El equipo que fue fusilado por ganarles a los nazis

En 1942 buena parte de lo que era la Unión Soviética fue sometida, invadida y humillada por las fuerzas de ocupación alemanas. Fue una ofensiva trepidante llamada Operación relámpago con la que la Whermacht, nombre que recibe el ejército alemán, se apoderó de un pedazo de ese vastísimo territorio. Una de las repúblicas soviéticas donde con más salvajismo los nazis trataron a la población civil fue Ucrania. Allí se jugó el que es considerado el partido de la muerte.

Casi cuarenta años después, el cineasta norteamericano John Huston les hizo un homenaje en una película titulada Escape a la gloria en donde actuaban jugadores como Pelé, Ardiles o Bobby Moore, además de otras estrellas de Hollywood como Sylvester Stallone, Michael Caine o Max Von Sydow. En esta película hubo un final feliz: el equipo escapa de la muerte.

En la realidad no. Ocurrió en Kiev, capital de Ucrania, que estaba invadida por los alemanes desde 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Allí el equipo más popular de esta ciudad era el Dinamo. Los jugadores de este equipo no siguieron los consejos que les indicaba que lo mejor que podrían hacer eran irse de la ciudad. Algunos continuaron allí trabajando en diferentes actividades. El portero de este equipo, por ejemplo, trabajaba como panadero. Las fuerzas de ocupación nazis, encabezadas por las SS, las feroces fuerzas de asalto, formaron un equipo de fútbol que buscaba un rival de respeto. Por eso, consiguió ubicar a ocho jugadores del Dinamo que aún estaban en la ciudad. Le pusieron el nombre del FC Start y estaba compuesto por estos jugadores: Nikolai Trusevich, Alexei Klimenko, Mikhail Sviridovsky, Vasily Sukharev, Vladimir Balakin, Lev Gundarev, Makar Goncharenko, Yuriy Chernega, Pavel Komarov, Nikolai Korotkikh, Mikhail Putisin, Mikhail Melnik, Georgy Timofeyev, Feodor Tyutchev e Ivan Kuzmenko.

Nunca antes un partido había sido tan difícil de jugar. Primero, el árbitro era un oficial alemán y además estaban amenazados, si ganaban los fusilarían a todos. El partido terminó 5-3, a favor de los ucranianos. Fue un partido donde los futbolistas mostraron una dignidad y un heroísmo que ha sido replicado no sólo en películas sino también en libros, en cuentos, en crónicas como la que escribió Eduardo Galeano en su inolvidable El fútbol a sol y sombra. Las consecuencias no se hicieron esperar. Los futbolistas fueron detenidos, torturados durante cinco días y después mandados al paredón de fusilamiento. Estos héroes no fueron olvidados jamás. Se han hecho esculturas, películas, canciones, e incluso desde 1981 el estadio nacional de Kiev se llama el estadio Start en nombre de los futbolistas caídos. Cada vez que se da un pitazo inicial en todas las canchas del mundo debería recordarse, una y otra vez, el partido más digno de todos los tiempos. No solo jugaron motivados por ningún premio, sino que también les habían prohibido ganar. Y, sin embargo, lo hicieron.

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Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.