El Partido Verde, entre la fractura y la independencia

La semana pasada, el Partido Alianza Verde, a través de un escueto comunicado, hizo pública su postura política frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella.  

Tras una votación final de 38 votos a favor y 8 en contra, el partido decidió declararse en independencia frente al actual gobierno, una decisión sorpresiva que dejó al descubierto las profundas diferencias que atraviesan al partido y que han marcado sus movimientos políticos durante los últimos años.

La decisión se produce en medio de una prolongada disputa entre las distintas facciones internas, sin figuras superlativas y relevantes de la antigua “ola verde” y con los ruidos provocados por los casos de corrupción en los cuales se vieron inmersos algunos de sus miembros.

Génesis de una crisis

La división al interior de la colectividad comenzó a hacerse evidente hacia mediados de 2023, con la ruptura de los acuerdos políticos al interior de la colectividad para impulsar la candidatura de Angélica Lozano como presidenta del Senado en la legislatura 2023 -2024.

Esa noche, cuando nadie lo esperaba, el exsenador Iván Name salió como una “tercería” impulsada por los partidos tradicionales para hacerle un contrapeso al gobierno del expresidente Gustavo Petro. Name terminó ganando la elección y dio un golpe certero al orden interno del partido.

A partir de entonces, las diferencias y los desacuerdos entre los sectores se profundizaron. Por un lado, algunos congresistas mantuvieron una posición de mayor cercanía con el Gobierno de Gustavo Petro, mientras que otro sector empezó a asumir una postura más crítica e independiente del ejecutivo.

Diferencias que quedaron nuevamente al descubierto cuando al interior de la colectividad no lograron los consensos internos para la presidencia de la Cámara en la legislatura 2024-2025. En esta oportunidad, la facción “petrista” del partido fue la que rompió el acuerdo, dejando la presidencia de la Cámara en manos de Jaime Raúl Salamanca por encima de la exrepresentante Katherine Miranda.

Las renuncias y la escisión

Después de este episodio y con el partido roto, vino el golpe de primera mano, cuando se estalló el escándalo de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres – UNGRD, donde estaban salpicados, el expresidente del Congreso, Iván Name, el exdirector del DAPRE, Carlos Ramón González y la exconsejera de las regiones, Sandra Ortiz.  Todos ellos figuras del partido y en el caso de Carlos Ramón, uno de los dirigentes de mayor importancia y fuerza al interior de la colectividad.

Esto generó la renuncia inmediata de la excandidata presidencial y exalcaldesa de Bogotá, Claudia López y de Antanas Mockus una de las principales figuras de la “ola verde” y del partido desde su fundación.

A partir de ahí comenzó a tomar fuerza la posibilidad de una escisión del partido, proceso liderado por el ala que se identificaba como independiente, liderado por la exsenadora Angélica Lozano y los entonces congresistas Katherine Miranda, Cathy Juvinao, Cristian Avendaño, Alejandro García y Carolina Giraldo y que paralelamente fue apoyado por el ala “derechista” del partido encabezada por el senador Jonathan Ferney Pulido (Jota Pe Hernández).

La disputa que durante más de un año estuvo llena de desacuerdos, confrontaciones, aplazamientos y dificultades para alcanzar los consensos para definir el futuro del partido, se sumó a los resultados de las recientes elecciones legislativas en marzo de 2026, que modificaron el equilibrio de las fuerzas dentro de la colectividad y que dejaron por fuera del Congreso a varios dirigentes y referentes de las distintas divisiones internas, tuvo su punto de inflexión en junio de 2026, cuando la Dirección Nacional aprobó oficialmente el acuerdo de escisión.

La decisión fue adoptada luego de una votación histórica interna en la que participaron 42 integrantes de la máxima colectividad, arrojando un resultado contundente de 41 votos a favor y uno solo en contra.

Esta movida política formalizó la fragmentación definitiva de la colectividad y abrió las puertas para la reorganización interna del partido en manos del gobernador de Boyacá Carlos Amaya.

Las movidas de Amaya y la independencia

Con la escisión aprobada y con la llegada del nuevo gobierno, el nuevo “barón” del Verde, Carlos Amaya, realizó dos movimientos que dejaron al partido en la independencia, una independencia que pareciera puede ser más flexible de lo que se cree con el gobierno de Abelardo de la Espriella.

El primer movimiento fue impulsar el voto por la lista de Cambio Radical al Consejo Nacional Electoral, desconociendo el acuerdo político que se había logrado con el Pacto Histórico para impulsar un tercer magistrado en la plancha, que sería el exembajador y exministro Guillermo Rivera.

Amaya leyó el momento y prefirió acomodar al partido con el bloque mayoritario del gobierno, algo que puede tener sentido si lo que quiere es tomar el control total del partido, ya que la escisión todavía debe recibir el visto bueno del CNE, con lo cual, el partido se dividiría en dos facciones y Amaya quedaría al control de la parte mayoritaria.

El segundo movimiento fue lograr que el partido se declarara en independencia ante el gobierno de Abelardo de la Espriella. Amaya movió los hilos y logró superar al ala más “petrista” del partido convenciendo al ala independiente y a los sectores más de derecha del partido.

Con una votación de 34 a 8 sobre los 42 delegados, Amaya logró una victoria aplastante, argumentando que la decisión se dio “en ejercicio de su autonomía política y en coherencia con sus principios, estatutos y compromisos con la ciudadanía”.

Para Amaya es clave que el partido se mantenga en buenos términos con el gobierno y más si se piensa que las elecciones regionales están a la vuelta de la esquina. La decisión ha recibido todo tipo de críticas y más cuando el ideario político del partido se presenta como una antítesis al gobierno de Abelardo de la Espriella.

Sin embargo, en política todo vale y para el gobernador esta es una manera de reorientar la colectividad hacia el papel “crítico” que siempre tuvo desde la oposición política.

Veremos cuál es el devenir futuro de la colectividad y con qué dinámicas se mueve frente a las propuestas del gobierno de Abelardo de la Espriella. Por ahora, es claro que la “ola verde” ha terminado y que el “nuevo” movimiento político tiene un líder único que seguramente dará de qué hablar en la política nacional en los próximos años.

Noticias al Minuto

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Diego Pedraza - Juan Manuel Velandia

Investigadores de la Línea de Democracia y Gobernabilidad