Este viernes 8 de mayo de 2026 el general Eduardo Enrique Zapateiro escuchará las imputaciones de cargos por presunto caso de acoso sexual. Será el golpe más duro que ha recibido el oficial cartagenero en una carrera que lleva décadas. Acá recordaremos los años en los que llegó a indignarse porque Petro, un hombre de izquierdas, se convertía en presidente de Colombia.
Este es un relato sobre cuando lo conocí, en la Feria del Libro de hace tres años.
El 19 de junio de 2023, a las cinco de la tarde, frente a un televisor, el general Zapateiro, con el rostro desencajado, decidió ponerle fin a una vida militar de cuarenta años.
La razón fue la victoria de Gustavo Petro, un excombatiente del M-19, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. No podía perdonarle al país que escogiera a uno de los hombres que estuvo en la organización guerrillera que se tomó el Palacio de Justicia cuando era un cadete.
Estaba en su casa en Bogotá. El militar recordó lo que había peleado contra él mientras fue senador cuando, desde un trino, denigró de los soldados fallecidos en combate, jamás le perdonó tampoco cuando afirmó que los Generales hacían pactos con el Clan del Golfo.
“Yo no puedo ser el comandante de este señor”, dijo. Su visión es radical y lo afirmó en el que es su libro El hombre del deber cumplido, su testamento: “El que ha cometido pecados debe pagar por ello”. Llamó a su círculo más cercano y ellos lo aconsejaron pues podría ascender aún más dentro del Ejército y este acto era botar a la basura toda una carrera en las armas.
Lo vi en el 2023 durante el lanzamiento de su libro en la Filbo de abril. Lo entrevistó Vicky Dávila y cuando le preguntó si la manera en la que iba a combatir al nuevo Gobierno sería Candidato presidencial, no sacó el cuerpo. No descartaría lanzarse para las elecciones de 2026. Tomarse la decisión de retirarse del Ejército sería el primer paso. El devenir de la historia le dejó claro que esto no podía pasar. Se metió a apoyar a Abelardo de la Espriella pero las acusaciones sobre presunto acuso sexual terminaron acabando con cualquier tipo de intención.
En los años ochenta, este cartagenero tenía 20 años y admiraba al general Jesús Armando Arias Cabrales, el Comandante del Ejército que tuvo la responsabilidad de retomar el Palacio de Justicia, una retoma sangrienta que terminó con la muerte de más de cien personas, algunos asesinados con tiro de gracia y un importante número de desaparecidos.
Zapateiro está convencido de que el presidente Gustavo Petro, quien en ese momento era un joven de 22 años, que no tuvo que ver con las operaciones armadas del M-19, en su libro escribió que sí habría tenido alguna relación con la inteligencia que sirvió para tomarse el Palacio. En la Filbo, ante la pregunta de Vicky Dávila, el comandante titubeó a la hora de esgrimir argumentos para justificar su afirmación.
Una vez se retiró del Ejército, el general Eduardo Enrique Zapateiro se fue a su casa en Cartagena, su ciudad, y durante un año entero trabajó con la editorial Penguin Random House para sacar adelante su libro.
Más que unas memorias son las consignas de un hombre preocupado por el devenir de la institución a la que le entregó la vida. Como era de esperarse, Zapateiro no menciona los episodios complicados, por no decir oscuros de su vida en la que se le señala de contratación indebida dentro de las Fuerzas Armadas.
Sus admiradores, que ese día llenaron el Salón de Corferias, le pedían no solo que aspirara a ser presidente por las vías democráticas, sino que también diera un golpe de Estado, algo que tuvo que aclarar en la misma charla que moderó Dávila, que eso nunca fue considerado. La derecha lleva tres años en eso.
Eduardo Enrique Zapateiro es crítico con la nueva cúpula del Ejército. No le perdona al actual comandante del Ejército, general Luis Mauricio Ospina Gutiérrez, que lo hayan metido en la investigación de la muerte de Jesús Santrich en Venezuela.
Ese día de abril del 2023, Zapateiro estaba dolido porque entre el público no había un solo cadete. No podía dejar pasar que, según él, en las Escuelas de Cadetes, no les hubieran permitido asistir al lanzamiento de un libro que él había escrito para ellos. Lo que sí pasó es que un grupo de simpatizantes de Petro le gritó asesino y sus seguidores los interpelaron con dureza y los sacaron del recinto.
Pero, tres años después, la historia le enseñó que está afuera, que no tiene incidencia, que es mercancía dañada. Que cambia, todo cambia como alguna vez gritó Mercedes Sosa.



