El electorado colombiano está partido en tres tercios desde 2018, cuando Gustavo Petro pasó a segunda vuelta enfrentando a Iván Duque y obtuvo también una gran bancada parlamentaria. Desde ese momento, un tercio de los electores acompaña a la izquierda en las encuestas, otro acompaña a la derecha y en la mitad hay un gran franja diversa y variopinta que en los sondeos de opinión se ubica al centro del espectro político. A la hora de las votaciones decisivas la cosa es a otro cantar. En 2018 la derecha, en cabeza de Iván Duque y el uribismo se ganó el centro y triunfó en las elecciones presidenciales y en 2022 fue la izquierda, en cabeza de Gustavo Petro, quién se ganó el centro y puso presidente. En la nueva realidad política del país, los líderes que se ubican en el centro no han podido ganar las mayorías y alcanzar la presidencia.
Aunque Iván Cepeda no estaba en el tarjetón de las consultas, por decisión arbitraria del Consejo Nacional Electoral, fue uno de los indiscutibles ganadores del domingo 8 de marzo. En las encuestas realizadas en los días previos a las parlamentarias tenía el primer lugar con importante ventaja sobre Abelardo de la Espriella. Y el domingo logró aglutinar las filas de la izquierda y se alzó con 25 senadores y 41 representantes a la Cámara que le servirán de soporte para las dos vueltas presidenciales; y en otra filas: en el Partido liberal, el Partido Conservador y la Alianza Verde, también fueron elegidos parlamentarios que acompañaron al gobierno de Gustavo Petro y que pueden acompañar a Cepeda, si traza una política para atraerlos. Ahora le espera la batalla por los líderes y, sobre todo, por los electores del centro del espectro político. Es una batalla que tendrá que librar minuto a minuto con Abelardo de la Espriella y con Paloma Valencia en lo que resta de campaña.
Paloma Valencia es otra triunfadora del domingo. Ganó la Gran Consulta por Colombia que arrastró cinco millones ochocientos mil votos. A la vez, su partido, el Centro Democrático, consiguió elegir 17 senadores ubicándose en el segundo lugar en las bancadas parlamentarias. Esta consulta, además, de la derecha uribista, incorporó a una parte de los representantes del centro. Así que Paloma salió del domingo con grandes posibilidades de obtener, en la primera vuelta, el tiquete para competir en segunda por la presidencia de la república.
Abelardo de la Espriella sale herido de la batalla de las consultas y las parlamentarias. Se le creció Paloma Valencia; se le quemó la lista de Creemos, movimiento creado por Fico Gutiérrez, que le había declarado su apoyo; y pasó raspando la lista a Senado de Salvación Nacional, un agrupamiento de origen conservador. En la disputa por el centro Paloma le tomó ventaja. En todo caso, De la Espriella, espera llegar a segunda vuelta, tal como llegó Rodolfo Hernández sobre pasando a Fico en primera vuelta en las elecciones de 2022.
La sorpresa de la jornada fue Juan Daniel Oviedo; que, en la Gran Consulta, ocupó el segundo lugar, con un millón doscientos cincuenta y cinco mil votos. Oviedo dio una importante lección. Optó por un discurso de centro y mostró que el anti-petrismo le alcanza a la derecha para hacer oposición, pero desde ahí es muy difícil, sino imposible, representar a las mayorías del país y ganar la presidencia. Dijo, al terminar la jornada, que su gran esfuerzo era llevar a Paloma hacia el centro y convencerla de abrazar causas como la implementación del acuerdo de paz de 2016. Veremos que tanto logra en este empeño.
Claudia López ganó consulta de las Soluciones, pero la votación no llegó a seiscientos mil votos y ese es un resultado pobre, comparado con lo obtenido por Paloma y por Oviedo. Sergio Fajardo tampoco marcó alto en las encuestas previas a las parlamentarias. No arrancan bien el camino hacia primera vuelta en representación del centro. Lo cual aumenta las posibilidades de que el país vaya hacia una disputa presidencial parecida a las de 2018 y 2022, cuando en la segunda vuelta se enfrentaron la izquierda y la derecha.
Entre los derrotados de la jornada del domingo está Vicky Dávila, quien mostró, de manera angustiosa, que en Colombia, no bastan una agresiva actitud de oposición, una postulación de las ideas de la nueva derecha y una pretensión de outsider, para mantener un arrastre en las encuestas y en el electorado. Lo que había ganado en su labor de tira-fuego en la revista Semana y en su arranque de campaña, lo perdió con De la Espriella en unos pocos meses.
Se equivocó Roy Barreras al valorar sus posibilidades luego de que el Consejo Nacional Electoral sacó a Cepeda de la consulta del Frente Amplio. le falló el cálculo. No atendió la señal que le envió Petro, cuando dijo que sólo iba a votar las listas a senado y cámara del Pacto Histórico. En ese momento le estaba advirtiendo que las cartas estaban echadas y que su candidato era Cepeda. “Se montó Cepeda, ahora no hay como bajarlo”, le había dicho Benedetti a un periodista amigo, una vez se hizo la consulta del Pacto Histórico el 26 de octubre y Cepeda empezó a escalar en las encuestas. La derrota de Roy fue dura, la votación en consulta fue escasa y su lista a senado no alcanzó el umbral. Si mantiene su posición de ser un firme aliado de la izquierda, en algún momento tendrá que buscar un acuerdo con Iván Cepeda y el Pacto Histórico para ayudarle a conquistar los esquivos electores del centro.



