La diferencia porcentual entre Cepeda y De la Espriella, al corte de esta edición, se ubica sobre el 7,7 %, según la última encuesta de Atlas Intel, que midió la intención de voto de ambos candidatos a una semana del balotaje en Colombia. Casi ocho puntos de diferencia es lo que debe remontar la campaña de la izquierda que, a trompicones y confiada en la masiva movilización social que ha generado en los últimos días, sigue recortando poco a poco ventaja ante la campaña de De la Espriella, que ha crecido poco, pero lo necesario como para ganar de forma apretada.
Sin muchas adhesiones masivas y con más conflictos que certezas, ambas campañas llegan a sus eventos públicos finales desgastadas y desdibujadas frente a las expectativas que tenían el 1 de junio, inmediatamente después de conocerse los resultados del preconteo de la primera vuelta. La campaña de De la Espriella ha estado ajustando su discurso a la medida de los medios y las preguntas de los periodistas, para captar un voto de centro que, por lo que se observa, ya está prácticamente disgregado y definido. Cepeda y su campaña, por su parte, le han apostado a la espontaneidad de la gente para motivar la participación y ganar “alla heroica”, como lo hizo Petro en 2022, con el voto nuevo que ingresó entre vueltas ese año, con profundas críticas internas sobre el rol pasivo de la campaña y una imagen de Cepeda más cercano a la gente, pero más desgastado.
A una semana, no queda mucho de la torta por repartir.
—La campaña de Iván Cepeda la está moviendo la espontaneidad de la gente
Poco ha cambiado entre la gestión de la campaña a la primera vuelta y lo que han sido las movidas a la mitad del camino a la segunda. Los mismos estrategas han seguido dirigiendo la campaña, los mensajes tipo discursos se han movido del mismo modo y más allá de la entrevista que tuvo el candidato en Caracol Radio, la decisión de no participar en debates sigue siendo directriz interna, de cara hacia un segundo debate que, por ahora, parece empantanado.
Por su parte, ha habido un aumento exponencial de actividades a nivel digital y en calles que se han convertido en la última barricada de muchas de las bases electorales para impulsar un voto que, por ahora, parece esquivo. Pintadas, manifestaciones en plaza pública, jornadas de pedagogía electoral en calle y en transporte público, discusiones de campaña a nivel territorial, cineforos, encuentros culturales, entre otras, han sido las herramientas que han utilizado especialmente jóvenes, bases y colectivos para llamar la atención ante el inmovilismo de la mayoría de la campaña, que lo ha intentado todo para dar un golpe de opinión que revierta la tendencia en las encuestas y le permita crecer de forma holgada a un Iván Cepeda que, por momentos, pareciera estar agotado con el ritmo de campaña.
De hecho, esos golpes han venido tarde. Uno de ellos tuvo que ver con la reciente denuncia que la candidatura radicó contra Abelardo de la Espriella por crímenes de lesa humanidad por su presunta relación y pertenencia a estructuras armadas paramilitares durante los años 2000, ante la Fiscalía General de la Nación y la Corte Penal Internacional, movida que ha sido cuestionada por algunos bloques de las izquierdas por haber llegado tarde y por ser un refrito de decisiones judiciales que no termina de impactar de forma directa en una campaña que se ha aprovechado precisamente de esos golpes judiciales para tomar fuerza.
Lo que sí parece estar sucediendo es un retiro progresivo de Petro de los escenarios de campaña. Esta semana estuvo en Nueva York, Estados Unidos, presidiendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde Colombia tiene asiento provisional. También esperaba reunirse con el alcalde de esa ciudad, Zohran Mamdani, pero según cuenta The New York Times, una amenaza del gobierno Trump con apresar a Petro en caso dado de darse la reunión, terminó impidiendo el encuentro. Hay que recordar que Petro sigue incluido en la lista OFAC desde hace más de un año, tras los choques con el gobierno Trump por las personas deportadas desde Estados Unidos.
Si bien el distanciamiento de Petro ha permitido que Cepeda tenga mayor autonomía para definir sus mensajes y moderar el discurso de campaña, es verdad que también ha habido funcionarios de su gobierno que han terminado renunciando para sumarse a la campaña. Entre ellos, el anterior viceministro de las TIC, Andrés López; el exdirector de la UNGRD, Carlos Carrillo y el exdirector de la ANT, Felipe Harman, quien se ha arrogado para sí el rol de organizador de la campaña en términos de logística, luego de las quejas renuentes de varias comunidades que señalaron no haber podido votar por no tener posibilidad de movilizarse por el territorio.
Al final de esta semana, Cepeda presentó finalmente su plan de gobierno, en un documento estructurado de más de 100 páginas en los que cubre, entre otras cosas, dudas razonables como su propuesta de gestión económica y el aterrizaje del llamado “Acuerdo Nacional”, del que ya había dado algunas pinceladas en medios de comunicación desde antes de la primera vuelta.
—Abelardo: “La víctima”
Igual que en la semana anterior, poco ha cambiado en la estrategia de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo en estos días. El candidato a la vicepresidencia ha seguido haciendo gira de medios por los principales escenarios radiales y televisivos del país, mientras que De la Espriella ha profundizado en sus eventos en tarima y plaza pública. Ha tenido algunas presencias notables, como en el podcast del periodista Luis Carlos Vélez, en el que estuvo con Restrepo desarrollando sus propuestas, pero se ha volcado en lo digital, buscando atajar el crecimiento que Cepeda ha tenido allí.
De hecho, al cierre de esta nota, varios deportistas nacionales y viejas glorias del fútbol y del ciclismo, como Nairo Quintana, Carlos ‘el Pibe’ Valderrama y Miguel Ángel Borja manifestaron su apoyo y adhirieron a la campaña de Abelardo por medio de videollamadas con el candidato, que se volvieron piezas de campaña para redes sociales. Así mismo, De la Espriella ha arreciado su ofensiva contra la figura de Cepeda y se ha vuelto más contestatario con el mismo, tratando de radicalizar su discurso en contra del candidato y exacerbando su narrativa de “extinción” de la izquierda para dar espacio a Restrepo, con su mensaje más tecnocrático y moderado.
No obstante, quizás el giro de tuerca vino con un segundo fallo en su contra por el uso de símbolos nacionales dentro de su campaña (prohibido por el Consejo Nacional Electoral), que el candidato ha estado explotando dentro de una nueva narrativa martiriológica con la que está buscando votos entre los abstencionistas e indecisos que se mueven por el voto antiestablecimiento. Aunque una de las medidas ya fue revertida por una jueza en Bogotá (frente al uso de la camiseta de la Selección Colombia), la victimización le ha funcionado para oponerse de frente contra las instituciones, en una movida arriesgada.
Esto, en tanto las medidas le han permitido construir un discurso en el que De la Espriella considera que se le está censurando y vulnerando sus derechos no solo a él como candidato, sino a sus votantes como parte de un proyecto político que busca sacar “a los de siempre” de las instituciones del Estado, al que pretende recortar en un 40 % (que luego redujo en cifras a un 25 %, tras observar que el discurso no estaba calando entre los medios de comunicación).
No es para menos. De hecho, la campaña de De la Espriella ha estado en una jornada maratónica por estos días cambiando mensajes y retractándose de forma pública de muchos de los puntos fundamentales de su programa de gobierno. Entre ellos, pasó a comprometerse a no reducir el salario y respetar el mínimo vital; adquirió un discurso ambiental en el que señala que en zonas protegidas no realizará explotación minera y petrolera; señaló que no acabará con la educación pública e incluso negó, en cualquier caso, pretender eliminar más de 131 entidades públicas del Estado, luego de que se filtrara un documento de Daniel Raisbeck, libertario, indicando qué organismos del Estado eran necesarios eliminar para reducir el gasto público.
No obstante, parece que está funcionando el nuevo carisma que ha adquirido Restrepo y la “contención” de su figura, de la que muchos medios hablan frente a las tendencias autoritarias de De la Espriella.
La denuncia de Iván Cepeda en su contra, emitida en un mensaje a través de redes sociales el jueves 11 de junio, le ha dado combustible para seguir profundizando en otro vídeo que salió en esta semana, en la que Abelardo indica que, de ganar la presidencia, buscará abrir procesos judiciales contra una buena parte de los liderazgos de la izquierda política. Esto, luego de la emisión de otro vídeo donde también listó a varias figuras de la costa Caribe y de Bogotá, aliadas al gobierno Petro, a las que acusó de estar usando dineros públicos y dineros ilegales para movilizar la segunda vuelta.
—No hay mucho que mover en los centros políticos
No ha habido muchas adhesiones en esta semana. Katherine Miranda declaró abiertamente su apoyo a la campaña de Abelardo de la Espriella, lo que implica que un sector de la centroderecha del Partido Alianza Verde (en estos momentos en escisión) estaría moviendo sus votos hacia el candidato ultraderechista. Cathy Juvinao, aunque se ha mantenido crítica con la campaña de Cepeda, aún no canta su voto. Esto es importante porque, de mantenerse en esa posición, mostraría que una buena parte de la centroderecha que aún queda libre estaría decidida a irse en blanco o a tomar un voto “vergonzante”.
Fajardo siguió firme en su tesis de que sus votantes no le pertenecen y que, si llega a un acuerdo político con la campaña progresista, no puede garantizar que su base electoral llegue allí. De hecho, al parecer, esta base está fragmentada y hay varios sectores que ya adhirieron a la campaña de De la Espriella, como la facción “primero la democracia”, que en un comunicado se separaron de cualquier decisión que tome el excandidato. También el inmovilismo de la campaña de Cepeda parece estar disgregando aún más el voto. Juan Fernando Cristo declaró para La Silla Vacía que no buscan activamente negociar con López o con Fajardo, esperando convencer a las bases electorales de ambos directamente, evitando tener que ceder en aspectos sustanciales del programa político de Cepeda.
No obstante, una fuente que habló con la Línea de Democracia y Gobernabilidad, la cual pidió anonimato por estar involucrada con una de las figuras políticas de estos diálogos, señaló que el candidato Fajardo estuvo abierto a un diálogo inicial con Cepeda, pero que desde la campaña no lo buscaron.
Esa misma fuente también indicó que el cierre de la campaña de Cepeda y la imposibilidad de encontrar una agenda de concertación con el candidato progresista ha llevado a que varias figuras dentro del movimiento Dignidad & Compromiso hayan decidido darle un apoyo silente. Es decir, que votarán por él, pero no lo harán público ni movilizarán sus bases políticas para conseguir el voto.
Del mismo modo, las conversaciones con Oviedo parecen haberse decantado. El jueves 11 de junio, el excandidato apareció junto con Álvaro Uribe Vélez en su casa, en Rionegro, Antioquia, donde el expresidente lo citó para hablar de diferentes temas. Esto, luego de que La Silla Vacía haya filtrado que Oviedo se negó a dar su apoyo tras la negativa del Pacto Histórico de adherirse desde temprano a una potencial campaña del excandidato hacia la Alcaldía de Bogotá en 2027. Oviedo ya ha dicho que no votará por ninguno de los dos candidatos.
Por los lados de la campaña de Claudia López, aunque aún no existe una declaración definitiva sobre a quién endosar su apoyo, la candidata se ha enfilado en una disputa directa con De la Espriella, a quien acusa de ser una amenaza para la democracia. Si bien le agradeció a Cepeda haberse bajado de la idea de la Constituyente la semana pasada, ha sido crítica de la cercanía que sigue sosteniendo con Gustavo Petro, así como sigue esperando un ejercicio de “autocrítica” frente a los errores del gobierno y una transformación más profunda de su programa político.
—A modo de cierre
Esta semana que entra llega la recta final de una campaña altamente polarizada y que, por ahora, muestra que existen profundas fracturas políticamente hablando en el país. Queda pendiente saber si finalmente se realizarán el tan esperado debate entre Cepeda y De la Espriella, quienes determinaron compromisarios para la organización del mismo. Así mismo, este fin de semana se espera el cierre de las campañas. La de Cepeda será, de nuevo, en la Plaza de Bolívar, el sábado 13 de junio. La de De la Espriella se realizará en Cali el 14 de junio, buscando disputarle al progresismo uno de sus más importantes bastiones.



