La proposición que desató una nueva crisis al interior del Pacto Histórico

Durante la última semana, el partido político más importante de la oposición ha mostrado unas fuertes fisuras que comienzan a dejar en vilo a los más de diez millones de votantes que acompañaron el proyecto en 2026.

El Pacto Histórico se encuentra viviendo “horas bajas”, por un lado, la puja de poderes de los bastiones políticos que tiene el expresidente Gustavo Petro, por otro, congresistas con agendas propias y a esto faltaría sumar las decisiones del expresidente que no han caído bien en las bases del progresismo.

Y aunque el ruido al interior del proyecto ha sido una constante desde la derrota del 21 de junio pasado, solo hasta la semana anterior se dio una desconexión seria entre dirigentes y bases populares que comienzan a ver con preocupación el futuro de la colectividad.

La elección del CNE, las decisiones de Petro y la proposición de la discordia

La semana comenzó con las inconformidades que generó en un sector de la bancada con las designaciones de Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista como magistradas del Consejo Nacional Electoral, quienes, según fuentes del Partido, fueron designadas por decisión unánime del expresidente Gustavo Petro.

Según varios sectores del progresismo, el expresidente ha tomado control absoluto de las decisiones mayoritarias del proyecto sin permitir injerencia de otras facciones políticas, a su juicio personal y apelando al sentido de lealtad.

La historia y las críticas al “autoritarismo” del expresidente se confirmaron con sus decisiones alrededor del “gabinete por la vida” con el cual haría control político a la administración de Abelardo de la Espriella. El gabinete quedó conformado por los exministros del gobierno Petro y por figuras cercanas al expresidente.

A la par, impulsó el nombre de Gabriela Muñoz, reconocida activista digital como líder comunicacional del “gabinete”, situación que sentó muy mal en las bases por cuenta de las investigaciones que recaen sobre ella por hechos relacionados con la contratación de la Aerocivil.

Y como si todo este ruido fuera poco, el jueves pasado se conoció que los congresistas David Alejandro Toro, María del Mar Pizarro, Heráclito Landínez, Gabriel Becerra y Jorge Bastidas dieron su voto favorable a una proposición del Centro Democrático en la que pedían a la Fiscalía General de la Nación trasladar la competencia de la investigación que pesa contra el expresidente Álvaro Uribe por las masacres de El Aro, La Granja y el asesinato de Jesús María Valle a la Comisión de Acusaciones.

Según Jaime Granados, abogado del expresidente Uribe, el marco procesal sobre el cual se le investiga es del 2003, mientras ejercía la máxima dignidad de la nación, lo que genera un conflicto de competencias entre el órgano de control y la comisión.

La proposición fue sometida a votación el 19 de agosto y, de manera sorprendente, los cinco congresistas del Pacto Histórico dieron su visto bueno para que la comisión solicitara el traslado de competencias por parte de la Fiscalía. El ente acusador se negó al traslado y será ahora la Corte Constitucional la que dirima la competencia sobre los hechos.

Apenas se conoció la votación, estalló por completo el cisma al interior de la colectividad. El primero en salir a rechazar el hecho fue el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda, quien publicó en su cuenta de X un mensaje en el que afirmaba que, como parte civil del proceso, solicitaba, junto con sus abogados, que este se mantuviera bajo la competencia de la Fiscalía.

A lo que respondió la exministra y senadora Carolina Corcho, pidiéndole a Cepeda “rechazar el pacto de silencio” y explicar, como bancada, a los electores las razones de la decisión de los congresistas de la Comisión de Acusaciones.

Cepeda contestó, por medio de X, afirmando que no era a él a quien debía pedirle explicaciones e hizo un recuento de su larga trayectoria en la lucha contra los crímenes de Estado y su disputa legal contra Álvaro Uribe. La exministra borró el trino. 

Por su parte, el abogado Miguel Ángel del Rio, quien ha sido uno de los críticos más grandes de la decisión de los congresistas de la comisión, dijo que Corcho tenía razón al solicitar explicaciones, pero ratificó que Cepeda solicitó formalmente que sea la Fiscalía la que mantenga la competencia de la investigación.

A la par, diferentes miembros del partido se pronunciaron para rechazar la votación, lo que obligó a los cinco congresistas a publicar un comunicado escueto en el cual reconocían el error y reafirmaban su compromiso con las víctimas del conflicto.

Comunicado que no repara el error de “cálculo político” y que deja al descubierto, una vez más, la agenda individual que tienen muchos de los congresistas que conforman la bancada del Pacto.

El pronunciamiento de Petro y la carta de Cepeda a la bancada

En medio del revuelo, el expresidente Gustavo Petro publicó un trino en el que afirmó que el Pacto Histórico “no se divide”, calificó que “algunos congresistas se durmieron” ante la proposición y les recordó que en el Congreso no se puede “dormir”. Un trino que busca restar importancia al suceso y a los procesos internos que enfrenta el progresismo, porque al final, el expresidente Petro sabe que muchas de las cosas que están ocurriendo lo relacionan directamente a él.

Y así, en medio de las tensiones entre sectores, con las bases enfurecidas por la desconexión política de algunos miembros del partido, Iván Cepeda publicó una carta en sus redes sociales dirigida a sus compañeros de bancada.

En la misiva, Cepeda afirma que, pese a la propaganda mediática por anunciar la división del progresismo, la realidad es que el partido está cohesionado y listo para enfrentar la oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella.

Sin embargo, llamó la atención que en su mensaje pide a la colectividad que “no permita que las ambiciones personales, los intereses particulares y egoístas, nos desvíen de la ruta esencial de la transformación social, que con éxito adelantamos en los últimos cuatro años”. Similar mensaje a la respuesta que le dio a Carolina Corcho en X cuando afirmó que la ambición personal y política siempre deben tener un límite.

Por lo pronto, y aunque quieran decir que todo obedece a una campaña mediática, la realidad es que hay una división al interior del Pacto Histórico que ha quedado al descubierto en el último mes.

Las bases están inconformes, los principales lideres dentro del Congreso se señalan públicamente en redes sociales, el expresidente Petro toma decisiones cuestionables que terminan por minar la credibilidad del proyecto, mientras sectores piden con urgencia la “asamblea fundacional” que ayude a construir un proyecto político plural.

El Pacto sigue siendo la cabeza de la oposición, pero deberá atender todos estos vaivenes con los que arranca su nueva etapa y entender el peso político que tiene como colectividad y como opción de poder.

Noticias al Minuto

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Diego Alejandro Pedraza

Historiador. Especialista en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos