El 31 de mayo dejó un resultado que casi nadie había calculado del todo, en el sentido de que quedó una primera vuelta sin ganador, con el 84 % del voto repartido casi en partes iguales entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, y con un centro político que, sin peso suficiente para ganar, tiene, paradójicamente, el peso justo para inclinar la balanza. Tres puntos separan a los dos candidatos que disputarán la presidencia el próximo 21 de junio. Colombia entró, así, a un ciclo de tres semanas que han puesto a prueba no solo las estrategias electorales de dos campañas radicalmente opuestas, sino también la solidez de las coaliciones que buscan construir con el centro político, la capacidad de los liderazgos por atraer nuevos votantes para no depender del voto de coalición, y la temperatura de un proceso de radicalización política que, desde el mismo lunes siguiente a los comicios, no ha hecho más que subir.
—Las tormentas de la campaña de Iván Cepeda
Nadie en la campaña se esperaba que Iván Cepeda no pudiera ganar en primera vuelta. Quizás por ambición, quizás porque interpretaron mal el apoyo de la gente en las plazoletas, las lecturas al interior de la campaña del Pacto Histórico terminaron derrumbadas por el peso de la realidad. Conforme el ruido de los resultados se fue diluyendo, las fragilidades del bloque de unidad de las izquierdas comenzaron a emerger con fuerza, y los viejos choques y acusaciones comenzaron a surgir entre unos y otros. Esto, especialmente por la solicitud de rendición de cuentas que un sector de la izquierda hizo hacia los estrategas de la misma, entre ellos a David Flórez Ballesteros, Gabriel Becerra y María José Pizarro, la jefe de debate del candidato progresista.
No obstante, algunos cambios ya han ocurrido al interior de la campaña. María Fernanda Carrascal asumió la coordinación de la campaña en la ciudad de Bogotá, tras el descalabro que sufrió Cepeda frente a Abelardo en el cinturón industrial de la ciudad y en algunos barrios y zonas del sur de Bogotá que habían sido fuertes bastiones de la izquierda desde hace más de una década. La elección de Carrascal responde a que, en las primarias del Pacto Histórico en octubre de 2025, fue la principal candidata elegida para ocupar la cabeza de lista a la Cámara de Representantes por la ciudad, con más de 65.000 votos y el 20 % del total de votos emitidos en esa jornada en la ciudad.
Con capacidad de organización, Carrascal tiene la tarea de reactivar las bases sociales que respaldan al gobierno en territorios donde el voto hacia Cepeda fue menor que el voto hacia Petro en 2022, así como garantizar que la base de jóvenes y otras poblaciones transversales se movilicen en estas tres semanas.
La estrategia, por ahora, parece estar cobrando éxito, pues durante los últimos cuatro días ha habido manifestaciones, juntanzas artísticas, jornadas de pedagogía electoral y reuniones programáticas locales que parecen estar haciendo efecto en la ciudad.
Han pasado más de 98 horas e Iván Cepeda tampoco ha salido a medios ni se ha abierto a explicar las reformulaciones que hará a su estrategia para ganar el próximo 21 de junio. Sí hizo presencia el pasado miércoles 3 en medio de un mitin de jóvenes en la zona del Museo Nacional, en Bogotá, para luego acercarse a la calle 45 con carrera 13, donde otro grupo estaba haciendo murales. Allí se acercó a ellos y participó pintando la pared. Luego, el 4 de junio, apareció en un mensaje al país, que duró 11 minutos y en el que dijo, palabras más, palabras menos, que respetaba la Constitución de 1991, que saludaba a los miembros del Comité por la Constituyente que decidieron retirar la iniciativa y suspenderla, y encuadró a Abelardo de la Espriella como una amenaza para la democracia colombiana, trasladando a la izquierda hacia una posición mucho más moderada e institucional.
Aida Quilcué sí hizo presencia en medios. Estuvo en la emisión de la mañana de Noticias Caracol del 4 de junio, donde habló de defender la necesidad de construir la paz desde las comunidades y los territorios (no solo desde Bogotá), entendiéndola no solo como silencio de fusiles sino como transformación social y diálogo. También habló de economía, donde abogó por superar la visión occidental y económica del desarrollo, incorporando la ciencia, la cultura, el respeto por la vida y la madre tierra. Aprovechó, además, para explicar que la minga indígena es una vivencia cultural de trabajo y reflexión colectiva para caminar juntos en diversidad. Rechazó calificar de “enemigos” a otras campañas y pidió diálogo en lugar de odio o exclusión en este ciclo electoral.
Quilcué también le aceptó una transmisión en vivo al famoso influenciador WestCol, quien viajará hasta el resguardo de la fórmula vicepresidencial para entrevistarla, como ya lo ha hecho con el candidato De la Espriella, con Uribe y Petro. Esto, luego de que el mismo influenciador cancelara la emisión que ya había organizado con el candidato Iván Cepeda, luego de un agarrón en redes que tuvo con un usuario de la red X al respecto.
Tampoco se tienen noticias del esperado debate entre Cepeda y De la Espriella, que el candidato progresista propuso el 31 de mayo, tras conocerse los resultados electorales. Varios medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil ya han propuesto coordinar y lanzar los debates en los próximos días, pero hasta el momento ninguno se ha confirmado.
Lo que sí parece ser verdad es que, ante la urgencia de buscar nuevos votantes, existe una tensión fuerte entre el presidente Gustavo Petro y el candidato Cepeda. Según un reportaje del diario El País de España, las últimas reuniones entre ambas figuras han sido tensas. Cepeda le ha pedido a Petro que baje el tono de sus declaraciones y evite seguir insistiendo en asuntos que, a su juicio, no le hacen bien a la campaña, mientras que el presidente ha pasado de las denuncias de un supuesto fraude (que la misma campaña de Cepeda ya desmintió) hasta el rumor de que el presidente renunciaría para encabezar la campaña y salvarla de un potencial desastre. En ambos casos, Cepeda ha buscado mayor autonomía para impulsar su agenda de Acuerdo Nacional, con la que Gustavo Petro no se siente muy cómodo. Según El País, Petro aceptó a regañadientes, pero parece que privilegió más la posibilidad de perder que la prevalencia de sus propuestas (entre ellas la Constituyente, que horas después ordenó cancelar y desistir de la misma).
La semana cierra con una campaña que sigue funcionando en autonomía, moviéndose barrialmente de manera autónoma mientras Cepeda, con cierta autonomía, busca acercarse mucho más a las bases sociales de los territorios donde aún puede sacarle votos a De La Espriella, junto con una estrategia electoral mucho más masiva.
—Con Juan Manuel Restrepo, la campaña de De la Espriella busca mostrar moderación, pero con la camiseta de la selección Colombia desafía a la autoridad judicial
De la Espriella, por su parte, ha asumido las cosas de forma mucho más relajada. No es para menos. La ventaja de 3 % que tiene sobre Cepeda le permite maniobrar con mucha más soltura, más aún sabiendo que solo necesita los votos de Paloma Valencia y algunos votos de Sergio Fajardo o Claudia López para ganarle con holgura al candidato de la izquierda.
Aunque ha reiniciado su gira por el país para asegurar votos en donde le gana Cepeda con márgenes mucho más estrechos, en realidad De la Espriella ha delegado los grandes movimientos de campaña en su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, quien ha hecho en estos días una larga cobertura de medios con la que busca atraer votos del centro bajo dos discursos: el de la tecnocracia responsable y el de el contrapeso moderado.
Restrepo ha estado en Blu Radio, Caracol Radio, la FM, El Tiempo y Caracol Televisión, donde se ha encargado de aterrizar la idea de “Patria Milagro” en propuestas mucho más concretas. En Caracol Radio, por ejemplo, señaló que no habría una política retroactiva de contrarreformas para eliminar los avances sociales que hubo durante el gobierno Petro. De hecho, se comprometió a una política “responsable” de aumento del salario mínimo vital, así como a no retrotraer la reforma laboral, aunque señaló también que sí intentarían tumbar la Reforma Pensional y la política de transición energética sin energías fósiles.
También ha explicado de que se trata el recorte al Estado (del 25 % de la burocracia total) para liberar gastos de funcionamiento y aumentar hasta en un 7 % el crecimiento del PIB para impulsar gran parte de la política de recuperación económica que tiene planteada, por ejemplo, para el sistema de salud. También se comprometió a que no subiría los impuestos y mantendría las políticas de gratuidad en la educación superior, siempre que se conservaran bajo políticas de evaluación constante de las mismas.
La estrategia de Restrepo también ha sido venderse como una figura moderada y abierta al diálogo. De hecho, gran parte de su ronda de medios ha girado sobre sus propios pergaminos como académico y funcionario público, con la finalidad de atraer a votantes que consideran que el proyecto de De la Espriella es demasiado confrontacional y rupturista frente al futuro.
A pesar de ello, esta estrategia buscaría suavizar otras propuestas más agresivas, como las de Daniel Raisbeck, asesor económico de De la Espriella, que ha hablado de la eliminación de más de una centena de unidades administrativas, entidades administrativas especiales y fiducias del Estado, así como ministerios, departamentos y altas consejerías, para cumplir la meta de reducción del gasto público que se puso el mismo De la Espriella. Restrepo ha salido en estos medios a decir que el recorte no será profundo y no buscará privatizar bienes y empresas de la nación, pero las declaraciones de Raisbeck parecen desmentirlo.
Según Restrepo, también tienen ya un paquete de 90 decretos listos para implementar durante los primeros 100 días de gobierno, así como a 500 de los 2000 funcionarios con los que De la Espriella espera limpiar la burocracia del Estado. Todos, sin excepción y según la fórmula, coherentes con la urgencia de que la tecnocracia recupere el aparato del Estado, y con la condición de no haber participado en el gobierno Petro.
Frente a la disputa por la camiseta de la selección Colombia, que Abelardo de la Espriella llamó a usar en estas tres semanas para identificar a los seguidores del candidato. Un juez de la República ordenó suspender este uso a la campaña, para evitar su politización. La respuesta de la campaña de De la Espriella fue desafiar la prohibición y exhibirla puesta en medios de comunicación. La razón para esta decisión según Jerome Sanabria, asesora de la campaña de De la Espriella, es motivar el voto antiestablecimiento a partir de estas restricciones y prohibiciones.
WestCol también tendrá su entrevista con Restrepo pronto.
—Ni café, ni almuerzos. El centro se disgrega en esta primera semana
Si por la campaña de Cepeda llueve, por los lados de los centros políticos no escampa. El descalabro de Claudia López y el millón de votos de Fajardo, así como los vaivenes de Juan Daniel Oviedo han dejado de manifiesto que el voto de estos sectores políticos, que terminó siendo minoritario ante el 84 % de la concentración total del voto entre Cepeda y De la Espriella, y que será determinante para quien quiera llegar a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto, por ahora se encuentra difuso.
Ya Claudia López, en un streaming de YouTube, en su canal, el pasado 3 de junio señaló que el voto es libre y que no tomaría ninguna determinación sobre a quién iba a apoyar todavía. Aunque la candidata señaló que no votaría por Abelardo de la Espriella por los riesgos que generaría su presidencia para la democracia, tampoco se decantó por Iván Cepeda, aduciendo a que espera “gestos concretos” ligados a una política de seguridad, salud, energía y desarrollo regional para abrirse a la negociación y al diálogo. También pidió que Gustavo Petro fuera apartado de la campaña como condición para acercarse. Resaltó que Cepeda es un hombre honesto e íntegro.
Por su parte, Juan Daniel Oviedo aplazó su decisión hasta el miércoles 3 de junio. Luego de haber señalado que no le sonaba la idea de apoyar a Abelardo de la Espriella (de la que luego se retractó si De la Espriella se comprometía a defender el derecho de las minorías), en un vídeo del 3 de junio, condicionó su apoyo a que exista un debate en el que los programas políticos de los candidatos quedasen explícitos, para tomar una decisión. No obstante, Oviedo no ha mostrado signos de incomodarse ante la idea de acercarse a Cepeda.
Después, en una emisión de Blu Radio del 4 de junio, Oviedo confirmó que tuvo varios diálogos con Gustavo Petro, en el que el presidente le confirmó que cedería en su idea de la Constituyente. Luego, el excandidato afirmó que está dispuesto a escuchar, si se tocan temas económicos y mineroenergéticos y hay apertura a moderar o negociar esos puntos programáticos.
Sergio Fajardo, por su parte, propuso un decálogo de diez puntos, al que llamó “decálogo del millón de votos” en el que condicionó su apoyo a cualquier candidato si se negaba a promover una Asamblea Nacional Constituyente, si acababa con la política de Paz Total, si respetaba las instituciones y si se le permitía negociar sobre política educativa y política de salud, entre otros puntos relevantes. Así mismo, dijo a medios el martes 2 de junio que, aunque había obtenido ese millón de votos con esfuerzo, no podía asegurar que la totalidad de esos votos pudieran ser endosados, por lo que pedía también sensatez y mesura sobre la capacidad de movilización que tenía y lo que podía ofrecer, que debía ir más allá de una transacción política para mover electores.
—A modo de cierre:
Colombia cierra su primera semana hacia la segunda vuelta en medio de un aumento meteórico de la polarización. Se han denunciado presuntos panfletos en postes y calles con mensajes excluyentes y agresivos hacia la izquierda, por parte de la campaña de Abelardo de la Espriella, así como también presuntos correos amenazantes contra comunidades estudiantiles en varias universidades del país. También ocurrió en las últimas horas que un grupo de manifestantes de la campaña de Cepeda fueron amenazados en el Parkway de Bogotá por miembros de la campaña de Abelardo de la Espriella, de los cuales uno presuntamente intentó sacar un arma en medio del rifirrafe. De la Espriella denunció esto como un ataque a su sede de campaña, mientras que de la campaña de Cepeda se denunció que los amedrentamientos contra sus militantes y simpatizantes han venido en crecimiento, lo que puede poner en riesgo su vida.



