La campaña presidencial está muy caliente

Lo sabemos de sobra, la campaña presidencial dio un gran giro en las consultas y en las parlamentarias del ocho de marzo. Paloma Valencia se puso a un paso de desplazar a Abelardo de la Espriella del segundo lugar en las encuestas y la tendencia en las encuestas marca que lo logrará antes de llegar a la primera vuelta.  Lo ha hecho apuntalada en un ramillete de líderes del centro derecha que tenían en común la idea de atajar a la izquierda a como diera lugar, incluso sabiendo que le estarían llevando agua al molino del uribismo. Era, pensaban, una batalla legítima contra Petro y el Pacto Histórico y contra su candidato Iván Cepeda.

De la Espriella y sus seguidores acusaron el golpe y han empezado lanzar dardos envenenados contra Paloma Valencia y sus nuevos aliados. Los cuestionamientos más duros vienen de los integrantes de Salvación Nacional y de las iglesias evangélicas: “Lograron dividir al Centro Democrático y le metieron a los tibios del centro”, dice en sus redes sociales la representante electa, Carol Borda, quien obtuvo 58.000 votos. Ella viene de la iglesia evangélica Misión Carismática Internacional y era la fórmula de Sara Castellanos, elegida al Senado con 102.000 votos e hija de los pastores fundadores de la congregación, César Castellanos y su esposa y la exsenadora Claudia Rodríguez. Las dos nuevas congresistas cristianas han criticado duramente que Valencia escogiera, como fórmula vicepresidencial, a Juan Daniel Oviedo, un hombre abiertamente gay.  “Representa el progresismo puro entrando a la derecha”, afirma Sara Castellanos. “Él está a favor del aborto, él está a favor de las infancias trans, él está a favor de que la ideología de género entre a nuestros colegios”.

El líder de Salvación Nacional, Enrique Gómez Martínez, nieto de Laureano Gómez, recién elegido senador, como cabeza de lista de su movimiento, ha dicho en reiteradas ocasiones, en estos meses, que el país tiene que dejar de votar por los mismos, que debe salir de la disyuntiva Petro y Uribe, afirma que Paloma es otra vez Uribe.

Quizás esta radicalización de los sectores más duros de la derecha perdure más allá de la primera vuelta. No será fácil, en caso de que Paloma pase a segunda vuelta, olvidar estos cuestionamientos.

Son los costos de las maniobras de Uribe y Paloma por ganar el centro del espectro político. El matrimonio por conveniencia que realizaron para sacar adelante la consulta y hacer viable una candidatura salida del seno del Centro Democrático, les está pasando esta factura.

Pero Iván Cepeda y el Pacto Histórico también tendrán que hacer grandes esfuerzos para ganar a sectores del centro político; obvio, los más inclinados hacia la izquierda, los que sin tener una tradición política militante han abogado por reformas sociales y han sido defensores de la diversidad étnica y sexual y han estado siempre del lado de los derechos humanos y se la han jugado en las negociaciones de paz para encontrar por fin la reconciliación del país. No son pocos.

Ahora bien, es importante recomponer la alianza con los líderes del centro izquierda, un poco distantes ahora: Roy Barreras, Gilberto Murillo Carlos Caicedo, el conjunto del Partido Verde. También, algo más difícil, tender puentes hacia Claudia López y Sergio Fajardo, quienes han hecho su campaña denostando tanto al petrismo como del uribismo.

Hasta este momento no hay muchos esfuerzos de Iván Cepeda y el Pacto Histórico para atraer a todos estos sectores. Están potenciando las bases de la izquierda. Sienten que en la calle hay un importante fervor popular acompañando a la izquierda y eso se expresará con mucha fuerza el 31 de mayo. Pero no se deben confiar. No se pueden dormir en los laurales. No pueden jugar todo a ganar en primera vuelta, harto difícil, por cierto.

Ahora bien, no se trata sólo de buscar alianzas, se trata principalmente de afinar la agenda para atraer a los votantes de las clases medias y a la mar de indecisos que ahora registran las encuestas. La izquierda tiene ganada la delantera en el punto clave de las reformas sociales y ha capitalizado la confrontación y la negociación con Donald Trump, eso le ha dado muchos puntos. Pero tienen que meterle el diente a la seguridad y ganar confianza en el electorado en este terreno. También a la relación con los empresarios, muchos de ellos dispuestos a concertar reformas claves como la de la salud y la transformación del campo.

Nota importante. Empezó el momento de mayor tensión y el más sucio de la campaña electoral: los medios de comunicación reciben información producto de interceptaciones y las publican, según sus preferencias; un candidato desesperado, De la Espriella, porque está perdiendo su ticket a segunda vuelta habla con operadores claves del certamen electoral y alguien lo pilla; el presidente Petro recibe esa información producto de interceptaciones y como si fuera un medio de comunicación cualquiera, la pública. Como en las anteriores campañas todos o parte de los candidatos van a acudir a informaciones indebidas, ciertas o falsas, para golpear a sus rivales. La cosa va a estar muy fea, porque la derecha cree, o así lo difunde, que no estamos en una competencia justa, legitima y normal de la democracia, sino en un evento de vida o muerte; donde, si por acaso gana la izquierda, no habrá futuro para el país. Entre más desespero y más irritación, más daño le harán a la democracia ¡Tranquilidad señores y señoras!

Noticias al Minuto

* Las opiniones, análisis, interpretaciones y posturas expresadas en los informes, artículos y contenidos publicados en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores e investigadores.

La Fundación Paz y Reconciliación (PARES) no necesariamente comparte, adopta ni se compromete institucionalmente con dichas posiciones.

Estos contenidos se presentan en el marco del ejercicio de investigación, reflexión académica y debate público, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades sociales y políticas del país.

Picture of León Valencia Director

León Valencia Director

Director de la Fundación Pares, un centro de pensamiento especializado en investigaciones sobre los conflictos sociales y políticos colombianos. Ha sido columnista de la revista Semana y los diarios El Tiempo y El Colombiano. Dirigió la investigación académica sobre la parapolítica que condujo a uno de los mayores escándalos judiciales del país. Ha escrito diversos libros sobre la realidad nacional, entre los cuales están: «La parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; «Adiós a la política, bienvenida la guerra»; «Mis años de guerra»; «Con el pucho de la vida»; El regreso del uribismo; «Los clanes políticos que mandan en Colombia» y su más reciente novela «La sombra del presidente». Recibió el Premio Simón Bolívar de periodismo en 2008 en la modalidad “Mejor columna de opinión”.