Foto: X: @SenadoGovCo / @CamaraColombia
Los especialistas afirmaban que no había ninguna duda, Alfredo Deluque contaría los votos necesarios para ser el nuevo presidente de la Cámara. Abelardo de la Espriella y sus aliados se frotarían las manos, ganaría con 55 votos la presidencia del senado y esto significaría tener las mayorías en el congreso y poder pasar no sólo sus propuestas sino echar para atrás algunas de las reformas pasadas por el gobierno saliente. Pero nada salió como lo que parecía. Desde hacía dos semanas las fisuras y la rencilla estaban a la orden del día. Pocos lo creían. Abelardo era el hijo putativo de Álvaro Uribe, aún quedaban frescos las visitas del presidente electo hace unos seis meses cuando lo visitaba en sus fincas de Rionegro y Ubérrimo. En una de esas visitas incluso el abogado le cantó, Pero sigue siendo el rey. Pero la política es dinámica.
Dentro del Congreso se veían desde las primeras horas del día la actitud de algunos congresistas del Pacto Histórico quienes hicieron público su voto. Wilson Arias afirmó que era una manera de proteger la democracia y que harían hasta lo imposible -aliarse con Uribe- para ser el palo en la rueda ante todo lo que significa el nuevo gobierno y sus retrocesos en lo moral, en los derechos humanos. También habló Iván Cepeda. Las grandes preguntas que quedan es si quedarán más cerca Uribe y Cepeda de darse la mano, de darse un abrazo, de enterrar diferencias.
Fueron 56 votos con los que ganó Honorio. Pero lo que es increíble es la derrota de Rodrigo Lara Restrepo, ministro del interior y quien se encargaría de poder convencer a los partidos para aglutinarlos alrededor del presidente. Lo que queda claro es que queda fracturada la derecha, que la distancia entre Uribe y el presidente electo es cada vez más lejana y que esas fisuras tienen nombre y apellido: el expresidente no puede ver ni a Carlos Álvarez, cercano a Abelardo, quien fue el que hizo la campaña digital exitosa de los Firmes por la Patria y que tiene una deuda muy vieja con Uribe y es que él, mientras fue abogado de Salvatore Mancuso, fue quien tendió el puente entre Piedad Córdoba, Iván Cepeda, Danilo Rueda y Rodrigo Lara para poder hablar en una cárcel de Estados Unidos con Mancuso y otros paramilitares como “Tuso” Sierra quien se convirtió en uno de los testigos estrellas en el caso que perdió judicialmente Uribe.
Las heridas seguirán abiertas mientras el Pacto Histórico se frota las manos.



