Hasta hace unos meses los tabloides se frotaban las manos especulando sobre una relación demasiada estrecha entre la primera ministra italiana Giorgia Meloni y Donald Trump. Parecían ser unos amigos incondicionales con muchos temas en común. Uno de ellos era la inmigración y la guerra en Oriente Medio. Pero con Trump es muy difícil mantener una relación estable. Hace unos días, el presidente la emprendió con furia contra el papa León XIV. Desde entonces, Meloni se convirtió en una de las pocas afectas jefes de Estado que tiene sus reservas contra Trump.
Pero esta distancia al parecer se había salvado durante el G7 que se llevó a cabo en Evian. Sin embargo, Donald Trump lo echó todo a perder. En declaraciones dadas a medios italianos el presidente norteamericano Trump afirmó: “Probablemente esté contenta de que le haya hablado, no estaba obligado a hacerlo”, ha dicho primero. Y ha seguido, sin que nadie le preguntara: “Me suplicó que nos hiciéramos una foto juntos. La quería tanto que podría no haberla hecho, pero me dio pena”.
En las primeras horas de este viernes Meloni estalló ante los medios y afirmó que Trump era un mentiroso patológico y que sus dichos ponen por el suelo no solo su relación con ella, sino con toda Italia y que no dudaría en romper relaciones con Estados Unidos si Trump no se retractaba. Trump en las últimas horas ha tratado de cobarde a la primera ministra y afirmó, además, que se ha desilusionado de ella porque creyó que tendría “más coraje”. Es que Meloni, quien se ha caracterizado por sus duras posturas contra casi todo, no acompañó a Trump en su aventura bélica en Irán, además protegió al papa León XIV de la furia trumpista. El presidente norteamericano pierde otro aliado fundamental en Oriente Medio.



