Cada cuatro años el gobierno de turno o alguno de sus funcionarios suelen cometer un error garrafal que se convierte además en un atentado contra la democracia: su participación en política. Es inevitable que en algún momento sus funcionarios no digan abiertamente cuál será el candidato de sus preferencias. Cantar el voto y, sobre todo, de manera tan obvio, puede constituirse en un crimen electoral que tiene consecuencias fuertes.
En esto cayó Vilma Velásquez, actual embajadora de Colombia en Haití, quien afirmó para un medio de ese país que Iván Cepeda “Era un candidato magnífico” lo que constituye en una infracción sobre la que ya la Procuraduría General de la Nación tomó cartas en el asunto y afirmó que se trata de una intervención política lo que le traería una suspensión del cargo.
Uno de los tres canales que cubren buena parte de la sintonía en Haití es Metropole. Allí la embajadora afirmó lo siguiente: “Colombia ha cambiado. Colombia ha cambiado (…) La Constitución no permite que se reelija el presidente, pero tenemos un candidato magnífico que es Iván Cepeda”. Además, lo describió como “un buen hombre” que “está con el pueblo”. Incluso afirmó que, en caso de ganar la elección presidencial hará una gran fiesta en Puerto Príncipe, capital haitiana.
El candidato a la presidencia Cepeda fue uno de los primeros en rechazar estos dichos y pidió dar ejemplo y que en este caso se aplicara todo el peso de la ley: “De ser cierta esta información, en cumplimiento de los principios que rigen mi acción política desde siempre, manifiesto de nuevo mi posición de que ningún servidor público debe intervenir en proselitismo político, en general, y en las actividades de mi campaña electoral, en particular”.
En las próximas horas se determinará la gravedad y veracidad de estas afirmaciones por parte de la embajadora en Haití.



