El conflictivo regreso a la presencialidad de la Cámara de Representantes

Por: Camilo Díaz Suárez

Investigador Nacional – Línea de Democracia y Gobernabilidad


El pasado 2 de noviembre, el representante a la Cámara Inti Asprilla radicó una proposición para que la Cámara de Representantes regresara a la presencialidad totalmente, bajo la lógica que el Congreso de la República fue priorizado para la vacunación en contra del Covid-19 y, por tanto, la mayoría de integrantes de la corporación se encuentran con el esquema completo. Con 144 votos a favor y 1 en contra, la propuesta fue aceptada y se aprobó sesionar de forma presencial los lunes, martes y miércoles.


Ante toda la polémica que suscito al interior de la Cámara, finalmente el día de ayer, 9 de noviembre, la Mesa Directiva de la Cámara de Representantes y voceros de cada partido decidieron mantener finalmente la presencialidad para realizar las sesiones legislativas, de acuerdo a la proposición previamente aprobada.


La necesidad del retorno a la presencialidad para sesionar


La cercanía a las elecciones presidenciales y del Congreso, inciden en que la última legislatura del cuatrienio parlamentarios sea de las que menos se sesione. En la presente legislatura, incluso, varios legisladores se tomaron la semana de receso escolar para ellos también, pese a que este está habilitado solo para centros educativos.


Es ha llevado, junto con la virtualidad, a una reducción de las horas trabajadas y sesionadas. De acuerdo con El Espectador, haciendo una comparación entre la legislatura 2020-2021 y la 2021-2022, hay de momento una importante reducción. Analizando el corte entre el 20 de julio y el 3 de noviembre, en el Senado se pasó de 28 sesiones, correspondientes a 169 horas con 42 minutos, en 2020, a 24 sesiones equivalentes a 89 horas.


En el caso de la Cámara de Representantes, en el 2020 se realizaron 42 sesiones que ocuparon 313 horas, mientras que en el 2021 van 32 sesiones que suman un total de 177 horas. En esta corporación la duración de las sesiones ha pasado de un promedio de 6,1 horas a poco más de la mitad, con 3,7 horas.


Por ello, el regreso a la presencialidad, si bien no es una garantía del aumento del trabajo de las corporaciones legislativas, sí pone un punto de control. Pero tras la proposición aprobada de Inti Asprilla, el lunes 8 de noviembre, primer día de presencialidad, generó bastante polémica entre los representantes a la Cámara.


En primer lugar, un cierre presentado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá llevó a que algunos legisladores no pudieran llegar a la primera sesión presencial y se conectaron de forma virtual. Eso llevó a que ese día se reabriera el debate sobre el retorno a la presencialidad o no, pese a ya haber sido aprobada.


Con una asistencia del 63% de la plenaria en la primera sesión presencial, varios congresistas defendían que se mantuviera la virtualidad. Entre los que alzaron la voz se encuentra Edgar Alfonso Gómez, representante por el Partido Liberal, quien consideraba que con la presencialidad tenían todavía el riesgo de contagio.


También se vieron casos como el Gloria Betty Zorro, de Cambio Radical, quien se ausentó de la plenaria del lunes, por considerar que no existen las condiciones de bioseguridad necesarias para un retorno presencial. Sin embargo, se le vio en un evento político en el marco de su propia campaña, en el que no estaba utilizando tapabocas.


Pese a las críticas y la polémica generada, se mantiene la presencialidad, con algunas modificaciones. En primer lugar, no sesionarán en el salón elíptico, porque hay un proceso de actualización tecnológica que utilizan los computadores que se encuentran en el Congreso, que todavía operan con sistemas operativos antiguos como Windows 7. Además, hay una reformar de infraestructura para adecuar la inclusión de las 16 curules de paz.


Por ello, la Cámara de Representantes sesionará desde el salón Boyacá con un aforo máximo de 71 personas y solo podrán asistir las personas con un esquema de vacunación completa, sin comorbilidades y menores de 60 años.


Sumado a ello, con el proceso de actualización tecnológica, el sistema de votación presencial se mantendría, aproximadamente, 4 meses sin estar habilitado, por lo que el sistema de votación se mantendrá virtual. Esto fue algo que congresistas como César Martínez, del partido Centro Democrático, consideraran como un elemento en contra del retorno presencial.


Con el mantenimiento de la presencialidad, falta ver cómo se van a desarrollar las actividades legislativas de la Cámara de Representantes. Si bien varios sectores alternativos, que venían desde hace varios meses haciendo el llamado para el retorno presencial lo consiguieron, falta que en los últimos meses que le quedan a la presente legislatura se avance en la tramitación de varios proyectos de ley de interés nacional, como la ratificación del Acuerdo de Escazú o la Reforma a la Justicia.