Hay personajes que, sin importar la edad que tengan, siguen teniendo una vigencia absoluta para el país. Miguel Maza Márquez, a sus 89 años, es uno de ellos. Acaba de serle concedida la libertad condicional porque cumplió doce años en prisión desde que fue condenado por el asesinato de Luis Carlos Galán. Los jóvenes no recuerdan que Maza Márquez fue el hombre más poderoso de la inteligencia militar en este país. Además, hasta antes del asesinato de Luis Carlos Galán, se había mantenido en una línea férrea e indeclinable contra Pablo Escobar. Mientras el capo del cartel de Medellín compraba y asesinaba a la justicia, desde el DAS, Maza Márquez intentó ser inflexible. Por eso, Escobar lo catalogó como archienemigo y le soltó la muerte. Pero nunca lo alcanzó.
Hay cosas que no se pueden entender. A Miguel Maza Márquez se le condena por el cambio abrupto del jefe de escoltas. La familia protestó por la entrada a servicio de Jacobo Torregosa, un hombre que, como después lo demostrarían periodistas tan acuciosos como Gonzalo Guillén, se formó con los paramilitares del Magdalena Medio y era un hombre de confianza de Fidel Castaño. Maza, que era tan inflexible, ¿Por qué decide meterlo como jefe de seguridad de Galán semanas antes de su asesinato? El descuido en la seguridad era evidente. Así lo ha demostrado, por ejemplo, Germán Vargas Lleras quien era uno de los alumnos aventajados del Nuevo Liberalismo y estuvo con Galán el 19 de agosto de 1989, el viernes que lo mataron en la Plaza de Soacha. Lo dejaron a una cuadra de la plaza, sin ningún tipo de esquema de seguridad. Vargas Lleras lo recuerda como algo aterrador.
A Maza termina involucrándolo, judicialmente, una declaración que dio Don Berna cuando estaba preso en los Estados Unidos en el año 2008. Allí, el recién extraditado jefe paramilitar afirmó que Maza era muy cercano de Henry Pérez, uno de los hombres duros del Magdalena Medio. Hay que recordar que, aunque Pablo Escobar tenía un viejo rencor contra Galán, porque fue él quien lo echó públicamente del Partido Liberal, tenía cierta resistencia a matarlo y la presión vino por parte de los paramilitares del Magdalena Medio, del que Pérez era uno de sus máximos representantes. La Corte Suprema de Justicia, quien es la que termina condenando a Maza Márquez, demostró que el pistolero que disparó sobre el candidato presidencial, Jaime Eduardo Rueda, tenía conexiones con el DAS.
El tribunal, además, probó que Maza Márquez había ayudado a entrar cuatro veces al mercenario israelí Yahir Klein a Colombia con ayuda del DAS. Sin embargo, a pesar de esta colaboración con los paras, Pablo Escobar le hizo detonar frente al edificio del Departamento de Seguridad un bus cargado de dinamita que asesinó a sesenta personas, dejó heridas a otras trescientas, pero no cumplió el objetivo principal: asesinar a Maza Márquez. Esta sería la señal que podría indicar que la orden de asesinar a Galán no fue tanto de Pablo Escobar, sino de los paras del Magdalena Medio. Henry Pérez le declaró la muerte a Escobar en 1990 y, un año después, sería asesinado en el lugar donde era más fuerte, Puerto Boyacá.
Maza Márquez fue director del DAS entre los años 1985 y 1991. Aparentemente, le juró la guerra a Escobar, pero terminó torciéndose. Hasta su condena era considerado “Un héroe de la patria” pero, al final, y como demostró la Corte Suprema de Justicia, resultó teniendo precio también. Este cuatro de marzo salió libre. Pagó 12 años de cárcel por haber permitido el asesinato de uno de los líderes más queridos del país.



