Hasta qué punto es real el rompimiento de Paloma Valencia con Abelardo de la Espriella

Es muy probable que exista un escenario de segunda vuelta. Ninguna encuesta pública da como ganador a un candidato este 31 de mayo. Por eso, las alianzas serán fundamentales para ganar en segunda vuelta. Se daba como un hecho que la derecha cerraría filas en torno a impedir que el progresismo continúe con su proceso de transformación. Pero en las últimas semanas las campañas, tanto la de Paloma como la de Abelardo, se han encargado de desacreditarse entre ellos. Es que la guerra sucia para asegurar el paso en la segunda vuelta ha hecho que, por ejemplo, influencers del candidato conocido como el Tigre han hablado mal hasta de Amapola, la hija de la candidata del uribismo.

Paloma no ha tenido dudas de tildar como “Asquerosa” la campaña desplegada en redes por los Abelardo. Influencers como el pastor Oswaldo Ortiz o Vincent Ramos, quien es hijo de pastores en Córdoba, han afirmado que el candidato a la vicepresidencia de Paloma, Juan Daniel Oviedo, es prácticamente “un degenerado” primero porque ha reconocido ser gay, ha defendido los derechos de la comunidad LGBTIQ+, y ha admitido haber consumido drogas recreativas. Ese oscurantismo cristiano que caracteriza la campaña del Tigre, ataca directamente todo lo que sea diferente, todo lo que no se rija por lo que Abelardo ha afirmado convertir al país en una “Patria Milagro”, una palabra que ha servido como un hilo para unir a todas las iglesias cristianas del país. Hay que recordar que, hasta hace unos meses, a Abelardo le parecía muy sofisticado reconocerse como un ateo.

En las huestes de Paloma han atacado las defensas que ha hecho como abogado Abelardo y que incluyó paramilitares y estafadores. Además de criticar directamente el comportamiento inapropiado que ha tenido el líder del movimiento de Salvación Nacional con algunas periodistas.

La pregunta que surge es, en caso de que Abelardo pase a segunda vuelta ¿La campaña de Paloma le endosará sus votos a la de De la Espriella? Esto significaría, por ejemplo, la disolución del uribismo, y la confirmación de que existe un post-uribismo, de que ya el reinado del expresidente terminó en la derecha. Lo más seguro es que, desde el 31 de mayo en la noche, ya todo cambie, se limen asperezas y prefieran ambas campañas darse la mano y avanzar porque, antes que alguna animadversión creada por esta campaña tan brusca está el sentimiento que existe contra Iván Cepeda, Gustavo Petro y la izquierda. Aunque, eso sí, no podemos olvidar que Paloma Valencia ha afirmado que jamás será la cargamaletines de Abelardo de la Espriella.

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