La Bitácora Electoral de PARES: a 5 semanas de la primera vuelta, no se sabe si habrá debates presidenciales

Este ciclo electoral rara vez se toma un respiro, y esta semana no fue la excepción. En la recta final hacia la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, el país asistió a una jornada cargada de ruido que terminó por exasperar aún más el antagonismo existente entre las diferentes candidaturas. Los debates presidenciales (o mejor, la pelea sobre si habrá debates y bajo qué condiciones) monopolizaron la atención pública y pusieron a prueba la disposición real de los candidatos para enfrentarse ante la ciudadanía.

Pero más allá del espectáculo mediático, también avanzaron en silencio dos procesos institucionales que le darán forma concreta a la jornada electoral. Por un lado, la consolidación definitiva del tarjetón con el que votarán los colombianos, por el otro, la presentación del plan con el que la Registraduría busca blindar la transparencia del proceso electoral a través de la apertura del software de preconteo y escrutinio de la primera vuelta.

—Entre ires y venires, los debates presidenciales están embolatados

Gran ruido generó esta semana toda la discusión alrededor de la posibilidad de que Iván Cepeda, el candidato del progresismo y el favorito en las encuestas de la primera vuelta presidencial, por fin asistiera a algunos debates que los medios de comunicación comenzarán a realizar en los próximos días.

De hecho, el pasado lunes 21 de abril, en Fusagasugá, Cepeda declaró: “Reto a la extrema derecha, a sus dos candidaturas, a la senadora Paloma Valencia y al abogado Abelardo De La Espriella, a que debatamos sobre propuestas de fondo, visiones de país y modelos de desarrollo y de equidad social”.

La respuesta de los candidatos no se hizo esperar. De La Espriella señaló que “estaba listo” y que este llamado respondía a la baja favorabilidad en las encuestas en el escenario de segunda vuelta del candidato del Pacto Histórico, luego de que Atlas Intel publicara su último sondeo, donde lo pone como perdedor ante los candidatos de derecha. Paloma Valencia, por su parte, indicó en su cuenta de X “estoy lista para un debate real con usted: sin guiones, sin papelitos”.

No obstante, el ruido sobre este debate comenzó varias horas después, cuando Fajardo y Claudia López salieron a cuestionar que Cepeda no los haya incluido en la invitación. Luego, el martes 21, en la sesión ordinaria de Plenaria del Senado, Cepeda anunció que a este debate no estaban invitados los candidatos de los centros políticos, en tanto sus diferencias antagónicas se encuentran con los otros candidatos punteros, y anunciando que con los centros habría diálogo.

Ante esta respuesta, tanto Angélica Lozano como los mismos candidatos Fajardo y López señalaron que Cepeda intentaba censurarlos ante el temor de que sus programas políticos fueran mucho más reformistas que los que propone el candidato progresista. Al mismo tiempo, Valencia salió a defender la presencia de estos candidatos y señaló como una de sus líneas rojas su asistencia y participación en los debates. Cepeda se reafirmó en que su debate es con las derechas, no con otros sectores políticos del espectro. A lo que Valencia invitó a Fajardo y a López a un debate en el Congreso.

En este escenario Cepeda, el jueves 23, en una manifestación de campaña en la ciudad de Pereira, señaló “que se olviden, no me voy a someter a cualquier clase de condiciones para ese debate ni mucho menos me prestaré para someter la dignidad del Pacto Histórico y el Pacto por la Vida a la cultura del espectáculo”, con lo que, a pesar de mantener la disposición para asistir a un debate concertado, cerró la puerta a cualquier escenario de discusión frente a las condiciones que pide para los mismos, que se resume en no organizar un espectáculo y construir preguntas que se ciñan solamente a los programas políticos de los candidatos.

A pesar de que el lunes en Fusagasugá aseveró que nombraría compromisarios para organizar los términos del debate, la idea se ha estado decantando con el tiempo, en parte porque los grandes medios de comunicación afirmaron que las peticiones de Cepeda terminaban por limitar la pluralidad del debate y su labor como centros de información, así como los demás candidatos alimentaron la idea de que Cepeda quiere un debate “a su medida” y mediado por RTVC, hoy en manos de Hollman Morris, una de las figuras más cercanas al presidente Petro.

Aun así, la negativa de Cepeda a participar en los debates le puede pasar factura, especialmente por 3 puntos fundamentales:

  1. Su programa político sigue siendo difuso para gran parte de la opinión pública y de los votantes del país. Esto, porque ese programa se condensa en un documento titulado “Anexo del Programa de Gobierno”, que tiene 433 páginas, y en un flyer de campaña que tiene 15 propuestas compiladas, pero que son frases y slogans sin mayor desarrollo.
  2. Ahora mismo su campaña está siendo enmarcada en los significantes que la campaña de Valencia, De La Espriella, Fajardo y Claudia lo han comenzado a segmentar. Al no tener una voz clara en contraste con esta segmentación, es muy complicado evitar y romper el marco, más si éste se está dispersando en la opinión pública a través de los grandes medios. Acusaciones de privilegiar a la guerrilla o de buscar instaurar una dictadura socialista integran esta segmentación en la que el candidato se ha visto inmerso.
  3. La negativa puede torpedear los pocos intentos de diálogo que han surgido con otras campañas de cara a la construcción de un llamado “Acuerdo Nacional”. Esto es importante porque Cepeda, para evitar publicitar la propuesta de Asamblea Constituyente de Petro, señaló que previo a ese escenario hay que construir un Acuerdo Nacional entre gremios económicos, sectores políticos y la sociedad colombiana, que de manera autónoma determine si es necesario cambios en la constitución o no. Aun así, el estilo confrontativo que ha elegido para dirigir su campaña hacia la primera vuelta puede generar rupturas que eviten potenciales alianzas hacia el futuro, más si busca a sectores políticos distantes del progresismo con los que implementar su experimento de Acuerdo.

A corte de esta edición, ni la candidata Valencia ni De La Espriella han respondido ante las declaraciones de Cepeda en Pereira, pero es claro que evitarán darle bombo a un debate que, por ahora, parece imposible. Valencia sigue firme en llamar a control político para su propuesta de llevar los debates al Congreso, mientras que, De La Espriella, quien también se ha negado a ir a estos espacios, sigue a la expectativa de lo que pueda pasar en las próximas horas.

—Comenzaron a imprimirse los tarjetones electorales

El 21 de abril comenzó el ultimo sprint por la carrera presidencial, con el anuncio oficial de la Registraduría del inicio de la impresión de los más de 41 millones de tarjetas electorales que le serán entregados a los colombianos a pie de urna el 31 de marzo. Con lo acontecido en el último mes, el tarjetón solo sufrió un cambio, que fue el retiro de la fórmula presidencial de Clara López quien declinó su aspiración para adherirse a la campaña de Iván Cepeda.

Este hecho demuestra que no se lograron cohesionar alianzas entre los sectores de izquierda o de derecha previos a la primera vuelta. Tal y como se pensó desde diferentes sectores de la opinión pública, se esperaba que candidaturas como la de Luis Gilberto Murillo o Mauricio Lizcano lograran acercarse en este mes al proyecto político de Iván Cepeda o, en el caso de la derecha, que la candidatura de Miguel Uribe Londoño se lograra plegar a Abelardo de la Espriella

Sin embargo, los candidatos siguieron adelante y, por el contrario, se les vio poca intención de unirse a otras candidaturas que hoy en día cuentan con una alta favorabilidad en las encuestas. Agendas programáticas diferentes y los ruidos de que las campañas de Cepeda y De la Espriella se están cerrando ante otros sectores marcaron esas decisiones y la construcción final del tarjetón.

—La registraduría presentó su plan de auditoría y transparencia para la jornada del 31 de mayo

El registrador Hernán Penagos presentó a la ciudadanía el plan de auditoría y transparencia para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Según el mismo registrador, “es la primera vez en la historia de Colombia que se va a llevar a cabo auditoría internacional, no solamente al proceso electoral propiamente dicho, sino a los softwares que hacen parte de ese proceso electoral” destacando la necesidad de dar garantías electorales y a la par, de apaciguar los ruidos que hay alrededor del proceso electoral

El plan establecido por la registraduría se divide en cuatro ejes base que permitirán garantizar la transparencia de las elecciones del 31 de mayo: la auditoría internacional, la auditoría al software y al código fuente por parte de auditores de los partidos y observadores, simulacros y pruebas de carga y estrés de los sistemas.

El gran centro de este proceso pasa por auditoría al código fuente, el cual será expuesto a revisión por parte de los auditores de los partidos políticos y de las campañas presidenciales, por dos semanas. Según el registrador, el proceso busca robustecer las garantías electorales y aumentar la confianza en el proceso electoral.

Para lograr prevenir cualquier alteración de este o la copia y posterior construcción de códigos fraudulentos, el proceso se hará en salas de auditoría y con el control y regulación total de la registraduría.

Los riesgos advertidos por Penagos hablan de un posible fraude y de la suplantación de los sistemas de la Registraduría. Sin embargo, el hecho de que se libere por más de dos semanas busca reducir el ruido excesivo que se presenta por el famoso software, el cual ha sido fuertemente cuestionado por el presidente Petro y por la oposición.

Este proceso busca limitar esos ruidos y darle una mayor transparencia al proceso electoral, toda vez que se permitirá a los partidos y campañas ejercer una auditoria y revisión al software altamente cuestionado por medio de un proceso de seguridad liderado por la registraduría y en el cual el registrador Penagos ha insistido en vincular al gobierno nacional y al ministerio de las TIC con el fin de generar confianza en el proceso electoral.

Hasta el momento, solo se conocen las medidas de la registraduría y estamos a la espera de la respuesta de todos los sectores políticos, empezando por el gobierno nacional y el presidente, Gustavo Petro, principal crítico del software y de la transparencia electoral del sistema político colombiano.

 

Noticias al Minuto

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Oscar A. Chala y Diego Alejandro Pedraza

Investigadores de la Línea de Democracia y Gobernabilidad