas las actas de los encuentros.
Ya el espacio se abrió a las investigaciones formales, que determinarán si existió o al menos estuvo a punto de hacerlo un Pacto de Valledupar buscando enlodar a las que en ese entonces eran las figuras más notables de la oposición contra el gobierno de Gustavo Petro.



