Así cazaron y mataron a Osama bin Laden

Pocas personas en Estados Unidos habían escuchado hablar de Abbotabad, una ciudad al norte de Pakistán. Esto cambió en la mañana del 2 de mayo de 2011. Ese día la cacería contra Osama bin Laden había terminado. Diez años duró desde aquel 11 de septiembre en donde, bajo un cielo esplendoroso, dos aviones con 150 personas a bordo se estrellaron contra las torres gemelas. Los atentados fueron lo más mediático que ha existido en este siglo, que se ha caracterizado justamente por llevar la telerrealidad a los terrenos de la ficción. Inmediatamente el gobierno Bush decidió emprender una cacería, como nunca antes,  contra Al Qaeda, un grupo terrorista que tenía justamente a Afganistán como su territorio protegido y usaban a unos viejos aliados gringos, los Talibanes, para que les cuidaran las espaldas. Incluso en una película, Rambo 3, en donde el indestructible Silvester Stallone acaba a bazucazo y metralleta a los soviéticos que querían conquistar Afganistán y los talibanes ayudan a cambiar la ecuación en esa guerra fría. Por cierto, al final de la película aparece un pequeño agradecimiento: “Al valiente pueblo talibán”.

Esto cambió por completo. Después del 11 de septiembre, el gobierno Bush emprende una retaliación estratégica, quedarse con Irak para hacer un gran oleoducto que llegara hasta las áridas tierras de Afganistán. La venganza cobra innumerables pérdidas de niños y mujeres afganos e iraquíes, además de la irrecuperable pérdida de tesoros arqueológicos que habían soportado el paso del tiempo.

Durante diez años, Estados Unidos y el mundo vivían pendientes de las noticias que confirmaran que la cacería sobre un hombre había terminado. Llegó a tener intereses económicos en EE. UU. y su familia era una de las más poderosas en Arabia Saudita. Pero, cuando emprendió la guerra de fe contra la principal potencia mundial se acostumbró a vivir entre rocas, en medio de una montaña. Sin embargo, poco a poco empezó a emerger de ellas, hasta que llegó a vivir en una casa de tres plantas en Abbotabad.

Osama creía estar a salvo, pero no, dependía de otros hombres para sobrevivir. La CIA le siguió la huella a uno de ellos y así tuvo la cabeza del criminal más buscado de todos los tiempos. En esa cacería, Osama respondió con toda su crueldad, usó carros bomba para asesinar a agentes norteamericanos.

La operación que dio con su captura duró ocho horas. Los marines que entraron a esa casa llegaron en tres helicópteros. Todas las personas que lo acompañaban, la mayoría de ellas mujeres, fueron asesinados. Con el cuerpo de Bin Laden, lo que hicieron fue tomarles fotografías para mostrar y confirmarle al mundo que había muerto y luego fue trasladado a un buque de guerra que lo arrojó al mar. En Estados Unidos se vivió un momento de alegría por esta muerte y en el islam juraron venganza. La creación y el asentamiento del Estados Islámico hizo que el terrorismo mundial no se detuviera, al contrario, entró en un nuevo capítulo, a la hidra le salió una nueva cabeza.

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