Una de las grandes apuestas de este gobierno, desde su posesión el 7 de agosto de 2022, fue la Paz Total. Se creía que se haría una especie de profundización en lo que había conseguido hacer el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC, pero esta vez con actores armados complejos, como las disidencias. Durante la primera fase de este gobierno, Danilo Rueda fue el hombre encargado de sentar en mesas de negociación a grupos irregulares. Por eso, todos esos hombres que pertenecieron a las FARC y que abjuraron del proceso, fueron agrupados en lo que se conoció como el Estado Mayor Central, cuya cabeza principal era Iván Mordisco. Esto se terminó fragmentando debido al asesinato por parte de hombres de la Jaime Martínez, pertenecientes a Mordisco, de reconocidas líderes indígenas, lo que motivó la separación del Estado Mayor Central. Por un lado, estaban los hombres de Mordisco, alejados de cualquier tipo de negociación; por el otro, los de alias Calarcá y Andrey Avendaño, en el Catatumbo.
Pues bien, a tres meses de entregar la presidencia, Petro llamó al alto comisionado de paz Otty Patiño y le dijo que es hora de revisar la situación de Calarcá ya que él y su grupo “se habían dedicado a matar soldados”. Además de haber aprovechado la buena voluntad del gobierno para expandirse. Como si fuera poco, han cometido hechos atroces como la masacre de 26 miembros del grupo de Mordisco y no han cumplido con lo pactado en materia de erradicación de coca. Además, estas disidencias estuvieron detrás del ataque de un helicóptero Black Hawk en Amalfi. El pedido del presidente se hizo en uno de sus consejos de ministros. “Le he pedido a Otty Patiño, que no está aquí, que, si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados o a sus rivales con crímenes de guerra, como el Estado Mayor Central, que es narco, narco, pues no hay paz”.
Siempre en un programa de gobierno de la izquierda o en uno de sus planes de campaña, el tema de la seguridad será uno de los puntos más bajos. A Petro le ha traído más de un dolor de cabeza este intento de darles a los colombianos y, sobre todo a los territorios, el bien supremo de la paz. Con el ELN hizo todo lo posible por llegar a acuerdos históricos, incluso se llegó a plantear uno de los puntos más complicados para este grupo: el de la participación. Esta mesa contó con dos delegados de lujo por parte del gobierno, Vera Grabe e Iván Cepeda; sin embargo, los incumplimientos dieron al traste con cualquier tipo de negociación.
Lo mismo estaría pasando con las disidencias lideradas por Calarcá. Parte de la decisión de Petro de levantar esta mesa se debe al pedido de la fiscal Luz Adriana Camargo de revisar la orden de captura contra Calarcá, después de comprobarse en repetidas ocasiones los incumplimientos y la reincidencia en delitos. La Paz Total será uno de los grandes faltantes que tendrá este gobierno a la hora de hacer balance.



