Nada es más efímero que el apoyo de un presidente tan volátil como Donald Trump. Hasta hace unas semanas el nombre del presidente norteamericano se asociaba indeclinablemente con el de Netanyahu, quien ha sido catalogado por organismos internacionales como un genocida. Pues bien, ya no es tan común que el primer ministro israelí pueda ser atendido al teléfono desde Mar-a-Lago. La verdad es que la relación se dañó luego de que Estados Unidos considerara que su actitud durante la invasión a Irán no fuera tan dura como se esperara. Además, los continuos ataques de Hezbolá al norte del país han hecho que en Israel lo de Netanyahu no sea ya palabra de Dios. Su posición con respecto al Líbano ha hecho que la gente ya no crea más en él.
Es salir a Tel Aviv o a las principales ciudades y constatar que ya no más, que no existe esa conexión entre la gente y el primer ministro. La caída en las encuestas es un asunto que despierta todas las alertas. Con menos de un 40 % de apoyo, existe una fracción de israelís que aspiran una acción aún más radical para ponerle fin a un conflicto en ese lugar del mundo. Sí, Netanyahu va a perder las elecciones porque a los israelís les parece demasiado blandengue. Es algo increíble. En el norte del país solo un 23 % de los encuestados votaría por el Likud, el partido de Netanyahu y que sus opciones se irían indeclinablemente por una opción mucho más radical. Es que Netanyahu ahora es conocido en Israel por ser una marioneta de Trump, quien está buscando lograr un acuerdo con Irán y ponerle fin a esa guerra que le cuesta a Estados Unidos miles de millones de dólares. Las elecciones son el próximo 27 de octubre y hay dos nombres que, al parecer, podrían ganarle al actual primer ministro.
Uno de ellos es el líder de derechas Naftali Bennett, quien hasta hace poco era uno de los protegidos de Netanyahu. Su posición sobre el Líbano e Irán, de radicalizar aún más la guerra, le ha dado votos. Como pueden ver, los vientos de cambio han hecho que en países tan disímiles como Israel y algunos sudamericanos prime la mano dura. El otro candidato fuerte es Gadi Eizenkot, quien era el antiguo jefe del estado mayor israelita pero que renunció en el 2024 al gabinete de Netanyahu porque criticó con fiereza la posición supuestamente blanda que había asumido a la hora de rescatar a los rehenes de Hamás luego del ataque del 7 de octubre del 2023. Eizenkot perdió a uno de sus hijos a manos de Hamás. Algunas declaraciones suyas han sido consideradas de extrema violencia a la hora de asumir el problema palestino.
Así que nosotros en Colombia que nos quejábamos de que Israel mantuviera a un tipo como Netanyahu como su primer ministro y ahora tendremos que comernos lo que será inevitable: alguien más derechoso que este hombre mandará los hilos de Israel después del 27 de octubre.



