Musk decreta que solo los ricos vivirán en Marte

El sol, en unos quinientos millones de años, empezará a expandirse. Esta es una verdad irrefutable, pesada como la gravedad. Con sus brazos de fuego, el sol quemará toda la cadena alimenticia. Esto afectará directamente a la atmósfera, que se volverá tan pobre en carbono que los árboles no podrán hacer fotosíntesis. Pocas plantas sobrevivirán. En mil millones de años, los océanos se habrán evaporado por completo, la tierra se parecerá a Venus, un planeta en donde ni los microbios más resistentes podrán sobrevivir.

Este será el escenario más optimista, el que plantea que nuestra atmósfera morirá de vieja. La verdad es que, al ritmo en el que se están derritiendo los polos, y en el que la irresponsabilidad de mandatarios como Trump han decidido acelerar el calentamiento global, porque, al fin y al cabo, el problema será para otras generaciones, vendrán catástrofes más inmediatas. Así que tipos como Elon Musk han decidido invertir buena parte de su fortuna en sacarnos a otros planetas. Colonizar Marte es, para él, el plan B que tiene la civilización. Eso sí, no se enfiesten, en este plan solo cabe el 1 % de la población mundial, los superricos que podrán pagar los planes especiales.

El magnate sudafricano lo ha dicho una y otra vez: de nada sirve dar esa plata que se está gastando en el programa espacial, y que arrancó otra vez con el lanzamiento de Artemis II, si la especie está condenada a desaparecer. Musk está influenciado por una de las obras de ciencia ficción más colosales de todos los tiempos, la trilogía Fundación, escrita por Isaac Asimov hace más de sesenta años. Marte es una primera parada para un plan al que él piensa acceder porque, como está buscando la inmortalidad, pretende ser el gurú que conducirá a la humanidad por los rincones de una galaxia que él asume como una simulación.

Todo parece muy primario, estamos estancados desde los años setenta en la búsqueda de hacer una estación en la luna, pero Musk tiene el músculo financiero para saltarse varias etapas y recuperar cincuenta años perdidos. Esto entusiasma a los que amamos la ciencia ficción, pero al 99 % de la población debe generarle una preocupación extrema: ellos se quedarán en la tierra, ardiendo en los brazos de un sol que crecerá hasta comernos.

Lo de Musk es altamente peligroso, y es simplificar al máximo la lucha de clases: solo los magnates anarcocapitalistas sobrevivirán. A lo sumo, llevarán un porcentaje pequeño de gente normal para que haga las labores que no podría hacer una superinteligencia artificial.

Para saber más sobre el tema, recomiendo leer Capitalismo y Ciencia Ficción, del argentino Michel Nieva, y escuchen las barbaridades que dice Musk en cada entrevista. El desprecio hacia el 99 % de la raza humana es indiscutible. Sigan admirándolo.

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Iván Gallo

Es guionista de dos películas estrenadas en circuito nacional y autor de libros, historiador, escritor y periodista, fue durante ocho años editor de Las 2 orillas. Jefe de redes en la revista Semana, sus artículos han sido publicados en El Tiempo, El Espectador, el Mundo de Madrid y Courriere international de París.