Gabo, cada vez más cerca de su centenario y de su gran fiesta

El viejo árbol donde alguna vez amarraron a José Arcadio Buendía ya no existe. Un rayo lo partió en dos. En la casa del coronel Nicolás Ricardo Márquez solo queda un castaño mucho más joven que Gabo. Pero los espíritus están ahí y, cada Viernes Santo, llega Cataure con Rebeca. Aracataca tiene el encanto de todas las épocas que están descritas en Cien años de soledad. Las casas de cañabrava que quedan cerca de un río de aguas cristalinas evocan la llegada de los primeros colonizadores; los escombros de la United Fruit Company aún se ven entre la maleza de Ciénaga; la estación sigue amarilla y anhelante a que alguna vez el tren se detenga ahí; la magia sigue bajando desde la sierra y, a veces, trae el aleteo de los pájaros y los bostezos de los vallenatos. Gabo está en todas partes, en una remontadora de caucho que se llama Mauricio Babilonia, en una biblioteca que se llama Remedios la bella, en una heladería a la que le pusieron Hojarasca.

En este lugar nació Gabriel García Márquez, el 6 de marzo de 1927. Aracataca, hasta ese momento, era un lugar poco escuchado en Bogotá, en donde los gringos de la fábrica de banano cambiaron las casas de adobe por unas de cemento y techos de zinc. En ese lugar ya había nacido otro vecino ilustre, Leo Matiz. Ambos no solo se convertirían en embajadores de este lugar de nombre milenario, misterioso, sino de todo un país, el uno desde la literatura y el otro desde la fotografía.

Cumple 99 años Gabo, y Aracataca sigue siendo Macondo. El año pasado un festival honró no solo la memoria del nobel, sino la de un pueblo. Aracataca volvió a ser el centro del mundo. Ese festival Macondo fue un éxito absoluto y la gente, allá, está pidiendo aún más. Por eso es importante decirles que, acercándonos al centenario del escritor, tenemos todo listo para hacer realidad el II Festival Macondo, esta vez conectado con uno de los grandes amigos e influencias que tuvo García Márquez en vida, el gran Rafael Escalona, quien incluso está inmortalizado por su música y por ser uno de los personajes que aparecen en Cien años de soledad. Tocando el acordeón podría ganarle los duelos hasta al mismo diablo.

Se está proyectando el festival para principios de septiembre, cuando el cielo se pone aún más rojo en esta región mágica besada por la Sierra Nevada. Celebrar sus 99 años es abrir de una de vez la puerta a la dimensión que tendrá su centenario. Gabo es la persona más importante que ha nacido en este país, el colombiano más universal y sus 100 años deben regocijarnos a todos. El Festival Macondo, para 2026, dará su paso definitivo, el de la consolidación. Por ahora, recordemos que nuestro gran maestro está de cumpleaños y que, como él mismo lo afirmó, era un piscis capaz de transformar su dolor en intensas narraciones. Que esta fecha sea una excusa para volverlo a leer y para recordar que todos los caminos conducirán a Aracataca este septiembre.

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Catalina Valencia

Coordinadora de la Línea de Interculturalidad