El influencer Westcol entrevistó a Álvaro Uribe este domingo 10 de mayo, en pleno Día de la Madre, para su canal en Kick. Después de haber entrevistado a Petro en plena Casa de Nariño, y de haber roto récords de audiencia, el streamer, quien arrancó su carrera transmitiéndose mientras jugaba videojuegos, quiere ampliar su espectro y, por eso, decidió entrevistar al expresidente Uribe.
La transmisión fue anunciada con bombos y platillos por las redes de quien es considerado el influencer con mayor cobertura en Hispanoamérica. Se hizo desde la finca de Uribe y hubo cabalgata y frijolada. Esto me lleva a pensar que, tanto cuestionamiento a los medios nos llevó a esto, al abismo en donde un muchacho humilde de Medellín, quien se enorgullece de no haber tenido estudios y ha afirmado en más de una ocasión que el Congreso se divide “en Senado y Cámara de Comercio”, puede ser más influyente que el columnista más importante del país, Daniel Coronell, cuyas investigaciones ayudaron, incluso, a que el expresidente Uribe fuera llevado a juicio.
Dicen los chinos: “Ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad”, y esto parece estar ocurriendo en Colombia con los medios. Es cierto, la teta pública y la privada permearon su credibilidad y es lógico que en esa pretendida imparcialidad exista una tendencia a favorecer a un sector de la población o directamente a un grupo económico, pero que esto signifique que alguien que promueve abiertamente la misoginia, la justicia por mano propia, la xenofobia, tenga cuatro veces más audiencia la noche en que entrevistó a Petro, que la entrevista que le hizo Daniel Coronell al presidente, deja claro que la crisis no es solo de los medios, sino que también es moral y nos afecta a todos los colombianos.
Quedan dos semanas para las elecciones y todo apunta a que Uribe esta vez deberá pactar con Abelardo de la Espriella, en caso de que haya segunda vuelta, si quiere seguir en el juego político. Paloma es un globo que se desinfla con rapidez pasmosa y entró en un espiral, en una serie de errores, que la tienen con serias dificultades de pensar en que pueda pasar a segunda vuelta. A Uribe le quedan estas cartas, la de aferrarse a lo que pueda decir un pelado que no tiene idea de política en una plataforma que ven jóvenes menores de 25 años y en donde jamás ha estado entre sus diez tendencias principales algún tema de política.
Los medios decidieron no cambiar, aferrarse a su nicho de X (Una red social que usa el 2 % de la población y de ese porcentaje tres cuartas partes viven en Bogotá) y por eso, lo que diga Coronell puede ser importante para nosotros, pero los muchachos que nunca han votado, o que lo harán por primera vez, terminarán guiándose por el autodenominado “nene de nenes”. Es también desafortunado que, en la arrogancia, los grandes pensadores políticos de este país no volteen a mirar qué está pasando en redes que ellos ni saben que existen, y que están en pleno auge, como es el caso de Kick.



